Hola, a los lectores les pido disculpas por no actualizar, tuve unos problemas con el tema computadora que me lo impedía, que por suerte pude resolver, así que hoy mismo voy a estar actualizando ^^
abrazo!
Hola, a los lectores les pido disculpas por no actualizar, tuve unos problemas con el tema computadora que me lo impedía, que por suerte pude resolver, así que hoy mismo voy a estar actualizando ^^
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Hoy cobre, para festejar me fui a tomar algo en un bar, no tenía ganas de ver a nadie, por eso me fui solo, últimamente estoy odiando todo lo que me rodea, toda la mugre, todos los horarios esclavos, toda la ignorancia, toda la puta gente.
El bar se llama The Clover y queda en Avenida de mayo, es de noche y está templado, se ve bastante caro, pero hoy es un día para festejar, siempre se encuentra una buena excusa para beber, pero no cualquier excusa, siempre es una buena, el beber se puede usar como festejo o como depresión y el ser humano se maneja a base de depresión y alegría, son el nuevo amor y odio de estos días, como si las emociones también fueran una puta moda, todo es una puta moda, en fin.
Entro al bar, está todo muy obscuro, solamente se ven siluetas en las mesas, creo que soy el único ser de la noche de este bar de capital, veo siluetas de parejas, de mujeres, usualmente en un bar alcohólico estas cosas no pasan, lo usual es ver a tipos solos en las barras y a mujeres solas en las mesas, sin gana alguna de hacer otra cosa más que terminarse el vaso delante de ellos, hasta coger se pasa a segundo plano cuando tenes en frente un buen vaso de whisky Jack Daniels, justamente me acerco a la barra y le digo al joven cantinero, que me sirva un vaso de Jack Daniels.La barra está muy bien alumbrada, es el único lugar de todo el bar con luces blancas en el techo, la barra está completamente hecha de madera, brillante madera, hermosa, firme y estable, totalmente limpia, se podría deslizar un vaso lleno de cerveza de una punta a la otra sin derramar una gota, de fondo suena una melodía que no puedo descifrar, en el fondo alumbrado por una luz blanca se puede ver un billar, hace años que no entro a un bar billares, el ultimo al que entre era al que mi padre iba todas las noches para luego regresar ebrio y agresivo, gracias a eso mi repulsión por los billares, ni siquiera me gusta el pool, me parece muy idiota, prefiero beber mi whisky.
Al poco tiempo se me sienta un tipo al lado mío, está muy ebrio, estaba en una de las mesas, seguramente lo echaron, estaba vestido de traje, con la chaqueta en la mano, tenía la camisa con los tres primeros botones superiores desabrochados y ambas mangas arremangadas, lo mire de reojo lo último que quería era que me echen del lugar por golpear a un borracho de mierda, si habré golpeado borrachos, si habré golpeado borracho, si me habrán golpeado borracho y borrachos.
Pero hoy no, tengo la puta suerte que está a mi lado a unos metros en un asiento individual, sabía que tarde o temprano iba a querer charlar con alguien y la victima perfecta seria yo, lo que es el destino, viajo lejos de casa para tener una noche tranquila y me encuentro con que quizás mi noche termine peor, si llegara a pasar será la última vez en este bar, la cerveza está demasiado cara como para soportar borrachos. A mi izquierda se abre la puerta que da a la calle, entra una mujer, una mujer hermosa, cuerpo perfecto, joven, totalmente vestida de negro, se sienta a mi lado, en el extremo opuesto del maldito ebrio, la miro de reojo, tenía un piercing en el labio, los ojos delineados de negro y la boca pintada de rojo, realmente muy hermosa, tenía un tatuaje en su antebrazo de una estrella de cinco puntas, esas mujeres que hacen preguntarse a uno mismo si será verdad eso de la perfección a primera vista, pidió un whisky Jack Daniels, yo ya estaba tomando una cerveza, volví a verla, ella miraba hacia su vaso, con un codo apoyado en la barra y su abrigo en la silla tomaba de su vaso, no me miraba pero sabía muy bien que la estaba mirando, las mujeres tienen un sexto sentido.
Cese de mirarla tanto, tampoco voy a mentir, nunca en mi puta vida iba a cogerme a una mujer así, soy realista por sobretodo, hace años que no sé lo que es estar con una mujer que no sea un puta paga, el amor no logra alcanzarme soy muy rápido, pero la mediocridad y la rutina al parecer saben correr más rápido que el amor, por que hace años que no me puedo escapar. El tipo que está a mi lado comienza a quejarse, al parecer no quieren servirle más alcohol, este tipo es un completo idiota, está gritando hace cinco minutos, tiene las dos manos apoyadas en la barra mientras grita, al lado de su mano izquierda tiene un vaso de cerveza a la mitad, está justo a mi lado, llega a volcar ese vaso, me llega a mojar juro que lo mato y al carajo mi tranquila noche, odio a los idiotas como este, se piensan que después de tres tragos se pueden comer al mundo, y todos los imbéciles se quedan callados como si un tipo tan arruinado pudiera hacerles daño, maldita gente por eso los soporto cada vez menos.
Es curioso pero la sociedad necesita hijos de puta para mantenerse a salvo de hijos de puta, necesitan de alguien así para cuando le conviene, para luego juzgar y murmurar cuando ya no les hacemos falta, juro que estaba por sacarlo del cuello a la calle, cuando me di cuenta, quería saber cuál era la reacción de la gente con este tipo, así que me quede en mi asiento individual esperando que pase algo.
El tipo seguía subiendo de tono, estaba realmente cabreado, quería un trago más a toda costa, y el cantinero que era un tipo joven no sabía qué hacer, el bar no tenía seguridad, cosa rara.
La cara del joven cantinero era como si estuviese frente a un ladrón o un delincuente, al parecer se habrá olvidado que esa figura que lo amenazaba ganaría unos cuantos dígitos más que él, finalmente le sirvieron otro trago, el tipo se dirigió al baño cuando pasaba por detrás mío, le dijo algo que no llegue a escuchar a la mujer que estaba a mi lado, ella no le respondió.
Me miro y me dijo
-
Ese tipo es un completo idiota – eso fue lo que basto, estaba listo para enamorarme.
- Ni que lo digas – le conteste llevando el vaso a mi boca
- Hey,¿ me puedo quedar con vos?, no quiero que me moleste, por lo menos hasta que se valla.
- Pero por supuesto, acércate más acá.
Ella acerco su silla, parecía más alta cuando atravesó la puerta, al parecer el maldito ebrio indirectamente me habría hecho un favor, se me acerca con el mentón apoyado en una de sus manos, y con su otra mano en el vaso, me dice:
-
- Yo me llamo Eris– me miraba a los ojos, era realmente incómodo.
- mucho gusto, me llamo Demian
- me gusta tu nombre Demian, ¿sabes que pareces un tipo interesante?
- creo que soy la persona menos interesante en este maldito bar, pero gracias nunca antes me lo habían dicho.
- No, es verdad pareces un tipo misterioso lleno de historias, estas en un bar solo un viernes a la noche, ¿qué haces acá solo?
- Qué curioso yo me preguntaba lo mismo sobre vos, yo soy una mosca de bar que solamente buscaba una nueva barra para variar un poco, ¿vos que haces acá un viernes a la noche sola? Eso sí es raro.
- No me vas a creer – me dice sonriendo y agachando la cabeza como con timidez
- Dale Contame, no te aseguro que te voy a creer pero por lo menos te voy a escuchar
- ¿Sos simpático sabes?
- Gracias, tampoco me lo han dicho nunca
- Bueno te cuento, soy la discordia
- Oh eso es interesante, ¿y por qué la discordia está acompañándome en este bar?
- Aunque no lo creas es el único bar de la ciudad con un buen whisky.
- Eso si te lo creo.
Vuelve del baño el tipo borracho, mira hacia nosotros, cierra los ojos como enfocando, y se dirige hacia donde estábamos, me doy la vuelta lo miro fijo, el tipo balbucea algo en voz baja y se va hacia su asiento, creo que se sintió amenazado por que no caí en su idiotez, tomo su vaso de cerveza cabeceando hacia delante y atrás, sin mirarme, entonces seguí en mi mundo.
Ella me contaba de su vida, estaba soltera, tenía el pelo muy negro y brilloso, era de piel blanca y de ojos obscuros, me hablaba sin despegar sus ojos de los míos, una mujer fuerte, para nada tímida, muy espontánea y segura, me invito a jugar al billar, dije que no. Continuamos la charla por horas, las parejas se iban marchando y los vasos frente nuestro se iban acumulando, cuando me di cuenta el bar estaba casi vacío, eran como las 4am, y no tenía forma de volver a casa hasta que los colectivos volvieran a andar, el tipo de la barra nos dijo que era hora de que nos retiremos, ella me invito a su departamento que según ella no quedaba muy lejos de allí, accedí sin dudarlo.
Salimos de ese bar, los dos un poco ebrios, todavía tenía una gran parte de mi sueldo en el bolsillo, así que le propuse buscar algún lugar para comprar bebidas antes de ir a su casa, caminamos por las calles de Buenos Aires hasta llegar a una especie de almacén de 24 horas, lo atendía una mujer cuarentona de pelo canoso, le pedí cuatro latas de cervezas, dos botellas de whisky barato y dos paquetes de cigarrillos, metió todo en una bolsa y nos fuimos, ella iba tomada de mi brazo, diciendo que me amaba totalmente ebria, el departamento de ella quedaba en frente de la plaza de los dos congresos, era un hotel barato muy sucio y descuidado pero a esa altura me importaba un carajo, vivía en el 4to piso, tenía una magnifica vista a la plaza, era un departamento pequeño dos habitaciones y un baño muy precario, le pedí dos vasos, me los alcanzo y se fue al baño, serví los dos vasos y ella seguía en el baño, me tome el mío y el de ella, luego los volví a llenar, todavía no salía del baño, me tome los dos vasos nuevamente, y los volví a llenar, después de esos dos vasos me sentía como en casa.
Ella sale del baño, con una bata negra de toalla, se sienta a mi lado, con sus magníficas piernas blancas, se toma su vaso de un sorbo, y me mira a los ojos, la bese, y me tire encima de ella sobre ese viejo sofá que daba a la ventana, se saca su bata podía ver sus tetas blanquísimas, cogimos en ese sillón duramente como si fuera la última vez, solo parábamos para beber, cuando se terminó la primer botella ella se fue a la cama, yo tome de la bolsa que estaba en la mesa una lata de cerveza y la abrí, me dirigí a la ventana a mirar la plaza, sin pantalones, solamente veía más de la misma mierda que veo todos los días, marginalidad, pobreza, delincuencia y brutalidad, ella me llama a la cama, había prendido un cigarrillo de marihuana, me convida un poco, luego cogimos una vez más y nos quedamos dormidos.
El sol me despertó el sábado a la tarde, ella todavía estaba dormida, me levante, mire el reloj que decía que eran las 3 de la tarde, fui al baño y vomite, luego busque mis pantalones y la botella de whisky, tome un trago, ella se despertó, me pregunto la hora y fue al baño, realmente éramos parecidos, cuando me despierto de una borrachera lo único que me interesa saber es la hora, no es que tenga algún lugar donde ir, es solamente una costumbre que tengo hace años.
Cuando volvió del baño se sentó a mi lado en el sofá
-
¿Tenes hambre? – pregunto
- No, te agradezco, ¿vos tenes hambre?
- Por ahora no
Le serví un trago, lo tomo de un sorbo, realmente era una gran bebedora, eso me gustaba, me hacía sentir menos solitario, ella respozo su cabeza en mi hombro y me abrazo, sentí miedo, todavía no sé por qué, fui al baño para escapar de esa sensación, no podía mear, así que hice tiempo, me lave la cara y Salí, prendí un cigarrillo y saque una cerveza de la bolsa y guarde las demás en la pequeña heladera que tenía, la heladera estaba casi vacía, solamente tenía latas de atún, una bolsa de carne picada y vegetales en una bolsa blanca.
Luego de unas horas me dio hambre así que decidí hacer la comida, encontré una caja de salsa de tomate en la alacena y espagueti, ella me miraba y bebía el whisky desde el sofá, corte las cebollas y las deje en aceite en una pequeña sartén, coloque una hoya con agua en una de las hornallas mientras picaba ajo. Luego siento que viene a mí y me abraza, pude ver en mi estómago sus blancas manos abrazándome, tenía el cuchillo en la mano, lo solté, y gire a besarla, cogimos nuevamente en la cocina, para cuando terminamos las cebollas estaban doradas y el agua hirviendo, puse sal al agua, el ajo y tomate en el sartén y seguimos, ¿qué puedo decir? disfruto del buen comer.
Comimos en la mesa, ella bajo a comprar un poco de vino, estábamos tomado eso, realmente estaba delicioso, ella me dijo.
- ¡Sí que sabes cocinar!, yo no podría hacerlo tan bien
- Estudie gastronomía durante 1 año – dije
- Viste, Yo sabía que eras interesante – me dice sonriendo
- Nadie cree eso
- Están equivocados
- Lo sé – continuamos comiendo en silencio
Esa noche decidí llevarla a un bar para agradecerle su hospitalidad, realmente se lo merecía, aparte era la única mujer con la que había estado en años, era muy reconfortante tener a alguien que te ofreciera calor gratuitamente.
Me llevo a un bar que ella conocía, todavía no sé cómo llegamos ahí, ella me llevaba tomada de mi brazo, tardamos mucho para salir ya que ella se tenía que producir, yo la miraba sentado en el sofá tomando latas de cerveza y fumando, ella estaba mirándose en el espejo del baño con la puerta abierta, me gustaba mucho como le quedaba el negro y al parecer todo su ropero era color negro, se puso un collar de plata que tenía un colgante eran alas negras, realmente magnifico, pero en cierta forma, no me hacía sentir del todo seguro, pero no tengo nada que perder, como toda mi vida.
Llegamos a bar, no alcance a leer el nombre ya que el cartel estaba muy borroso, tenía una puerta color verde muy rasgada, cuando entramos había dos mesas de pool, tres tipos en la barra y un cantinero viejo y canoso, era como estar en casa, entramos y nos sentamos en la barra, le digo que pida lo que quiera, pidió dos cervezas, el ambiente era el mismo que en toda mi vida, apagado, poco interesante y monótono, ella me alumbraba con su obscuridad, hablábamos y reíamos en ese antro mediocre en el microcentro.
No es necesario estar loco para vivir en este mundo pero ayuda, esa frase que me dijo ella me quedo marcada a fuego en la mente, hacía meses que no me sentía así, con una razón de ser, algunos piensan que los seres solitarios, están solos por que son fríos o por que no son de fácil confiar, que no saben entregar sus sentimientos, eso creen, pero se olvidan que a veces no hay nadie a quien entregarle esos sentimientos, que a veces la soledad no es una elección, es una circunstancia, los solitarios entregan todo demasiado rápido, como yo con Eris, como ella conmigo.
Me quede con ella toda la semana, me había dado una copia de su llave, ella no trabajaba, no me hablaba mucho de su pasado, estaba para acompañarme, venia conmigo a todos lados, me escuchaba y me entretenía, cogíamos y reíamos, también discutíamos, mucho. Al parecer la discordia no descansaba, era muy terrible cuando quería, yo siempre fui un ser en busca de afecto, tenía que aguantar sus arrebatos si quería tener su calor, error común en el hombre, somos seres de costumbre, ellas no, ellas son seres de constante cambio, las noches terminaban en besos y botellas como toda nuestra relación, llena de cenizas y de cielo gris.
Un día como cualquier otro cuando volví del trabajo y tome el puto ascensor, cuando abro la puerta de la habitación, ella no estaba, no había rastro, ni siquiera de que haya existido, pensé en matarme, pero era demasiado precipitado, pensé en buscarla en los bares de la noche, en la ciudad, la ventana que daba a la plaza me tentaba demasiado, así que fui a comprar una botella de whisky para tomar coraje, volví y me senté en el sofá, tomando copas, sabía que quizás había salido a caminar, pero en el fondo sabía muy bien que no iba a regresar, brinde por ella y me quede dormido en el sofá con unas cuantas lagrimas recorriendo mi mejilla.
Fueron pasando los años y ella no regresaba, mi vida volvió al gris que siempre la ilumino, seguía visitando bares para beber y tal vez encontrarla de “casualidad” sin éxito alguno, hasta que fui al primer bar donde la vi, entre me senté en el mismo lugar que estaba aquella ves y pedí un vaso Jack Daniels, el lugar no había cambiado para nada, haría siete años que no entraba, todavía estaba el billar en el fondo, cuando se abre la puerta veo hacia mi izquierda y la veo entrando por la puerta, tan hermosa, vestida de negro, con los ojos delineados y los labios rojos, piel blanca, estaba igual que la última vez que la vi, parecía no haber envejecido ni un día, me miro y al parecer no me conoció, sus obscuros ojos eran sin duda los de ella, los ojos de la discordia.
Esto se merece una atención, vale un negro brindis
N.e.c
Hoy llovió toda la tarde, es una cagada salir del trabajo con la lluvia todavía en las calles, salgo de trabajar con mi bolso al hombro y caminando con la cabeza gacha, siempre estoy solo ya que no tenemos trato con mis compañeros, al trabajar en una metalúrgica cada uno hace su trabajo individual en su máquina, creo que algunos de ellos todavía no saben cómo me llamo, hay un tipo llamado Nathan que siempre me acompaña a la salida hasta la parada del colectivo, es un tipo muy charlatán, creo que le caigo bien, todavía no sé por qué, no me gusta hablar con personas que no conozco, solamente lo escucho, es el único ser con el que tengo contacto , no me cae bien, pero tampoco mal, creo que dios me creo para estar en soledad, toda mi vida o la mayor parte de ella la pase en soledad, hace seis años que vivo solo, tengo 25, en casa era exactamente lo mismo siempre éramos como extraños que Vivian en la misma casa, tengo que salir a saludar a la gente en mi cumpleaños si no, no se acuerdan, pero después de todo eso, realmente me siento bien, ya que al vivir en la soledad me siento más seguro, más refugiado ante cualquier posible ataque, no tengo nada que perder ni nada que arriesgar, podría desaparecer ahora mismo que nadie lo notaria, el día tiene un color sepia desde mi ventana en mi departamento veo la calle, son las cinco de la tarde la lluvia se calmó y lo que queda del sol se está dejando ver, una mescla de color naranja y amarillo, mi ventana da directamente a el paso nivel, los trenes pasan sin parar todo el día hasta la medianoche, gracias a ello el alquiler es realmente bajo, tengo insomnio desde pequeño por más cansado que este no puedo dormir, a veces puedo pasar hasta tres días despierto para finalmente poder dormir, o a veces duermo dos horas cada dos días y luego duermo un día entero las 24 horas seguidas, este ritmo de vida es extremadamente estresante, los días son muy largos, así que aprovecho para hacer horas extras en el trabajo, llego a hacer hasta ocho horas extras y cuando llego a casa me pongo a escribir cosas como esta hasta que sea nuevamente la hora de trabajar, tengo dinero de mas pero no sé en qué gastarlo, me compre una notebook es más cómoda para escribir, es para lo único que la uso, no se darle uso para otra cosa.
Ah también me compre una cámara Minolta XG-M, confió mas en un rollo que en las cámaras digitales, siempre fui un aficionado de la fotografía, sería una buena y digna forma de ganarse la vida, pero lamentablemente no tengo el talento necesario para ello, tome fotos a las vías del tren, recorrí un poco las vías, metiéndome cada vez más dentro, las paredes están adornadas con Grafitis de todo tipo, siempre me encuentro con el mismo paisaje, la mayoría de los adictos duermen en los costados de la vía, siempre me miran cuando paso sacando fotos, siempre me piden dinero, una vez les di 5 pesos para que me dejaran de molestar, pero ahora cada vez que paso me vuelven a pedir, creo que fue mala idea, cuando vuelvo a casa, siempre me siento en la cama con mi taza de cereales y pienso, “que mundo de mierda”, cuando me quedo sin cigarrillos tengo que caminar unas cuadras hasta la avenida Rivadavia, es uno de los pocos quiscos de 24 horas, ¿qué es lo que me cruzo a la 1 de la mañana?, borrachos, putas, adictos, ladrones y hasta algunas nenas, nenas de quince años totalmente drogadas, prostituyéndose, me da mucho, mucho, asco la sociedad actual y me da más asco que no le importe a nadie, cuando regreso veo más de lo mismo, con los cigarrillos en mi bolsillo camino por el mismo camino que me llevo hasta ahí, totalmente indignado y muy preocupado por mi integridad, ya que cualquiera es presa fácil a estas horas, dentro de seis horas voy a trabajar nuevamente, llego a mi departamento y me sirvo un vaso de Coca-Cola, y no puedo creer que la palabra Coca-Cola este en el diccionario de Word, las sirenas suenan afuera, la noche está fresca y muy despierta, se pueden escuchar gritos y voces por todas partes, miro por mi ventana como siempre y veo gente caminar, algunos volviendo asustados a sus casas por tener que pasar por ese maldito paso nivel, las prostitutas meando al costado de la vía, mientras la otra aspira cocaína y se retoca el maquillaje, la policía que pasa y las saluda hasta como con simpatía, como si fueran los clientes más queridos, y a esta altura que no tengo ninguna duda, la policía en este valle de nadie , es siempre el villano, el enemigo público número uno, aquí y en todas partes, como se habrán dado cuenta paso gran parte de mis días y noches viendo por la ventana, es que no tengo TV ya que no me gusta, solamente tengo un montón de libros que están desparramados por toda la habitación y cuando me canso de leer siempre me siento a ver qué pasa en el mundo exterior, como siempre en soledad desde mi bunker, observo todo lo que la gente hace y lo que más duele todo lo que la gente no hace, vivo en un país de ventajistas y atorrantes, no sé de dónde sale el famoso y odiado orgullo argentino, en lo personal yo no veo razón para estar orgullosos.
Ya son casi las siete de la mañana voy a empezar a vestirme y bañarme para ir a trabajar.
Hoy fue un día igual de productivo que ayer, hice solamente tres horas extras por que me estaba aburriendo, hoy llegue a casa a las ocho de la noche un poco más tarde, mientras venia me compre el libro El cartero de Charles Bukowski, me lo recomendaron en la librería cuando les pregunte si sabían de algún libro que trate sobre la mediocridad y la cotidianeidad, después de comer voy a leerlo un poco.
Hoy me topé con un tipo extraño en el tren, me tube que tomar el tren ya que fui hasta el centro hasta la librería, me topé con ese tipo extraño en el tren que me comenzó a hablar, me dijo que me conocía, que pasaba todos los días por el paso nivel y me veía esperando el colectivo, el tipo parecía una especie de misterioso empresario, estaba de traje y llevaba un maletín, muy bien vestido, me pregunto ¿qué haría viajando en el tren línea Sarmiento?, como saben, no me gusta hablar con extraños por eso no se lo pregunte, me dijo que si alguna vez necesitaba conseguir algo, cualquier cosa que le avisara, me dio su tarjeta personal, tenía solamente su número de celular, la tarjeta era blanca y en negro llevaba escrito – “Marcos inc.” y su número de celular escrito debajo de esas letras, por suerte creo que a estos tipos es mejor tenerlos de aliados, baje en once y fui a la librería que visito siempre, queda sobre la calle corrientes, es muy vieja y venden libros de segunda mano, pero conozco a los dueños, son una pareja de ancianos que vivieron de eso toda su vida, y sería muy hipócrita de mi parte comprar libros en casas como “El ateneo” pudiendo ayudar a personas como Miguel y Marta, esos son sus nombres, dos personas encantadoras, siempre me invitan con algún mate cuando me ven llegar, pero sinceramente quedarme a compartir algo así me produce una especie de incomodidad, la mayoría de las veces no sé cómo actuar, no sé de qué hablar, así que siempre las evito aludiendo que tengo algún compromiso, cosa que nunca es verdad, nunca tengo nada que hacer, cuando me trajeron el libro de Bukowski lo compre inmediatamente, confió mucho en su palabra de críticos, además me gusto el dibujo de la tapa parecía una de esas pinturas… bueno realmente es una pintura, no se mucho de arte, pero parecía una especie de cuadro muy antiguo, la tapa era una pintura de un buzón abierto y una mujer cruzada de brazos tras de él, le pregunte a Miguel si no tenía otro libro de este tipo, me contesto que si, así que le dije que lo leería y si me gustaba volvería por más.
Luego pase por el supermercado, compre unas papas y un poco de carne picada, y luego me propuse a cocinarlas, bolas de carne con puré fue lo que cene hoy, lave todo, me bañe y cuando Salí del baño secándome el pelo con la toalla mire hacia la silla de mi habitación y vi el libro que sobresalía de la bolsa, deje la toalla encima de mi cama tome el libro y me senté en la silla al lado de la ventana a leerlo.
En una hora y media casi cien páginas, este tipo es jodidamente brillante, me dieron ganas de beber, tengo un poco de ginebra en una petaca así que con eso bastara, cuando tienes insomnio beber alcohol es lo peor, ya que no te puedes dormir tienes que soportar como tu borrachera se convierte en resaca, para la mayoría de la gente la borrachera tiene un final que es cuando se van a dormir, para mí no, es una lenta agonía, tu boca se seca poco a poco, tiene que lidiar con eso por horas, así que nunca estoy borracho, pero esta noche tomare unos tragos, voy a buscar los cigarrillos en mi mochila y encuentro un paquete semi-vacío solamente quedaban dos eran las doce de la noche, los trenes no pasaban más y era hora de salir al quiosco de Rivadavia como casi todas las noches, voy a empezar a comprar cigarrillos por tiras, pero tengo miedo de aumentar la cantidad que fumo, es una paradoja, pienso en eso mientras me ato los cordones.
Salgo a la calle con mi campera verde militar, hace unos días está muy fresco hacen casi diez grados y eso que hace poco que entramos en primavera, con los brazos cruzados voy por la calle, las prostitutas están con unas faldas cortísimas, no tengo la menor idea de cómo soportan este frio, caminando rápido por Rivadavia me choco hombros con un pibe de 15 años aproximadamente totalmente alcoholizado, me grita algo que no llegue a escuchar, sigo mi camino, veo una chica que no había visto antes en el quiosco que voy siempre, era muy bonita, tendría unos veinte años, de pelo castaño obscuro, de baja estatura, me deslumbro, ¿qué hacia esa flor creciendo en este pantano envenenado?, ella no me miraba a los ojos, parecía triste, le pedí un paquete de Philip Morris box, lo busca y me lo da en la mano le pago, me da el vuelto me dice gracias y sigue mirando la televisión, todo eso sin mirarme, quede muy impresionado, ¿qué le habrá pasado a Pablo el tipo que atiende siempre?, en fin regrese a mi departamento y volví al libro, sorprendente, realmente sorprendente, me sentía literalmente un cartero explotado por la vida, lo termine en cuatro horas y después de tres vasos de ginebra y diez cigarrillos, fui al baño a vomitar para que no me haga tanto efecto en alcohol, en fin, solo faltaban tres horas para volver a trabajar, tome mi guitarra acústica y comencé a tocar, muy bajito, ya que la vecina tiene muy pocas pulgas y no tengo muy buena relación, de a poco el sol comienza a asomar y es hora de tomarme un café darme un baño y salir a trabajar.
Hoy llovió cuando me iba a tomar el colectivo, está bien, me gusta la lluvia al contrario de la mayoría, me gusta ver la cuidad gris y apagada, pareciera que los autos contaminan menos, la gente grita menos, no hay tanta contaminación sonora, hasta pareciera que el tren hace menos ruido al pasar por mi casa, creo que eso es por que nos distraemos un poco con el ruido de las gotas chocando y muriendo contra el cemento, todo el da estuve pensando en la chica del quiosco de las 24 horas, hoy iré de nuevo, comí un poco de arroz blanco para la cena y me bañe, antes de venir a casa pase otra vez por la librería de la calle corrientes para llevarme otro libro de Bukowski, esta vez me traje a casa su libro – mujeres- , lo leeré esta noche, salgo de la ducha, me pongo mi campera verde y salgo a la calle, las calles están mojadas, las luces naranjas se reflejan en la calle, los autos pasan cada tanto, son la una de la mañana y todos los animales están en las calles como todas las noches, paso lo más rápido posible, cuando estoy llegando a mi destino, veo que dos borrachos están en el quisco molestando a la chica, la insultan y se llevan lo que tienen a mano y siguen caminando, apuro el paso los sigo, cuando los alcanzo, les pido amablemente que devuelvan las cosas, me insultan y siguen su camino, los vuelvo a seguir, y con la mano derecha tomo a uno del hombro y lo giro hacia mi lado, acto seguido, vuela un puñetazo que me pega en el pómulo izquierdo, cuando trato de levantar la mirada, otro golpe me tira al suelo, me cubro la cara con los brazos y levanto las rodillas para tapar mi estómago, me golpean todo el cuerpo, luego siento un profundo dolor en la parte superior de mi pelvis, al venir la policía se van corriendo, me toco el estómago y cuando me veo la mano, estaba cubierta de sangre, me habían apuñalado, no sé con qué pero me ardía muchísimo, la chica del quisco viene corriendo a socorrerme y pide ayuda a los gritos, la policía se acerca con toda la calma del mundo, me abren la puerta para trasladarme a un hospital, la chica me ayuda a levantarme y me sube al patrullero, me da las gracias con cara de preocupación y me deja en el asiento trasero del Ford Focus.
Viajando al hospital, los dos policías me peguntaban cosas que simplemente no podía contestar, estaba perdiendo mucha sangre y comenzaba a ver puntos blancos por todos lados, me desmaye en la ambulancia, me desperté en la cama del hospital Italiano, cerca del Parque del Centenario, la enfermera me despertó me pregunto cómo me sentía, le conteste que genial, así que en ese mismo momento me retire del lugar, tenía cuatro puntos en el estómago, llegue a casa y llame al trabajo explicando todo lo ocurrido, me habían dado cuatro días de reposo, en el trabajo me entendieron y me desearon una pronta recuperación, era entendible, nadie pasaba más tiempo trabajando que yo, ni siquiera el presidente de la empresa, colgué el teléfono y comencé a mirar por la ventana, solo veía drogadictos y vías de trenes, era pleno medio día y esos malvivientes estaban mesclados entre niños que iban a escuelas católicas y gente decente, mendigando, drogándose a tres metros de una madre con hijos, YO tenía que poner fin a eso, al fin le había encontrado el sentido a mi vida, YO limpiare esta maldita y negra cuidad, me acorde de la tarjeta que ese tipo raro me dio en el tren, lo llame desde la calle, le pregunte que estaba teniendo algunos problemas y que necesitaba protección, me contesto que tenía mucha variedades de productos que me podían llegar a interesar, me dijo que nos reunamos en una hora en Plaza Francia, que estaba cerca de allí, en el monumento, acepte, me cambie y Salí para allí.
Al llegar al monumento, lo espere, y a los cinco minutos apareció, eran aproximadamente las cuatro de la tarde, vino como siempre muy educado, con su traje y su maletín, lo apoyo en la base del monumento y lo abrió, tenía en su interior, siete revólveres, tres automáticos, dos magnum y dos pequeños, después de pensar un poco me lleva dos automáticas, hermosas, le pague en dólares y me fui, realmente tenía la intención de gastar un poco más, pero creí que con dos era suficiente, me ofreció una hermosa pistolera para llevarlas al costado del pecho, la tome, también me ofreció un permiso para portación de armas de fuego completamente legal, también lo tome, luego me comenzó a ofrecerme drogas, autos robados, mujeres, sicarios, dije que no, le di la mano y me fui. Cuando volvía pase por una casa de electrodomésticos y vi una cámara de video Sony que me gustó mucho, así que entre y la compre, todo con el dinero que había juntado haciendo horas extras, volví a casa y finalmente pude dormir después de tres días de no hacerlo.
Cuando me desperté Salí a la calle con mi cámara, eran aproximadamente las doce del mediodía, había dormido 18 horas y nuevamente me sentía bien, fui a comprar el diario y caminando por las vías llegue a la estación de Caballito subí a la calle y comencé a grabar los trenes como pasaban , me habré quedado aproximadamente una hora, luego volví, comencé a buscar algún lugar donde enseñaran tiro, ya que tenía mi licencia podía practicar tranquilamente, encontré un pequeño aviso y Salí para allí, cuando llegue me explicaron los conceptos básicos sobre como dispara un arma de fuego, era mucho más fácil de lo que creía, de regreso a casa, volvía en el colectivo y me baje a dos cuadras del quiosco donde atendía la chica, pase y ella no estaba todavía era muy temprano, me fui a casa a leer el libro de bukowski que todavía no había comenzado a leer, esa noche no comí nada, solamente me quede por la ventana leyendo, ya era de noche y había terminado el libro, salí a comprar cigarrillos pero esta vez estaba preparado para cualquier cosa, tenía mis 9mm encima, estaba tranquilo, llegando al quiosco la veo a ella estaba leyendo una revista, la saludo, con una sonrisa, me mira a los ojos y su cara formo un gran gesto de felicidad, me agradeció repetidamente por tratar de defenderla la otra noche, la invite a tomar un café cuando ella pudiera, acepto, con mi cigarrillos, mi felicidad y su número de teléfono me retire, resultaba ser que se llamaba Pamela y estaba libre este jueves.
Comencé mi regreso a casa cuando estaba cruzando el paso nivel, escucho unos gritos que provenían de las vías, no llegaba a ver lo que pasaba, los gritos eran de una mujer, entro a la obscuridad de las vías con mis manos en las armas que tenía encima, me acerco despacio se trataba de dos chicos que estaban intentando violar a una jovencita, que gritaba desesperada, uno de ellos se le subió encima y con su mano derecha le tapaba la boca, no me escucharon llegar, silenciosamente saco mis armas me acerco a unos pocos metros de ellos, estaban de espalda, la chica me vio e intento gritar más aun, le apunte a la cabeza de él que estaba encima de ella y gatille, la bala impacto en la parte trasera de su cabeza abriendo un gran hueco y salpicando todo con sangre, cuando giro la mirada su compañero le apunte con ambas armas y le dispare cuatro veces en el pecho, cayó en el piso soltando un charco de sangre lentamente, levante a la chica, que asustada me dio las gracias, le dije que se alejara y que no me reconociera y seguí mi camino por las vías, guarde mis armas, y puse mis manos en los bolsillos de mi campera militar y con la cabeza gacha camine por las vías, veo a lo lejos una pequeña fogata y unos cuatro tipos alrededor, fumando, uno de ellos me ve y se pone de pie, los otros también comienzan a hacer lo mismo, lentamente me acercaba con mis manos más cerca de mi pecho, me abro la campera saco las dos armas y los apunto, cuando se dan cuenta comienzan a correr, al que tenía enfrente le dispare dos balazos en el pecho uno con cada pistola, cae al piso, comencé a correr, le disparo en la pierna a uno de ellos que cae al piso y comienza a gritar, sigo corriendo a los otros dos, le disparo en el hombro a uno, no cae, le disparo nuevamente, y cae al piso del dolor, solamente me quedaba uno solo, sigo corriendo pero era demasiado rápido y todos los años de fumar finalmente hicieron efecto, regrese lentamente por las vías, los veía a los dos tirados gritando de dolor, recargue los cartuchos me acerque al primero, y le dispare en la cien, fui caminando hacia el otro, las sirenas ya se podían escuchar a lo lejos, le dispare en el pecho mientras se arrastraba tratando de huir, y seguí mi camino, regrese a mi departamento rápidamente, me di un baño y me prepare de comer, me recosté en la cama y me quede pensando, nunca me había sentido mejor en mi vida, creo que hoy hice un bien, por lo menos salve a esa chica y me deshice de esos cuatro adictos, que seguramente si otro pasaba por ahí terminaba con una puñalada, la revolución estaba empezando y yo era el juez y el verdugo, por primera vez tenía el poder para cambiar el mundo.
N.E.C
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