Cosmonauta

martes, 14 de septiembre de 2010



Hoy como nunca me desperté pensando en miles de cosas que no tenían nada que ver con nada, como estas palabras que quiero expresar para sacármelas finalmente de la cabeza y que sean parte de la tuya, hace muchos años que estoy acá, y cada vez estoy teniendo sueños más reales y lógicos, es impresionante, a veces me da miedo pensar en que el verdadero sueño sea este, vivir una mentira destroza el alma de cualquier hombre, como cuando un hombre se entera que su mujer le es infiel, como cuando un niño se entera que es adoptado, como cuando te das cuenta que dios no existe, ¿como cuando despiertas?

Tengo que salir de acá – fue lo primero que pensé en la mañana

Anoche Salí a ver las estrellas desde el campo que no está muy lejos de acá, tome mi bicicleta y Salí hacia la ruta, pedaleando solo por la ruta las estrellas iluminaban mi camino, es lo mejor desde que vivo acá, el cielo a la noche, mi cielo. Veinte minutos después llego, es un campo que tiene una especie de colina en la que es ideal acostarse a pensar en nada, paso por debajo del alambre de púas con cuidado y lentamente voy a la colina, llego a la cima que realmente no se podría llamar cima, me miro al cielo, es impresionante, desde la ciudad no se puede ver todo esto, me encanta, la luna es gigante, es como tenerla más cerca, las estrellas son millones, forman como una especie de ruta galáctica, tienen formas, son tantas que parecen nubes con distintas formas, no pasa un solo auto por la ruta, las luces se ven a lo lejos, el viento es cálido me recuesto en el verde pasto de la colina, me descalzo y me recuesto a ver el cielo, mejor dicho el espacio, por qué es eso, es un portal al espacio, ahí es donde me gustaría estar, surcando el espacio, perdiéndome en la galaxia, fascinado con cada estrella, conociendo cada camino, disfrutando cada segundo, admirando el momento, si definitivamente es ahí donde quiero estar.

Prendo un cigarrillo y recostado escucho un perro que se lo ve a lo lejos muy contento, parece estar esperando a alguien ya que mira hacia atrás como a la expectativa, de repente el perro sigue su camino como alegremente jugueteando parece estar atrapando mariposas, solo salta y corre como si hubiera alguien ahí, me recuesto nuevamente y logro ver todo tipo de constelaciones y estrellas que se movían de un lado a otro, es sorprendente, es maravilloso, es mi cielo.

Estaba viajando por el cosmos cuando siento que alguien me toca la pierna, cuando me levanto a ver quién era se trataba de canino que jugando había llegado hasta mí, es un labrador dorado, limpio pelo brillante, hermoso espécimen de animal, lo acaricio y rápidamente su cabeza busca la mía para lamberme la cara, es muy amistoso y animado, me simpatiza, pone una de sus patas en mi pecho y se recuesta sobre mi jadeando, lo dejo que descanse, al fin y al cabo me hacía falta un poco de compañía, aparte el cielo es genial, como para disfrutarlo de a dos.

Vuelvo a mi viaje espacial, no conozco mucho de astronomía, pero no importa, lo único que hace falta son dos ojos, dos ojos y dejar viajar a tu imaginación, estaba justo por llegar a la tercera luna de marte cuando escucho unos gritos:

- ¡Demian!, ¡¡Demian!!


El labrador inmediatamente levanto la cabeza y sus orejas, se sentó en dos patas mirando hacia debajo de la colina, yo también me senté e hice exactamente lo mismo, ahí estábamos los dos como buscando a nuestra dueña, y justamente se trataba de eso, el perro comienza a ladrar a ver a una joven mujer que cruzaba el campo gritando, al parecer su nombre, la joven se da vuelta, nos ve y se dirige hacia donde estábamos, el perro insólitamente no sale corriendo tras su aparentemente dueña, si no que se queda a mi lado ladrando, como llamándola para que se acerque, cosa que de a poco ella iba haciendo, mientras venia las luces del cielo la alumbraban más, tenía un short pequeño de jean que usan las mujeres en estos días, una musculosa verde, de pelo castaño claro y delgada, no era realmente mi tipo pero me llamaba poderosamente la atención, de a poco fue subiendo la “colina” hasta que llego a nosotros, se encontró con la imagen de su perro a mi lado ladrando y mi mano sobre la cabeza del mismo acariciándolo, los dos sentados, como sincronizados mirándola aparecer lentamente de cabeza a pies, finalmente sube y dice

- Al fin te encontré ¿donde te habías metido!?

No sé por qué pero supuse que no me hablaba a mi

- Me di vuelta y no estabas más ¡sos un loco!

Le decía a su perro mientras movía la cola, y pasaba su mano sobre su cabeza, la pude ver bien estaba prácticamente a mi lado, ignorándome, feliz de haber encontrado a su perro, tenía ojos color miel, era de piel blanca y pelo lacio, era de baja estatura, sus labios eran perfectos, se da vuelta me mira y me dice

-No te estaba molestando ¿no?

- No, no, para nada es muy amigable y me gustan mucho los perros – le digo medio en shock con mi mejor cara de idiota

- ¿Qué haces acá solo en el medio del campo a la noche?

- Estaba mirando el cielo, siempre fui un gran admirador de todo lo que tenga que ver con el espacio

- A ver, entonces enséñame las constelaciones que sabes

Sentados en el pasto, con muchísima vergüenza comienzo a decirle cuales eran las constelaciones que estaban más a la vista y que eran más fáciles de reconocer, ella estaba sentada y con sus dos brazos abrazaba sus rodillas que estaban a la altura de su pecho, yo le hablaba y la miraba cuando tenía la oportunidad, ella no me miro en ningún momento, parecía estar dando ciento por ciento de atención a la pequeña e improvisada clase de astronomía que le estaba dando, me gustó mucho su perfil, aunque debo confesar que cualquier mujer iluminada bajo una galaxia entera de estrellas tiene su encanto, pero de verdad, me gusto su perfil, después de que termine de hablar da vuelta su cuello hacia mí y me mira fijo, por aproximadamente dos segundos, mis nervios hicieron brotar palabras espontáneamente de mi boca para evitar ese momento, le dije:

- ¿De dónde sos?, no te vi por acá antes

- Vivo cerca de acá, hace dos días, estoy acostumbrándome al lugar, por eso Salí a pasear – me dice sonriendo

- Yo te podría mostrar los alrededores hace un año que vivo acá

- Disculpa pero no puedo salir de día, pero mañana a la noche nos podemos volver a ver, en este mismo lugar y me seguís contando, ¿queres?

- Encantado

- Bueno quedamos así, me tengo que ir tengo que llevar a Demian a casa

- Nos vemos mañana

- Hasta mañana - me dice mientras se aleja bajando la “colina” y su perro la sigue

Me recuesto nuevamente en el pasto tratando de entender que es lo que había pasado, no, era demasiado increíble, mi mente quedo en blanco por un tiempo, no tenía noción de lo que pasaba a mi alrededor, hasta que me acorde, que tenía que la fecha de entrega de la revista era mañana, me calce rápidamente y baje la colina corriendo, pase por debajo del alambre de púas y me rompí la camisa y me corte la espalda, me había quedado enganchado, me saque la camisa y subí a mi bicicleta total sabía que mañana iba a seguir estando ahí, pedalee como nunca antes, y en menos de diez minutos estaba de vuelta en casa, abro la puerta y enciendo la computadora, lleno la pava de agua, enciendo la cocina y la dejo calentar, prendo un cigarrillo y abro el Word, tomo el cenicero lo dejo a mi lado en el escritorio, apago las luces y comienzo a pensar, solamente tengo ocho horas para mandar el texto a la editorial, hoy era el último día pautado y no tengo nada, no tengo nada ni siquiera en la mente como para comenzar, comienzo a fumar, y la pava comienza a silbar, tomo la taza de café y la lleno de agua, llevo la taza hasta el escritorio tomo un sorbo y me quemo la boca, hasta que se me ilumina la cabeza.

“cosmonauta, es la historia de un cosmonauta que tenía miedo de volar, pero quería llegar a las estrellas, al final gracias al amor de su hijo lo puede lograr

Seguramente lo más estúpido que se me habría ocurrido, puede llegar a funcionar - , comienzo a escribir, siempre me pasa lo mismo, cuando comienzo a escribir no puedo parar y cuando me doy cuenta voy por la hoja doce, me paso exactamente lo mismo, cuando mire por la pequeña ventana veo que el cielo se estaba tornando azulado, el sol tenía ganas de despertar y matarnos de calor como lo vino haciendo desde la primavera, lo que me dice una cosa, es hora de dormir, sin acomodar ni limpiar nada me voy a la cama, para dormir dos horas hasta que llegue el tipo de la editorial, me duermo con el sol entrando por mi ventana.

A las 9 de la mañana Adam el tipo de la editorial toca mi puerta, le doy el texto, y regreso a dormir, necesito urgentemente que pase el tiempo y llegue la noche, quiero verla, verla otra vez.

Mis ojos se abren y el sol no está más en mi ventana, esa es una buena señal, ya estaba más cerca de mi encuentro, pero, ni siquiera se su nombre ¿no me habrá mentido?, ¿quedare como un idiota si voy igual?, no creo que una mujer así este sola, sería demasiado improbable, pero realmente no tengo nada que perder, inmediatamente me acorde de mi ex, realmente no era a ella a la que extrañaba si no al recuerdo que me lleve de ella, su compañía.

Es hora de comer algo, me muero de hambre. Comiendo solo en casa, ella otra vez invadió mi cabeza, tengo que dejar de pensar en ella, no te ilusiones, no vuelvas a caer - me decía a mí mismo. Leyendo sentado en mi cama espero la hora de partir, sin ninguna esperanza de que se aparezca y a la vez ilusionadísimo con verla otra vez, esta vez llevo mi mochila guardo mi cuaderno y mi lápiz negro, así por lo menos podre escribir si es que no llega a aparecer, subo a mi bicicleta y lentamente pedaleo por la ruta que me llevara a la colina.

Cuando estoy acercándome al alambrado para mi sorpresa veo que mi camisa no está colgada, genial el viento perdió mi camisa –pensé, definitivamente esta no puede ser una buena noche, paso por debajo del alambre de púas, camino hacia la “colina” y me siento a ver el cielo, hay nubes en partes, pero se puede apreciar perfectamente el espacio en todo su esplendor, me siento, y saco mi cuaderno y mi lápiz y comienzo a escribir, no tengo idea sobre que solamente tengo algo en el pecho que quiero sacar:

Se sienta afuera de mi ventana

como una vieja que va al mercado;

se sienta y me observa,

suda nerviosamente

por entre alambre y niebla y ladrido de perro

hasta cuando inesperadamente

golpeo la pantalla con un periódico

como manoteando una mosca

y usted pudiera escuchar el grito

en esta ordinaria ciudad,

y entonces salió.

La manera de terminar un poema

como este

es quedarse de pronto

callado.(*)

Siento que cae algo sobre mi cabeza cubriéndome, me toco y lo saco, lo miro y era mi camisa, mi camisa azul que había roto y abandonado , miro hacia arriba era ella, ella estaba parada en frente mío, una vez mas no supe que decir, me quede helado, la mire fijo, ella también, hasta que automáticamente como un reflejo para zafar de la situación dije:


- ¿Vos te llevaste mi camisa y la cosiste? – dije con los ojos abiertos y grandes

- Si, pensé que la habías dado por perdida y cuando la vi no estaba tan rota, por eso llegue tarde

- Wow, gracias, nunca nadie había hecho eso por mí, te lo agradezco mucho

- ¿Agradecerme?, no no, yo quiero mi lección de astronomía señor… ¿ cómo se llama usted?

- Mi nombre es Héctor ¿cómo es el suyo?

- Soy Noelia encantada – me dijo sonriente - ¿Entonces profesor de astronomía que tenemos preparado para la clase de hoy?

Comenzamos a mirar nuevamente el cielo, esta vez con el lápiz y el cuaderno era más fácil, podía hacer algún mal boceto de la constelación en cuestión para que sea más fácil de identificar, ella parecía muy interesada, era una persona muy risueña y eso me encantaba, tiene una gran sonrisa y creo que esta noche está más bonita que ayer, tiene unas sandalias blancas una remera blanca y el mismo short de jean que tan bien le queda, creo que no lo hace al propósito le sale accidentalmente y si lo hace al propósito es muy buena en ello.

Comenzamos a hablar sobre nuestras vidas, le conté que era escritor, que trabaje en una fábrica en el puerto durante años, que me había mudado al campo hacia poco, y que una de las grandes razones era justamente el cielo de noche, el espacio, las constelaciones, el cosmos y las galaxias, mi otra pasión. Ella me conto sobre su familia, que hacía poco tiempo que había llegado acá, que estaba acostumbrándose, que se sentía sola, que le gustaba pasar tiempo conmigo, y yo por supuesto me sentía volar, surcando en la vía láctea, pero esta vez literalmente.

Resulto ser que además de ser una chica hermosa es simpatiquísima, dos cualidades difícil de combinar y sobretodo difícil de encontrar en un ser de sexo opuesto, al final la noche se tornó épica, estábamos en el medio de nuestra fluida charla cuando los dos nos quedamos callados, se me acerca corriéndose un poco de donde estaba sentada hacia mi lado, me abraza el brazo izquierdo y se apoya en mi hombro y me dice.

- ¿Qué te parece si nos vamos a vivir a la vía láctea? Dejamos atrás todo este planeta y sus delirios, ¿te gustaría?

- Me encantaría

En ese momento aparece Demian su perro en lo lejos aullando, buscándola, ella se levanta rápidamente y me dice

- No puedo creer que se haya escapado devuelta, discúlpame pero lo tengo que llevar a casa, ¿no te enojas no?

- No hay problema igual ya me tenía que ir a dormir

- ¿Entonces nos vemos mañana a la noche, te parece?

- Encantado, hasta mañana

- Hasta mañana – me dice dándome un beso en la mejilla derecha y se marcha a lo lejos bajando por la colina

Bajo de la colina y lentamente paso por debajo del alambre de púas y me subo a mi bicicleta, voy tranquilo por la ruta, el aire es cálido, la noche fue memorable y no podría sentirme mejor.

Regrese a mi casa estaba realmente feliz, hacía mucho que no sentía esa sensación, era bueno, no comí nada, abrí mi cama, me saque los zapatos, y me acosté, por mi ventana entraba la luz de la luna alumbrando mi mesa, tarde en poder dormir, estaba pensando en miles de cosas y también ¿por que negarlo?, estaba pensando en ella.

Me desperté al atardecer, me lave la cara, y Salí con mi guitarra a sentarme fuera para esperar a Adam con mi cheque, pasa media hora, llega Adam en su motocicleta, baja me saluda y sacando mi cheque de su morral me dice:

- ¿No sabes que paso en el pueblo?, cuando venía vi a un montón de policías

- No tengo idea hace varios días que no paso por ahí

- Hace unos días también estaban parece que están buscando a alguien

- ¿Vos decís algún prófugo?

- Y para mí que sí, que se yo…

- No creo, por acá nunca pasa nada, es bastante aburrida la vida

- Decímelo a mí , che te dejo que tengo que seguir con el reparto

- Dale, cuídate

- Nos vemos – me dice subiéndose a su motocicleta

Qué raro, ¿la policía?, sinceramente con el odio que les tengo a los policías no iba a ir a investigar que pasaba, así que me quede afuera de mi casa tocando la guitarra, tenía un viejo cancionero de los 90`s , estaba tocando one de U2

A la noche me hice para comer un poco de fideos hervidos, tome una botella de vino y a puse sobre la mesa, me senté a comer y a tomar ese vino, mire por la ventana que está en frente de mi mesa, el cielo esta precioso, despejado, despejado y brillante.

Termino de comer, lavo mi plato y me siento a escribir para pasar el tiempo, no sé por qué pero decido guardar el ultimo poema que escribí, no es muy bueno, pero, pero creo que debo guardarlo.

Llego la ansiada hora, tomo mi cuaderno y mi lápiz negro y me dirijo hacia la ruta, lentamente ya que todavía faltaba tiempo, llego como todas las noches paso por debajo del alambre de púas y me dirijo lentamente hacia la “colina”, me siento descalzo como todas las noches y miro hacia el cielo, con mis dos manos apoyadas en el pasto miro el cielo, si miras atentamente puedes ver como todo se mueve muy lentamente, con serenidad y paciencia, ¿cómo sería el espacio en verdad?, ¿será que si viajara hacia el verdaderamente no me gustaría?, ¿no sería como imagino?¿cómo será?

Me patean uno de las manos suavemente y me dicen

- Hola extraño – era Noelia, con una sonrisa

- ¡Hola! ¿Estas lista para seguir con las clases?

- Si claro, pero antes me gustaría pedirte un favor

- Si decime

- Encontré un lugar mejor que este ¿queres ir?

Acto seguido íbamos caminando por el campo iluminados por las estrellas, ella me llevaba de la mano mientras me hablaba, no lo podía creer, justo cuando comienzo a generar la situación del beso me dice:

- ¡Llegamos! ¡Es ahí! – me dice señalando un gran árbol

El árbol era un sauce, rarísimo ver un sauce, creciendo solo en el medio de la nada, recorremos un poco el lugar y a cien metros había una laguna, no era muy grande pero, reflejaba todo el espacio en ella, era como un agujero negro, como otra dimensión, me quede observando la laguna unos segundos, cuando Noelia me suelta la mano y se da la vuelta, yo giro a verla, y corriendo me dice.

- ¡Veni vamos a bajo del árbol! – mientras se aleja trotando y desaparee entre los altos pastos

Sonrió y salgo tras ella con cuidado ya que había fango en algunas partes, llegando al árbol, no la veo, llego al árbol y comienzo a llamarla por su nombre, no me respondía nadie, doy la vuelta al mismo creyendo que era una especie de juego, y tampoco estaba del otro lado, comienzo a reírme, con un poco de desconfianza, de repente veo a lo lejos que estaba Demian, su perro, parecía estar buscando a alguien, olfateaba el piso y tocaba algo que no podía llegar a ver con su pata, los pastos en ese lado eran altos hasta mi rodilla debido a la humedad de la laguna, me acerco despacio creyendo que era un juego de Noelia, cuando llego a ver qué era lo que tenía el perro entre patas, la vi, vi a Noelia tirada en el piso, muerta, pero no estaba muerta recientemente, era su cadáver que estaba en plena descomposición, llevaría ahí más de una semana, y yo estaba ahí frente al cadáver, no podía emitir sonido alguno, tenía los ojos grandes y no podía dejar de mirarla, con mi mano tapaba mi boca y nariz ya que el olor era fuerte, ella estaba desnuda tenía los ojos cerrados y tenía la parte del estómago cortado al parecer con un cuchillo, camino hacia atrás sin dejar de verla y comienzo a ver su ropa tirada por distintos lugares alrededor de ella, la ropa estaba cubierta de lodo, vi su short de jean lo levante y cuando me di cuenta que era el mismo que tenía ella lo deje caer y grite, grite muy fuerte pero nadie me escucho, Salí corriendo, corrí hacia el alambrado, pase por debajo de el rápidamente, me volví a cortar la espalda pero esta vez en otro lugar, tome mi bicicleta y volví a casa totalmente paranoico, tome la camisa que ella me había cosido y… ¡¡efectivamente estaba cocida!!, no lo podía creer, tenía que decirle a alguien, tenía que ir a la cuidad, tome mi bicicleta y Salí con destino a la cuidad, no quería usar la ruta por miedo a pasar por ese lugar, así que tome otro camino más largo.

Llegue a la cuidad y me dirigí a la comisaria, y le dije que había encontrado un cadáver cerca de la laguna, ellos me explicaron que hace seis días llevaban buscando a esa chica que se llamaba Noelia y que había desaparecido misteriosamente, tenían a un sospechoso pero sin el cadáver no podían hacer nada, me llevaron a casa.

Pensando sentado en mi cama ¿Por qué?, ¿eso fue real?, ¿quiso guiarme?, ¿quiso acompañarme?, ¿por que a mí?, saque el ultimo poema que había escrito, que había guardado por alguna extraña razón, lo leí y me sorprendí. Después de ocho horas me dormí.

Me desperté al atardecer y fui a la casa de mi vecino que no vive tan cerca cómo se imaginan, fui y le pedí que me muestre el diario del día de la fecha, no lo quise leer en su casa así que me lo lleve, esperando encontrar lo esperado, lentamente con mi bicicleta pedaleando llego a casa, entro y abro el diario, no había nada interesante hasta que en la hoja número seis veo un pequeño artículo sobre la cuidad, decía que “gracias al hallazgo del cuerpo de Noelia Bustamante se habría encarcelado al acusado culpado por la violación y asesinato de la misma”, me corrió un escalofrió por la espalda, tome mi poema y lo nombre y lo dedique, Salí con mi bicicleta hacia ella.

Cruce el alambre de púas pase por sobre la “colina” camine solo por todo ese campo, el sol casi no estaba, solamente quedaba su rastro naranja cubriendo el cielo, a lo lejos el sauce, llegue lo mire con nostalgia y pegue mi poesía en la corteza, me di vuelta y me fui lentamente unas lágrimas brotaron de mis ojos, me di vuelta y no había nadie, luego de hacer unos pasos más escucho - ¡gracias! – me doy vuelta nuevamente y no vi a nadie, seguí mi camino, pero ahora era diferente, sonreí.

Saboreo las cenizas de tu muerte (*)

las flores esparcen

agua inesperada

en mi manga,

agua inesperada

fría y limpia

como nieve

mientras espadas

afiladas como tallos

entran contra tu pecho

y las dulces rocas salvajes

caen encima

y

nos encierran.

Para Noelia Q.E.P.D



N.E.C


(*) ambos poemas de Charles Bukowski

Mensaje no preciso de imagen

martes, 7 de septiembre de 2010





Hay que tener mucho cuidado de enamorarse de la persona equivocada, sobre todo si esa persona lo sabe, nos convertimos en seres vulnerables al exponer nuestros sentimientos y ¿por qué no? debilidades al descubierto de otra persona, si ya viviste la experiencia de enamorarte de la persona equivocada creo que sabes de lo que hablo, yo conocí a varias mujeres a las que les di mi amor, bajo este mismo cielo jure amor a muchas mujeres pero ella… ella era especial , cuando vivíamos juntos era todo casi perfecto, llegar a casa y verla cocinando era todo lo que necesitaba, quizás es la que más recuerdo ya que fue la única que no me dejo, yo tampoco la deje, nos separamos que es muy distinto, por más que intente averiguar nunca supe más nada sobre ella, creo que está muy lejos de aquí, y también creo que de alguna forma debe estar pensando en mí.


Voy viajando por la ruta 8 realmente cansado son las tres de la madrugada y he manejado por más de ocho horas, necesito seriamente un descanso. Mi copiloto duerme tranquilamente a mi lado, en la parte de atrás viaja Tod nuestro especialista en “informática”, le pregunto



- ¿Tod que sabemos del muchacho?

- Sabemos que está a todavía cuatro horas de viaje desde aquí, que se llama Eliot, mide 1,75 de piel morena, y tiene un tatuaje en la muñeca con el nombre de su hija

- ¿Solo eso?, no sabes donde se aloja o algo así,

- Estoy en eso pero no es una presa fácil ya que no hay mayores datos

- Voy a parar en esa estación de servicio, necesito un café – le digo

Se ve a lo lejos una vieja estación de servicio, espero que haya alguien, mediante nos vamos acercando despierto a David. David es mi mano derecha, mi socio junto a Tod, le digo que vamos a parar un tiempo para descansar y luego seguir nuestro camino, es una estación de servicio bastante vieja las columnas de metal con un poco de óxido, una vieja mujer atendiendo el autoservicio, todo muy estereotipado, dejo el auto a un costado bajo unos árboles, al lado de la estación hay una casa de madera, dos perros nos reciben con cariño mientras nos acercamos a la puerta del autoservicio, los muchachos se sientan mientras compro un café en la máquina expendedora, Tod se sienta con su Mac en la mesa y David comienza a mirar que puede comer, este tipo no puede estar tranquilo si no come algo cada hora, me acerco a la mesa y me siento junto a David que está comiendo un paquete de snakcs.


- El tramo que falta lo manejo yo - me dice David

- Ok, me haría bien dormir un poco. Tod ¿no supiste más nada de ese tipo?

- Lo que te dije, no es fácil rastrearlo, en cuanto lleguemos a la ciudad no
nos queda otra más que empezar a preguntar

- ¿Cuándo se vence el plazo? – nos dice David mientras nos mira a los dos

- Tenemos hasta el viernes a la tarde – dice Tod

- ¿No te especificaron las razones? – le dice David a Tod

- Es anónimo todo lo que nos dijeron es que tenemos que terminar el trabajo antes del viernes a la tarde y con tarde me refiero antes de las ocho de la noche

- ¿No es una especie de político no? – le digo a Tod

- No, por los antecedentes que pude encontrar tiene unos cuantos cargos menores y estuvo preso tres meses en una comisaria

- ¿Por qué?

- Robo automotor, nada grave, el tipo es una escoria, debe haber hecho algo muy malo para que nos llamen

- Sigamos antes que sea más tarde nos quedan solamente dos días para completar el trabajo – digo.

Salimos por la puerta del autoservicio le arrojo las llaves a David y abro la puerta de atrás y me acuesto, Tod viaja adelante haciéndole compañía al conductor, la ruta es larga y obscura, parece no terminar más, mirando al techo me acorde de María, como todas las noches antes de dormir, mis ojos de a poco se cierran pensando en que este auto es muy incómodo.

Me despierto y no veo David en el auto, Tod esta con su Mac como de costumbre, es de día y el auto está parado a un costado de la ruta
.

- Tod ¿qué paso? ¿dónde está David?

- Esta meando – me dice sin dejar de mirar su Mac

Miro por la ventana un cartel verde decía que faltaban solamente 20 kilómetros para nuestra ciudad.
- ¿No se pudo aguantar 20k mas?

- Ya lo conoces, me sorprende que no haya parado a cagar con todo lo que comió

- ¿lleno el auto de migas?

- Si

- Hijo de puta, voy a manejar yo - le digo a Tod

Salgo de la parte de atrás del auto abro la puerta y me siento al volante, David llega y entra por la puerta de atrás y se sienta a charlar, nuestro próximo objetivo es conseguir tres habitaciones de diferentes hoteles, sería muy obvio dormir los tres en el mismo lugar, llegamos finalmente al primer hotel donde se baja David

- A las tres de la tarde nos juntamos a comer en algún lugar te llamo antes para confirmarte donde – le digo a David desde la ventanilla del auto mientras se aleja

Me asiente levantando el dedo pulgar, y entra al hotel, es un hotel tres estrellas, parece confortable, a pesar de no haber dormido tanto estamos más que listos.
Exactamente a quince cuadras encontramos un hotel de mala muerte en los suburbios de la cuidad, aquí es donde me bajo yo, bajo mi bolso del portaequipaje, y entro al hotel le digo a Tod que me espere en el auto, tienen la habitación numero 6 libre, la reservo me dan la llave y salgo a hablar con Tod.

- Tengo la habitación 6, este es el teléfono del hotel agendalo por las dudas, cuando encontres un hotel me llamas al celular, yo ahora lo llamo a David y le aviso donde estoy.


Me despido de Tod y entro a mi habitación, es una habitación con una cama y un baño, las paredes están viejas y despintadas y el olor es muy desagradable no se bien de donde proviene, saco las cosas de mi bolso, me cambio de ropa, me afeito, llamo a David y salgo de la habitación, es un día soleado sobre la cuidad, miro mi reloj las 11PM, tengo un poco de tiempo, voy a recepción y le pregunto al tipo que atiende si conoce algún bar cercano, le dejo propina y me dirijo al bar, según me dijo no queda muy lejos, cuando salgo a la calle me pongo mis lentes de sol, hace calor y no he dormido bien.

A duras penas y después de 15 minutos llego al bar llamado Heaven un verdadero nido de ratas, entro y veo a cuatro personas en la barra bebiendo, bebiendo a las 11de la mañana, adorable. llamo a Tod a su celular.

- ¿Hola? – dice Tod

- ¡Hey! ¿por que no me llamaste? ¿no encentraste hotel todavía?

- Discúlpame recién salgo de bañarme, te estaba por llamar

- Deja no importa, haceme un favor y mándame la foto del tipo este al celular
ahora

- Ok, corto y la envió, ¿vos dónde estás?

- En un bar de mala muerte cerca del hotel

- ¿Estas tomando a esta hora? – me dice Tod

- No, estoy buscando a este tipo, por algún lugar hay que empezar

- ¿Y se te ocurrió un bar?
- El tipo es un ladrón de autos con antecedentes ¿que queres que pregunte en las iglesias? ¿En obras de caridad?

- Si, Supongo que tenes razón, bueno, nos vemos a las tres

- Decime donde

- En una cafetería llamada Milán, en la avenida Lacarra 6693

- Listo quedamos así, avísale a David donde es

- Ok, chau

Después de cortar me llega la foto del nuestro trabajo, se me acerca el viejo de la barra

- ¿qué va a tomar? – me dice con un tono bastante despectivo

- Dame una cerveza y decime si conoces a este tipo – le digo mientras le muestro el celular

- debe haber venido alguna vez, pero tenes que preguntar a la noche al otro cantinero, de día no se mueve mucha gente más de los que ves.

- Muchas gracias – le digo mientras me levanto de la silla

- ¿va a querer la cerveza? – me dice el viejo de la barra

- No dásela a el – le digo mientras apunto a un tipo en la barra y saco un billete y lo dejo en la barra.


Al salir por la puerta escucho un “¡gracias!”. Listo ya hice lo mío, ahora al hotel a descansar hasta las 3:00.

Me despierto quince minutos antes y me dirijo a la cafetería, otra vez caminando bajo el puto sol, no me acostumbro a no tener el auto, pero esta vez le tocaba a Tod, llego a la cafetería a quince minutos tarde, los veo sentados en una mesa comiendo, me acerco lentamente debido a lo lleno del lugar.

- espero que haya algo de comer, ¿por que una cafetería? – le digo Tod mientras me siento a su lado

- relájate que también hacen comidas, lo de “cafetería” es solo el nombre – dice Tod


David no puede decir nada por que tiene la boca llena, cuando está comiendo, todo desaparece a su alrededor solamente existen él y el plato que tiene delante, llamo a la camarera que tiene un delantal verde con el nombre de la “cafetería”, con unos hermosos ojos color café.

- Disculpe señorita me podía traer una hamburguesa y una cerveza mediana


- Enseguida señor – me dice con una hermosa sonrisa.

Cuando se da vuelta no pude evitar mirarle el culo, aunque no me interesaba tanto comparado con sus ojos, hasta que escucho:

- ¡Hey! mira acá por un segundo averigüe algo – me dice Tod chasqueando los dedos

- Decime que averiguaste

- Tengo un conocido en el hospital de la ciudad

- ¿Y eso que tiene que ver?

- Que él es uno de los que hacen los exámenes médicos a los que detiene la policía, ¿viste antes de llevarlos a la celda tienen que llevarlos al revisación?

- Claro

- Bueno, no conseguí muchos datos ya que no tiene acceso a los mismos, así que lo que pude conseguir fueron el nombre completo y el número de la casa

- Bueno, algo es algo, decime como se llama por lo menos

- Se llama Eliot Rodríguez, tenemos la foto y el número de la casa, no puede ser tan difícil, yo voy a rastrear la línea y averiguo en donde vive y esta misma noche lo vamos a visitar


La mesera trae mi orden, vuelvo a perderme en sus ojos, comienzo a comer con muchas ganas, Tod está haciendo algo con su Mac y David ya termino y se fue al baño, el día todavía está muy soleado, tenemos que esperar hasta que baje el sol para que todos los granujas salgan a la luz, le pido el diario a la mesera y a los veinte minutos sale David del baño se sienta y dice

- Yo también averigüe algo, esta mañana fui a Fox es un puterio cerca de mi hotel

- ¿En un puterio lo tenías que buscar? – le digo

- ¿Y dónde queres que lo busque? ¿en la escuela?

- Tenes razón - le digo

- Bueno fui al puterio y parece que el tipo lo conocen ahí, es de ir mucho a la noche, parece que de hacer quilombos por qué no lo quieren ni ver

- Bueno hagamos esto, yo a la noche voy al bar, vos al puterio y vos averiguas donde vive y vas a ver si está ahí, el que lo encuentra primero llama a los demás, vamos y terminamos el trabajo ¿esta?

- Me parece perfecto – dice Tod

- Bárbaro –dice David

- Bueno gente yo me voy despidiendo, traten de averiguar lo más posible, que nada más tenemos un día y medio.

- Nos vemos – me dicen los dos a la vez
Salgo de la cafetería, cruzo la calle y me doy vuelta a mirar a la mesera, esta parada justo en frente mío con las dos manos sosteniendo la carta, me mira, la saludo con la mano sonriente y me voy del lugar, ella sonríe.


Llego al hotel y me siento a leer un libro, las horas pasan, hago unas llamadas en vano ya son las siete de la tarde el sol está muriendo en el horizonte y yo estoy acostado en la cama de mi habitación masturbándome, mirando el techo pensando en ella, cuando me suena el celular, es Tod

- Escúchame, ya sé dónde vive, anota, la calle San Martin 4532, ya salgo para allá si lo veo te llamo.

- Listo, yo me cambio y salgo para el bar.


Procedí a darme una merecida ducha, deje la ropa por usar tendida en la cama, y la proveniencia de ese espantoso olor me intriga muchísimo, mientras me enjuagaba la cabeza mire mis pies, no sé por qué pero sentí que los iba a necesitar esta noche, espero no estar en lo correcto, salgo con la toalla en la cintura, me visto y parto hacia el bar, esta vez pareciera que las cuadras eran más cortas o tal vez mas reconfortarble sin el sol partiéndome la cabeza. Llego al bar al abrir la puerta veo al lugar casi lleno, muchos seres de la noche y caras poco amigables, me siento en la barra en el mismo lugar que esta mañana se me acerca el tipo de la barra que es unos años más joven que el que me atendió anteriormente, tiene el pelo canoso, bigote y un par de arrugas en la cara.

- ¿Caballero, que va a tomar?

- Una cerveza

- Enseguida


Sin dudas es más simpático que el otro cantinero, a mi lado está un tipo de aproximadamente treinta años, tomando whisky mirándose en el espejo de la pared que está en frente de la barra, como acompañándose a sí mismo, tiene los pantalones manchados y borceguís negros, supongo que se vino directamente del trabajo, me mira fijo por unos segundos y luego su mirada vuelve a su charla con el espejo, el cantinero me trae mi vaso, lo bebo mientras doy vuelta mi silla para observar mejor el lugar, todo el bar parece estar apagado, el ambiente que lo envuelve es de una profunda tristeza, todos callados mirando sus copas, todos se conocen pero ninguno habla, solamente se escucha la TV que mira el cantinero sentado en su esquina, ese es un trabajo que me gustaría tener, finalmente lo esperado sucede, el tipo que está a mi lado me mira por cuarta vez y me dice:

- Hey amigo ¿vos no sos de por acá no?, nunca te había visto antes

- Estoy de visita en la cuidad, buscando a alguien que me dijeron que quizás
lo podría encontrar aquí

- Yo te puedo dar una mano, conozco a todos los que paran a beber en este sucio bar

- Cantinero - le digo al tipo de la barra mientras levanto mi brazo izquierdo

– sírvale otra copa de lo que esté tomando a este señor

- Gracias amigo, cómo te llamas

- Eso no importa lo que importa es si conoces a este tipo, se llama Eliot Rodríguez me dijeron que lo podía encontrar aquí – saco mi celular y le muestro la foto

- Claro que lo conozco solía pelearme con él todas las noches, por eso dejo de venir, por suerte no veo a ese hijo de puta hace semanas

- ¿Y no sabes donde lo puedo encontrar?

- ¿Se puede saber para qué?

- Eso no importa

- Si eso importa mucho, me tenes que dar algo a cambio para que no me importe y te pueda decir lo que necesitas

- Te puedo dar 50$

- Vamos afuera - me dice
Salimos por la puerta trasera del bar que da a una especie de callejón, el tipo camina rengo de una pierna, prende un cigarrillo me ofrece uno, le digo que no.

- Toma – saco un billete de 50$ y se lo doy en mano – ahora decime donde lo puedo encontrar

- Él vive con otros tres tipos más en una pensión tomada en los suburbios, no muy lejos de acá, en la calle Uzuriate al 2000 te vas a dar cuenta porque es la única casa vieja de la cuadra, esta despintada y con las paredes manchadas, tiene una perta de madera grande.

- ¿No sabes si debe estar ahí ahora?

- La verdad no lo sé, pero lo que sé es que desde que no vino más acá, esta llendo a un lugar llamado Fox

- Si lo conozco, gracias, ¿cómo te llamas?

- Me llamo Chris y me puede encontrar en este bar para lo que necesite

- Bueno Chris me voy, si me estas mintiendo te juro que vengo acá y te mato

- Señor yo soy un hombre de palabra

- Está bien, adiós

Chris entra en el bar nuevamente y yo salgo por el callejón a la calle, camino hacia la esquina saco mi celular y llamo a Tod.


- Tod, ya averigüe donde vive, seguramente ese número seguramente era la casa de algún familiar, me dijeron que puede estar en el club Fox, pásame a buscar por el bar Heaven te espero en la esquina

- Entendido


A los quince minutos llega Tod en el auto, me subo y nos dirigimos hacia el club, la noche está completamente iluminada por las luces de la ciudad, mirando por la ventanilla me puse a pensar en nada, en cuanto me di cuenta ya estábamos en la puerta del club Fox.

Entramos por la puerta y lo busco a David que está sentado en una obscura mesa, fumando un cigarrillo y tomando un vaso de ginebra, nos acercamos y nos sentamos junto a él.

- ¿Averiguaron algo? – nos pregunta David a ambos

- Me dijeron que lo podía encontrar acá ¿todavía no apareció?

- No todavía no

- Si no aparece antes de las once vamos a visitarlo a la casa, vive cerca de mi hotel , con tres tipos más – le digo

- Está bien – me asiente David


El “club” Fox no es específicamente un “club” y tampoco es un “puterio” como menciono David, es un cabaret, ya que tiene demasiada clase para ser un puterio y demasiadas mujeres desnudas como para ser un club, mientras esperamos vemos el show de que ofrece el lugar, mujeres bailando semidesnudas, mirando hacia la barra veo a un tipo gordo casi pelado en la caja registradora, es muy grande y con muchos aires de mafioso, veo que una chica con un bolso lo saluda como despidiéndose con un beso en la mejilla, la chica es delgada lleva el pelo castaño atado y anteojos, es muy bella, me llama la atención.

Entran cuatro tipos por la puerta principal saludan a todos y se sientan en una mesa pocos metros delante nuestro, es muy probable que el mas morocho sea Eliot, tenemos que asegurarnos, llamo a la camarera con la mano, viene lentamente lleva un uniforme muy corto y un pequeño sombrero de mucama, se acerca.

- ¿Sí que desea señor?

- Hola señorita me podría servir un vaso de whisky y necesitaría algo más de usted

- Disculpe señor pero yo solamente trabajo de camarera, es el único servicio que ofrezco aquí

- Creo que te estas confundiendo, mira necesito que averigües si el caballero que está delante nuestro en esa mesa de haya tiene un tatuaje en su muñeca, no te preocupes que te vamos a dar una buena propina, solamente servile una cerveza y decile que la casa invita, dásela en la mano y te fijas, ¿entendiste?

- Sí señor, pero me gustaría que me pague ahora si es posible

- Está bien


Saco mi billetera y le doy 100$, si no es nuestro hombre serán los 100$ peores gastados de mi vida, la mesera se acerca a su mesa y le da la cerveza en la mano, el tipo no entiende muy bien, pero está feliz ¿quién no lo estaría? Cerveza gratis.
Al volver a su puesto la mesera me asiente con la cabeza, bingo es nuestro hombre, Tod sale a esperar en el auto, en caso de que las cosas se pongan feas, David y yo estamos esperando a que salgan, tomando y viendo el show, son cinco hombres hay que tener cuidado, lo más lógico es esperar a que se separen, no podemos arriesgar a que esto salga mal, el tiempo pasa y siguen sentados en su mesa tomando y fumando, gritándole a las bailarinas, realmente son un grupo de idiotas, no parecen para nada una amenaza, están tomando cocaína, y haciendo alboroto, me acerco a la barra, el tipo gordo de la barra no me mira con cara agradable, me acerco y le digo.

- Disculpe señor, si estos chicos son un alboroto, nos gustaría encargarnos de ellos, si usted los saca afuera le aseguro que no volverán a molestarlo

- ¿Y por qué te tengo que creer?, ¿sos policía?

- No soy policía, pero soy algo parecido, soy un detective – saco mi billetera y le muestro mi identificación

- ¡Hey! Aquí no queremos problemas

- Yo tampoco querría causarles ninguno, solamente quiero a esos idiotas afuera en media hora, ¿es mucho pedir?

- Está bien señor, en media hora los tendrá afuera

- Dame un whisky – le digo como cambiando de tema, con una sonrisa en la cara
Vuelvo a mi mesa, me siento y prendo un cigarrillo

- ¿Te creyó el gordo que eras policía?

- Le dije que era detective ,y si se la comió, los van a sacar en media hora, el seguridad viste el pelado grandote aquel, bueno él me va a avisar

- Ok, lo llamo a Tod para que esté listo


Escuchamos a una banda de Blues tocando en el escenario, mientras los gritos de estos cinco tipos no cedían, uno de ellos, el más bajo de todos, sube al escenario y se pone a cantar totalmente ebrio, sus amigos de la mesa se ríen a carcajadas cada vez los soporto menos, al terminar la tercer canción el guardia de seguridad que está parado en la puerta de salida de emergencia, me asiente con la cabeza.

- Es hora vamos – le digo a David mientras me levanto de mi silla

- Bueno

- Vamos al auto, llama al Tod


Salimos por la puerta hace frio y no hay nadie en la calle, subimos al auto y esperamos mirando por la ventana, después de unos minutos, tres guardias de seguridad los sacan a empujones, Eliot cae al piso mientras se levanta maldice a todo el mundo enfurecido, finalmente después de discutir un poco se van caminando.

- Bueno yo esperaba que tengan auto, hagamos una cosa yo los sigo a pie y ustedes me siguen a mí, llévenme una distancia prudente – les digo mientras me saco los guantes

- Ok , pero tene cuidado – me dice Tod

- No hay problema


Salgo del auto, Tod lo pone el auto en marcha David baja y se sube en el asiento del acompañante, lentamente comienzo a seguirlos, van por la calle borrachos hablando muy alto creyendo que son los dueños del lugar, no se percatan de mi presencia, siguen caminando hasta acercarse a la pensión que me menciono Chris anteriormente, la puerta es de madera y las paredes están despintadas definitivamente se dirigen hacia allí, me doy la vuelta le hago señas a Tod y meto en el auto.

- Van para la pensión preparen todo


Saco mi nueve milímetros, David y Tod también, estamos llegando a la esquina, dos de los tipos que estaban con ellos se despiden y Eliot y dos más entran en la pensión, dejamos en auto en medio de la calle para una salida rápida, la entrada de la pensión tiene dos grandes ventanales a los lados cerrados por rejas, David trepa por una de ellas hasta llegar al techo, Tod y yo esperamos, rápidamente baja David y abre la puerta que estaba trabada por dentro, entramos sigilosamente, en el patio de la pensión, hay ocho habitación, al estilo vecindad, mirando por las ventanas de la misma, descubrimos que se hospedan en la numero 6 , “justo como mi habitación” – pensé, desde la ventana se podía ver una habitación con tres colchones tirados en el piso, Eliot estaba durmiendo en uno, y los otros dos también, al final de la habitación había una ventana de tamaño promedio y un baño al costado de la misma, a la derecha había otra puerta.

Llego la hora, Tod y yo nos ponemos al costado de la puerta mientras David le da un tiro a la cerradura, se escuchan ruidos adentro, rápidamente David patea la puerta que se abre quebrándose, Tod entra primero y yo lo sigo, el polvo se levantó en la habitación, no hay nadie, el vidrio de la ventana está roto, como si alguien hubiera escapado.

- ¡David busca en la calle no pueden estar muy lejos! – le grito a David sin apartar la vista de enfrente mío


David sale rápidamente a la calle, del baño sale un tipo rápidamente apuntándonos con una escopeta vieja, Tod le dispara tres veces en el pecho, cae al piso y lentamente comienza a llenar el cuarto de sangre, teníamos que revisar el cuarto que faltaba, Tod se pone enfrente de la puerta que faltaba, cuando está por poner su mano en el picaporte un disparo de una escopeta recortada atraviesa la puerta impactando en el pecho de David que cae al piso, antes de que cargue el arma entro en la habitación de un golpe y le Disparo hacia la cabeza, sus reflejos hacen que se mueva rápido no le acierto, salta de un lado de la cama a otro, cae en el piso, rápidamente me subo en la cama y le disparo en la cabeza dos veces, una vez en el ojo izquierdo y para asegurarme, en la frente, salgo corriendo a socorrer a Tod, se estaba poniendo de pie, el chaleco anti balas salvo su vida una vez más, se escuchan disparos en la calle, salimos corriendo, por la puerta, todos los vecinos están levantados mirando por la ventana, cruzamos el patio corriendo, me subo al auto me siento en el volante, pongo el auto en marcha, Tod sube, y nos vamos del lugar.

- ¿Estás seguro que estas bien?,¿ podes creer que el hijo de mil puta que se escapó por la ventana justo era rodríguez?

- Si estoy bien pero creo que paso un poco el tiro por el chaleco, estoy perdiendo sangre,

- quédate ahí que apenas encontramos a David nos vamos

Al doblar la esquina lo veo a David con las manos en la cintura tomando un poco de aire, se sube corriendo y dice.

- El hijo de puta es muy rápido, doblo a la derecha por esta y lo perdí, ¿qué le paso a Tod?


No respondí la pregunta por lo idiota que era, doble a la derecha y lentamente recorrimos esa cuadra mirando atentamente casa por casa desde arriba del auto, yo miraba del lado izquierdo y David del derecho, Tod estaba realmente mal y se escuchaban sus quejidos, de repente de un callejón una botella de vidrio sale volando e impacta en el vidrio en frente de la cara de David el vidrio se rompe cortándolo, David cae en el asiento trasero a los gritos agarrándose la cara, y Rodríguez sale corriendo por atrás del auto y con un piedrazo rompe la puerta de vidrio de un departamento y entra en él, saco mi arma y le disparo pero David tenía razón es muy rápido, lo corro hasta dentro, donde sube a un elevador, el edificio parece tener no más de cinco pisos, no tiene tanto espacio para esconderse, llamo a los dos elevadores y los trabo con dos sillas para que no puedan cerrar las puertas, y subo lentamente por las escaleras, el conserje, asustado me pregunta quién soy, le dije que era comisario mostrándole mi billetera era un hombre bastante mayor y seguí mi camino, creo que me creyó, llego al primer piso, la luz del pasillo esta prendida, eso quiere decir que alguien estuvo por acá, a los pocos segundos se apagan, subo otro piso, lo mismo la luz prendida y se apaga a los pocos segundos, escucho corridas y rápidamente subo lo veo subiendo las escaleras rápidamente, disparo, el disparo impacta en la pared, lo corro, cuando me quiero dar cuenta estaba en el techo, me asomo por la puerta de las escaleras que dan al techo del edificio lentamente, una bala me pasa por al lado de la cabeza, no logro verlo, estoy en desventaja, le disparó dos veces sin saber con certeza donde estaba, me dispara una vez más y la bala me rosa el brazo izquierdo, comienza a sangrar, bajo al pasillo del último piso, veo el departamento más próximo a las escaleras esta justo de frente, disparo hacia la cerradura y entro, con mi mano tapando la herida, cuando de repente, una mujer sale asustada y me mira, la reconocí al instante era María, era ella, tan hermosa como siempre, volvía a verla en las peores circunstancias posibles, nos miramos dos segundos que parecieron horas, viene corriendo al verme herido, estoy apoyado en la puerta y ella me abraza, la tomo del brazo y la llevo hacia el living que estaba en frente de la puerta, la miro tomándola del brazo y le digo.

- Tenes que salir de acá, estoy en el medio de un trabajo ¿entendes?, escóndete hasta que yo te diga.


Antes de que me conteste, se escucha un golpe en la puerta, Rodríguez entra y dispara, tiro a un lado a María y la bala impacta en mi hombro derecho, siento un terrible dolor y caigo al piso, todavía con los ojos abiertos lo veo acercándose hacia mi despacio, confiado, me apunta, cuando de la nada sale desde atrás David, apunta hacia su cabeza y aprieta el gatillo, me baña en la sangre de Rodríguez que cae muerto delante mío, David viene tambaleando hacia mí, estoy perdiendo mucha sangre, comienzo a ver manchas blancas y a oír mal, el me levanta y me dice algo que no llegue a comprender, con muy pocas fuerzas le dije que me deje ahí, con ella, él se negaba hasta que María, le dijo que ella cuidaría de mí, David salió enojado rápidamente por la puerta se llevó mi arma ya que las sirenas se podían escuchar por toda la ciudad, cerré los ojos y vi una luz blanca.

Al despertarme estaba en el departamento de María, acostado en su cama, ella estaba cocinando en la cocina tarareando una canción, tenía una delantal blanco puesto, trate de sentarme en la cama y hablarle, pero el dolor que sentí al intentar sentarme en la cama me hiso emitir un extraño sonido y caer otra vez acostado sobre el colchón, ella me escucho y vino rápidamente, se sentó a mi lado tomo mi mano y me dijo.

- Todavía no te podes mover, quédate descansando

- María tengo tantas cosas para decirte, seguís igual de bella como te recordaba

- Y vos seguís igual de loco que antes – me sonríe

- Sabes, nunca te pude pedir perdón por ponerte en peligro aquella vez, por mi culpa nos tuvimos que separar, yo te busque día y noche desde ese día pero simplemente desapareciste del mapa.

- No tenes por que disculparte, yo sabía que algún día ibas a cruzar esa puerta, pero no pensé que en esas circunstancias

- María

- ¿Qué?

- Te amo

- Yo también


La luz del atardecer entraba por la ventana, toda la habitación estaba de color naranja, ella estaba ahí, a mi lado, sosteniendo mi mano, me miraba con sus hermosos ojos, era perfecto sacando el hecho de que tenía la mitad de mi cuerpo vendado, entonces le dije

- ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Dime

- ¿Estoy muerto?


Ella no me contesto, se levantó y siguió cocinado mientras tarareaba esa canción, yo mire al techo con decepción y respire profundo.

“El amor a veces nos hace vulnerables, desde un corazón roto hasta un impacto certero”


N.E.C

Depredador – Parte dos

sábado, 7 de agosto de 2010





Dos años después del incidente de Joaquín las cosas siguieron su curso en el barrio de La Boca o al menos eso parecía, Mirtha se mudó del barrio poco después del incidente, temía por ella y por su hijo, Marco tenía siete años y su vida era particularmente la misma, su padre Lorenzo tampoco había cambiado, pero de a poco se estaba gestando algo dentro del joven Marco, algo que cada vez se hacía más intensivo.

Desde que tiene memoria a Marco siempre le gusto el fuego, cuando salía por las calles a vagar, era muy común encontrarlo en el patio baldío sentado encendiendo una fogata con lo que encontrara, Marco internamente estaba cambiando y eso era evidente, a pesar de ser a simple vista un muchacho simpático y fácil de llevar, las cosas que pasaban por su cabeza nadie las podía imaginar. Lorenzo su padre le había reglado una resortera hacia poco, la cual Marco usaba para cazar gatos callejeros para después quemarlos, vivos o no, Marcos se sentaba en el patio baldío que estaba a siete cuadras de su casa, con su bolsa arpillera, siempre cargaba con esas bolsas, realmente nadie sabe de dónde las sacaba ya que todos los días tenía que conseguir una distinta ese fue otro de sus grandes misterios.

En la bolsa siempre llevaba gatos callejeros que cazaba con su resortera, gatos medianos o en lo preferible pequeños, mientras más chicos eran entraban más, luego se proponía a buscar ramas por todo el patio baldío, papeles, en fin todo lo que ardiera, sacaba su caja pequeña de fósforos, y encendía el fuego, sus ojos brillaban mirando directamente esa rojiza flama, sentado en un cajón de manzanas, con su bolsa a su lado, miraba como ardía el fuego, cuando había un poco de brasas, colocaba con cuidado la bolsa arriba de las llamas, tenía que tener mucho cuidado para que los gatos no escapen ya que se desesperaban muchísimo apenas sentían el calor, casi siempre procuraba dejarlos inconscientes, pero como no era muy cuidadoso los terminaba matando, y ver quemarse a un gato muerto para Marco no tenía tanta gracia.

Marco colocaba la bolsa en el medio del fuego cuando había brasas para que la bolsa este mas afirmada al suelo, y luego volvía a su lugar en el cajón de manzanas a disfrutar de su show, los gatos gritaban desesperados, a Marco le gustaba ese sonido, con sus grandes ojos miraba como la bolsa de a poco dejaba de moverse y comenzaba a fundirse con la piel del animal carbonizado.

Siempre llevaba consigo un lápiz negro con el que dibujaba las paredes del patio baldío, dibujaba casas, fogatas, perros y personas Marco no sabía leer ni escribir ya que solamente asistió dos meses a la escuela, cuando se apagaba la fogata con una rama sacaba los cadáveres, los limpiaba y se quedaba con los cráneos, los cráneos le fascinaban, tenía una pequeña colección en una caja de zapatos debajo de su cama, llena de diferentes partes de los cuerpos de los animales que quemaba.

Siempre se lo podía ver a Marco jugando solo en las plazas cercanas, siempre estaba solo hasta que se hacía de algún pequeño amigo.

Marco se había escapado de su casa para recorrer más lugares, así que comenzó a caminar y caminar, hasta que encontró un terreno en donde había una construcción, no había nadie ya que era la hora de almorzar, Marco entro a investigar el lugar era enorme al parecer iba a ser una especie de hotel, Marco tomo un martillo y comenzó a golpear las paredes hasta que se cansó y se sentó en la vereda, la gente pasaba y lo ignoraba, así que decidió seguir su camino, doblo a la derecha en la esquina y camino dos cuadras, hasta que vio a unos niños jugando en una cancha de futbol, Marco se acerca se trataba de dos chicos y una chica, María de cuatro años de edad, Marco rápidamente se hiso amigos de ellos con los que se puso a jugar a la pelota, cuando se sentaron a descansar, Marco le dice a María si lo acompañaba a comprar caramelos, la chica accedió, era una niña hermosa de pelo negro y ojos claros, Marco la tomo de la mano y caminaron dos cuadras y doblaron a la derecha, Marco la convenció de jugar en la obra de construcción, comenzaron a correr por todo el lugar, jugando a las escondidas Marco la estaba buscando, encuentra a la pequeña escondida detrás de unas vigas, se acerca a ella y la toma por el cuello y comienza a asfixiarla, los pies de María se levantan del suelo, Marco sigue apretando cada vez más, la niña como puede rasguña las manos de Marco pero es inútil, la suelta, toma una soga la ata y amordaza, y arrastrando se la lleva hasta el fondo del lugar, donde había un pozo de tierra de un metro de profundidad, tira a María en el hueco de tierra y comienza a enterrarla, la niña todavía consiente trataba de zafarse de las ataduras, Marco continuaba arrojando la tierra que había junto al pozo miro a su alrededor y encontró una pala, así que lentamente iba tapando el pozo de a poco María quedo completamente cubierta de tierra. Marco se fue del lugar lleno de tierra en la ropa y en los brazos, fue a su casa, tenía hambre.

Camino a casa paro en una vieja canilla que había en la calle y se limpió las manos y enjuago su remera, lo último que quería era que su padre lo reprendiera por llegar cubierto de tierra, todavía tenía que recorrer unas largas cuadras hasta llegar a su casa, saco de su bolsillo una pequeña pelota de goma que le había quitado a María antes de atarla y comenzó a pasarla de mano en mano en una especie de juego, Marco se sentía bien, pero tenía miedo de llegar a casa.

El sol comenzaba a bajar y Marco ya estaba cerca de casa caminaba con sus zapatillas rotas y mojadas hasta llegar a la puerta de su casa.
Cuando abre la puerta se encuentra con su padre Lorenzo que había salido antes del trabajo, estaba tomando vino tinto, estaba de espaldas a la puerta y estaba mirando algo que tenía entre sus manos, Marco de a poco se acercó y vio que su padre tenía en manos su caja llena de cráneos de distintos animales, los miraba fijamente los giraba y los seguía mirando, pareciera que no había escuchado la puerta, hasta que dice.

- ¿Marco esto es tuyo?

- Si es mío

- ¿Cómo conseguiste esto?

- Los encontré, en la calle

- ¿sabes qué es esto no?

- Si, son parte de animales

- Están quemados Marco, vos los quemaste

- Si

Un largo silencio envolvió la casa, Lorenzo seguía sin mirar a su hijo y Marco lo miraba tímidamente, tenía miedo, no sabía que esperar

- Decime ¿por qué mataste a estos animales?

- Me gusta verlos quemarse – dijo Marco con la cabeza gacha

- ¿Sabes que eso está mal no?, ¿Dónde los encontraste?

- En la calle

- Para eso juntas bolsas todos los días ¿no?

- Si

Lorenzo se levantó de su silla, tomo su campera, miro a Marco directamente a los ojos y le dijo

- Yo voy a salir, tengo que visitar a alguien, no te vallas de acá

Lorenzo salió, estaba raro, parecía que algo le molestaba mucho, callado salió de su casa y cerró la puerta con llave, Marco tenía miedo no quería estar ahí, esperando lo inesperado, era casi insoportable, sabía bien que su padre podría volver borracho y golpearlo por matar animales, pero había una pregunta rondando su cabeza, ¿Por qué no lo había hecho?.

Sentado en su cama Lorenzo jugaba con la pelota de goma de María, tomo un pedazo de papel busco su lápiz y comenzó a dibujar, dibujo a una niña en una cancha de futbol y a dos chicos, luego trato de salir a la calle pero era inútil, la única forma era por la puerta o rompiendo un vidrio, sabía que romper un vidrio era mala idea así que se acostó en su colchón en el piso cerca de la estufa a leña que tenían, miraba el fuego, tomo otro papel, lo rompió en pedazos y comenzó a arrojarlos uno por uno al fuego.

Una hora después de haberse ido Lorenzo regresa a su casa, Marco aun acostado en el colchón lo escucha pero se hace el dormido, Lorenzo deja su campera camina hacia Marco y lo toma del brazo y lo mueve para que se despierte.

- Marco despertate tengo que decirte algo

Marco se levanta del colchón y se sienta en la cama, Lorenzo toma una silla y la pone frente a él y se sienta en ella y dice.

- Vengo de hablar con el psicólogo, le conté sobre tu colección de huesos, me dijo que es probable que tengas graves problemas psicológicos ya que no es normal que tortures a animales para divertirte, decime algo Marco y decime la verdad, prometo que no voy a hacerte nada, ¿por que quemas animales?

Marco se frota los ojos con las manos, y mirando hacia el piso dice

- No lo sé muy bien, me gusta verlos quemarse, nada mas

- Marco eso no está bien, necesitas atención médica, yo voy a hacer todo lo posible para pagar la terapia, pero necesito que me ayudes con esto ¿está bien?

- Que tengo que hacer - pregunta Marco

- Tenes que hacer caso a todo lo que te pregunte el psicólogo

- Está bien padre

Lorenzo se levanta de la silla y la corre hacia la mesa, de la heladera saca una botella de vino tinto y la descorcha, prende un cigarrillo y le dice a Marco que se duerma, Marco se acuesta en su colchón y de a poco se queda dormido, estaba cansado.

Al día siguiente temprano a la mañana, llega un policía y golpea la puerta de la casa, Lorenzo se levanta de su cama se pone sus zapatos y pregunta quien es

- Señor abra la puerta es la policía – Lorenzo abre la puerta

- Disculpe por la molestia pero estamos buscando a una niña llamada María Morales de cuatro años de edad desapareció la tarde de ayer no muy lejos de acá, ¿por casualidad usted no la vio? – el policía le muestra una foto de la niña

- No oficial no la he visto yo trabajo todo el día y después vengo directamente hacia acá a descansar

- Usted vive solo - pregunta el oficial

- No vivo con mi hijo tiene siete año, su madre murió hace tiempo

- Puedo hablar con su hijo

- Si claro

Lorenzo despierta a Marco y lo lleva con el oficial

- El oficial te quiere hacer unas preguntas – le dice Lorenzo a Marco mientras le toca el hombro

- Hola hijo quería preguntarte si conoces o viste a una niña llamada María Morales, esta es su foto

- No la conozco señor

- Gracias por su tiempo señor – dice el oficial

- Espere - dice Lorenzo – Marco metete a la casa quiero preguntarle algo al oficial

Marco entra y se sienta en la mesa a jugar con la pelota de goma

- Oficial, me puede decir donde fue el último lugar donde la vieron a la chiquita

- A unas diez cuadras de acá en una cancha de futbol al parecer según cuentan los chicos que estaba con ella, se fue a jugar con otro niño, que no conocía y no regreso más, ¿por que lo pregunta?

- Solamente por curiosidad, cualquier cosa que sepa lo llamo

- Muchas gracias señor que tenga un buen día

- De nada oficial buen día a usted también

Lorenzo camina hacia Marco y se sienta en frente de el

- Marco decime una cosa, ¿vos donde te fuiste ayer?

- Fui a pasear

- Por qué llegaste lleno de tierra

- Por qué estaba jugando a la pelota con unos chicos

- ¿Dónde?

- Como a diez cuadras de acá, en una canchita de tierra

A Lorenzo le corrió un frio escalofrió por toda su espalda

- Marco anda al almacén y cómprame un vino tinto

- Está bien

Marco se va hacia el almacén, Lorenzo tiene una horrible sensación que le recorre todo el cuerpo, cuando mira a la mesa, toma la pelota de goma con la que su hijo siempre jugaba desde anoche, la mira bien y pudo ver escrito muy borroso el nombre “María”.



N.E.C