viernes, 7 de enero de 2011

Pateando basura


Mi abuelo me contaba siempre de chico las historias de su vida y la verdad no me imaginaba haciendo algo similar nunca, me decía que había comenzado a trabajar a los 13 años solamente por el hecho de que no le gustaba la escuela, que se había casado a los 23 por que había dejado embarazada a mi abuela, nunca se había separado por no lastimar a sus hijos, había trabajado en el mismo lugar por 40 años, estaba jubilado hace 25 años, yo ni siquiera tengo esa edad 25 años.

Al crecer uno cree que las personas mayores son seres inalcanzables y de alguna forma siempre lo serán, nunca vamos a poder ser más que ellos ya que ellos no son más lo que eran y nosotros somos lo que somos, no lo que queremos ser, mi padre también me parece un tipo inalcanzable, creo que se nota a kilómetros el respeto que le tengo, la vida de él fue similar a la de mi abuelo, su padre, nada más que un poco más distorsionada.

Mi padre comenzó a trabajar por decisión propia a los 14 años, a los 18 dejo embarazada a mi madre, de mi hermana y se casó con ella a los 20 años, 25 años después se separaría de ella tras sufrir años de desdicha y engaños, lo mejor para él y nosotros, luego de irse de casa no sería el mismo, se perdería en las noches y dejaría de verlo.

Por mi parte cargo con toda esa responsabilidad en mis hombros para seguir el camino que mi apellido conlleva, que sinceramente me importa un carajo, tengo 22 años, no tengo hijos ni mujer, deje la escuela a la edad de 16 años por decisión propia para comenzar a trabajar, en este momento estoy desempleado, tube problemas con la bebida pero ahora lo se controlar un poco más, tube problemas de drogas pero lo se controlar un poco más, tube problemas de amor que todavía no puedo controlar, en fin, me fui de casa, con mi último sueldo alquile un departamento de dos ambientes lejos de mi ciudad, lo más lejos posible, estoy seguro que mamá no me extrañara, es lunes por la mañana y tengo que buscar trabajo, me levanto a las seis AM busco el diario y salgo a la calle, en unos días me echan a la calle ya casi se cumple un mes desde que pague el alquiler, lo único que me falta dormir en las calles, mi padre estaría orgulloso.

Salgo a la calle helada por el invierno voy a la estación saco boleto y me siento a leer los clasificados, una de las cosas que me juega en contra es no tener el secundario terminado, no tener buena presencia ni mucha experiencia pero no tengo nada más para ofrecer, por lo menos laboralmente, mi mente viaja lejos mientras trato de desconectarme y leer con claridad “Se busca empleado para depósito, buena presencia, secundario completo y con experiencia en el área, presentarse de 8 a 14 HS en la calle Roca 115, Buenos Aires Argentina” , si es justo para mí, estoy a tiempo de llegar, el tren de a poco se acerca.

El viaje en tren de esta hora es una mierda, siempre lo fue y lo seguirá siendo, viajar parado con ciento y algo de personas que no quieren estar ahí, que todavía quieren estar en sus casas, calientes en sus habitaciones, durmiendo con sus mujeres, justo como yo, veo por la ventana el paisaje de esta nublada mañana de lunes, el vidrio un poco empañado deja ver un poco hacia fuera, como el tren se abre paso entre los árboles y el campo, pensando en… en nada, hace tiempo que no puedo pensar en nada, nada me provoca nada, no pasan cosas interesantes en mi vida, no siento nada en mi alma, no tengo razón para levantarme o para morir, es altamente aburrido pero es así, llegando a la siguiente estación se bajan la mitad de las personas del vagón, consigo un asiento y sube una señorita que se para en el pasillo delante mío, me levanto y le dejo mi asiento, es demasiado bonita como para viajar parada, luego de hacer estas cosas siempre me arrepiento, quizás debe estar satisfecha, ya que obtuvo un asiento en el tren por el solo hecho de ser linda, no me detuve a pensar si era una buena persona, no me detuve a pensar que quizás se alisto tres horas antes de salir para que alguien quizás le pueda llegar a dejar un asiento libre en ese cargado tren, o quizás, o quizás esté un poco demasiado paranoico.

Muero por fumar un cigarrillo, me dirijo hacia el fondo del vagón, más específicamente la puerta del mismo, le pido permiso a un par de seres invernales y me acomodo, saco un cigarrillo y me percato de que mi encendedor esta en mi mesa de luz, esta donde todos querríamos estar en este preciso momento, durmiendo en su habitación, le pido fuego a uno de los seres que me rodean, me convida fuego, prendo el cigarrillo echo una pitada de humo y miro por la puerta del vagón, como pasa sobre los puentes y las autopistas, ya estamos cerca, son las siete de la mañana y el sol apenas se asoma por el horizonte, creo que este será un día de mierda.

Bajo de la estación y me tomo el 59, todavía mi viaje no llega a destino, esta vez consigo viajar sentado sin darle el asiento a nadie, llegando a constitución me hace acordar a mí mismo y a cómo podría llegar a terminar si no logro conseguir un trabajo pronto, las putas en las calles, la droga en cada esquina, la miseria en el aire, las armas en sus bolsillos, pareciera el infierno y yo agonizando arriba del 59 dando un tour gratuito sobre mi futuro, pero en el fondo, tampoco me importa un carajo.

Finalmente llego, lo reconozco fácilmente por que la cola llega hasta la esquina, la cola formada por tipos como yo, a pesar de ser muy distintos nos reconocemos, sabemos que el menos peor será el afortunado que obtenga el empleo, pero no sabemos distinguir quien, ya que somos todos igual de miserables, el tipo que está delante mío comienza a mirarme, luego me mira de nuevo y me sonríe, es un tipo de aproximadamente 40 años, muy avejentado, tomado de una petaca, sabía que en cualquier momento me iba a ofrecer un trago, es un viejo truco que los alcohólicos hacen, cuando salen a buscar empleo y no pueden dejar de tomar buscan a alguien que tome con ellos, creo que sienten que tienen más posibilidades cuando encuentran otro ebrio como ellos, los hace sentir menos solos.

Me ofrece un trago cual rechazo fríamente, se da la vuelta y comienza a mirar a otro tipo, por mi parte estaba tranquilo y un poco indiferente, pensando en nada como todo el maldito día, de a poco la fila se iba consumiendo como mi paquete de cigarrillos, finalmente llegaba mi turno, entre me recibió una secretaria me dijo que llene un formulario y que tome asiento, eso hice, me senté en una sala de estar junto a otro cuatro tipos, no nos mirábamos solamente llenábamos el formulario, que era básicamente hacer nuestro curriculum a mano, luego llamaron al primero yo estaba último, grandes expectativas no tenía pero ya estaba ahí, realmente odio salir a la mañana, tenía varias cosas en contra para pensar mientras esperaba mi turno que finalmente llego, llaman mi nombre y entro a la oficina, me recibe un tipo canoso que decía que se llamaba Oscar, de piel morena, con una camisa, zapatos y pantalón de vestir, me dice que me siente, luego me dice.

-

Bueno cuénteme algo más de usted, ¿dónde vive?

- Vivo en la matanza en Gregorio de Laferrere

- ¿Y cuál fue su último trabajo?

- Fue de ayudante de cocina señor

- ¿Por qué no trabaja más ahí?

- Me dejaron ir por reducción de personal, estaba en negro

- Y tiene experiencia en el área de deposito

- Sí señor, fui encargado de depósito en un lavadero de parque patricios, y trabaje en varios expresos.

- Está bien, lo vamos a tener en cuenta, ¿anoto su número en el cuestionario que le hicimos llenar?

- Sí señor, los dos, el número fijo y el celular

- Entonces perfecto te llamamos en la semana – me dice mientras me tiende la mano para saludarme

- Señor disculpe, ¿esa es su hija?, la de la foto

- Si es mi hija, ¿se puede saber por qué lo quiere saber?

- Por nada en especial quería felicitarlo por lo hermosa que es – le digo tomando su mano

- Gracias, estoy orgulloso de ella

- Bueno señor que tenga un buen día

- Hasta luego – me dice mientras cierro la puerta

Obviamente el hijo de puta no me iba a llamar, pero por lo menos me saque las ganas con lo de su hija, realmente era hermosa, tengo hambre todavía no desayune, voy a un kiosco y agarro unos sándwiches de miga y un agua, salgo a caminar, me encuentro con un plaza y me dispongo a comer sentado en ella, me siento como un vagabundo en la capital del país, desubicado como en todo lugar, tiro el diario de hoy en un tacho de basura y voy a lo que por ahora es todavía “casa”, el viaje es mucho más tranquilo ya que viajo prácticamente solo, durmiendo, llego a casa nuevamente, abro la puerta y me acuesto en la cama, prendo la radio como para que adorne un poco el ambiente y me acuesto en mi cama, me duermo.

Despierto por la tarde, la radio sigue prendida no hay nada interesante para escuchar en la radio, hace años, miro por la ventana y ya es de noche, voy a mi mesa de luz tomo mi encendedor y la mitad de mis últimos 400 pesos para el alquiler y salgo a la calle, caminando pensando en nada en particular llego al bar, la puta madre lo mal que me siento se refleja en el espejo que está detrás de la barra, no sé por qué, pero es leve y a veces hay días que el alcohol lo hace sacar a flote a borbotones, pero es una extraña sensación, estoy solo, pido una cerveza, la tomo con mi mano derecha y comienzo a beberla.

Esta noche puedo escuchar el sonido de la ciudad es como si me estuviera cantando algo que realmente no llego a entender, pero lo puedo escuchar, será que la ciudad también está en agonía, ¿también sufrirá? Yo creo que sí, la fría brisa entra por la ventana, pido dos latas de cerveza y salgo de ahí, salgo a caminar, cuando llego a la plaza me acuesto en el pasto, no hay nadie más en esa plaza a esa hora de la noche, siempre estoy solo, en todos lados, a todo momento, a pesar que mis amigos no viven lejos de aquí no están, no están hace años y no lo estarán por muchos más por lo que parece, paso los días escribiendo y las noches tomando, tomando para tener algo interesante que escribir el día siguiente, creo que necesito una vida, la realidad en la que estoy no creo que se llame de esa manera, es como una marea que no se compara con el océano, como una hoja no se compara con un árbol, no se compara “esto” con estar vivo, siempre me pregunte como será.

Gotas de lluvia comienzan a caer como las lágrimas cuando te dije adiós, el cielo me observa y yo a él, me corro, no quiero embarrarme, abro una lata de cerveza y tomo un sorbo, los patrulleros comienzan a dar vueltas es hora de irme a casa, tengo más de veinte cuadras que me amenazan peligrosamente, pero no tengo otra salida, si esta cuidad fuera amable perdería su único encanto, su raíz.

Cuando llego me acuesto y me duermo casi de inmediato, tengo hambre pero eso no importa, me despierto a las seis de la mañana tomo lo que queda del resto del dinero y salgo a la calle, me tomo el primer colectivo que encuentro era el 180, es un largo viaje, como siempre miro por la ventana, las calles, el día gris, la gente con paraguas apurada, siempre la gente está apurada, si tan solo se levantaran más temprano…

Bajo cerca de la costanera y voy hacia Puerto Madero, que pierde un poco su encanto a la mañana, Puerto Madero es sin dudas un paisaje nocturno, me quedo pensando mirando el agua, el día tiene muchas ganas de llover de nuevo, un perro se me acerca, es rarísimo ver un perro callejero en capital federal, lo acaricio y se sienta a mi lado, el único ser que me presta atención en meses, desde que ella no está.

A veces siento que voy a terminar en las calles buscando en la basura, unos labios que me digan esta noche quédate, carenciado de afecto, herido por la soledad, pero que carajo, es verdad lo admito todavía no la olvide, todavía no creo que exista otra como ella, fumo un cigarrillo tras otro y un par de lágrimas se caen por mi mejilla, la extraño.

Me levanto y sigo caminando, el perro que me hacia companía levanta la cabeza para verme y se acuesta de nuevo decepcionado, es así querido amigo las personas se van ,camino solo si un lugar donde ir, mirando las baldosas y las calles pasar, pero en el fondo se dónde voy a terminar, caminando llego a un viejo bar, muy sucio, definitivamente mi tipo de lugar, entro y veo a ocho tipos algunos en mesas otros en la barra, pero todos solos, como yo que atravieso la puerta para sentarme en la barra y pedir una cerveza, el tipo de la barra me la da, le pago y comienzo a beberla, no me importaría morir, tampoco seguir viviendo, con tantos problemas que lleva estar vivo, creo que sería mejor fundirse de un vez, ya hice lo que quise con esta corta edad, y sé muy bien que no voy a poder obtener lo que quiero, como siempre, la vida no es un cuento que puedo manejar a mi antojo, no puedo darle el, final que tanto deseo, lo único que controlamos de nuestras vidas es el derecho de quitárnoslas, me parece una decisión muy respetable que si todo sigue así quizás algún día la reconsidere, uno no está consiente o no quiere estarlo, pero a la noche en mi habitación puedo ver los fantasmas de mi pasado sobrevolando, atormentándome, mirándome, siempre simulo no verlos para que quizás se cansen y se vayan, pero son muy insistentes, creo que se me acabaron las reservas de cordura, creo que no hay vuelta atrás, creo que me tomaría otra cerveza.

Mientras me tomo la otra cerveza están dando en el noticiero como siempre noticias que dan ganas de quedarte en tu casa encerrado y no salir nunca más, al parecer habría asaltado a dos jubilados y golpeado a uno entrando en su casa, no sé qué es peor si la gente que se aprovecha de los ancianos o el noticiero vendiendo paranoia, me da asco todo, me da asco las cosas que escribo, por que sé que algún día cuando las encuentren y las lean van a pensar “este tipo es un jodido loco” siempre me decían que me hacía demasiado problema por todo, que me importaba demasiado, bueno aquí me ven hundido en la derrota, no es de sorprender que todo el mundo te tire abajo, pero ¿tus amigos? Eso sí es de novela, no puedo creer pero ya son las nueve de la mañana, tengo que irme de aquí.

Y así me encuentro caminando sin un rumbo aparente… otra vez, pero esta vez me auto-engaño por qué sé que voy a terminar con ella, como siempre, camino y camino, la gente me esquiva, no me presta atención, un poco ebrio me concentro solamente en llegar y verla, verla de nuevo, me gustaría que las cosas siguieran como antes, pero sé que no hay nada por hacer y lo peor es que mi corazón todavía está con ella, que nunca voy a poder amar a alguien así, o que no voy a querer hacerlo, como duele, siempre duele, no quiero que duela, siempre va a doler.

Finalmente llego, paso por la entrada directamente donde esta ella, me pongo delante de ella, la miro, ella mira hacia un costado, no me mira, eso me molesta, hace como si no estuviera ahí , me sentí como un completo idiota al ir a visitar a una mujer que me abandono y ahora no puede mirarme, le digo.

- Hola ¿no?, vas a hacer como siempre que vengo, ¿ignorarme?, me haces sentir un completo pelotudo ¿sabes?, contesta dale, por lo menos mírame, vas a empezar con lo que siempre decías, ¿perdón?, vos siempre creíste que con un perdón arreglabas todo, que egoísta sos sabes.

No me contesta, solamente está igual que cuando llegue, eso me duele más, comienzo a tomar bronca.

-

Sabes que, no sé por qué sigo viniendo, en realidad si lo sé, es por qué te extraño, pero a vos no te importa un carajo, nunca te importo un carajo, para irte y dejarme solo en esta mierda, nunca me dijiste el por qué, fue muy egoísta, sos muy egoísta, ¿sabes qué? No pienso venir más, me canse, me canse de todo, me canse de vos, te amo pero, adiós.

La gente me mira mientras me alejo de la tumba, con los ojos llorosos, alguno que otro pone su mejor cara de lastima, algunos quieren hablarme, pero yo solamente quiero salir de ahí, no quiero verla más, me hace mal, se fue, y no me consulto, eso me dolió, me hubiera gustado irnos juntos, como alguna vez prometimos.

Cruzo la calle y veo un viejo bar, no es muy barato, pero es realmente todo lo que tengo, las penas no se ahogan en el alcohol, ya que al día siguiente vuelven más vivas que nunca, lo bueno del alcohol no es eso, es que el tiempo es más corto para todo, más corto para irse, para despertarse, más corto para que llegue el día en el que me valla con ella.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mi ángel vestido de negro


Es de noche y hace frio, como todas las noches no puedo dormir desde hace años el insomnio me ha azotado las noches como el viento azota mi ventana en este momento con fuerza, desde que tengo memoria básicamente he vivido de noche, pasaba mis noches viendo televisión a obscuras por horas y cuando el sol asomaba por el horizonte era hora de cambiarme para ir a la escuela para luego llegar y dormir hasta la noche, siempre fui un ser nocturno, al principio me daba pánico la obscuridad recuerdo que era un martirio el camino desde mi habitación hasta el baño, el temor de que saliera una mano desde cualquier lugar me atormentaba así que casi siempre terminaba orinando por la ventana de mi habitación o aguantándome hasta que le levante mi padre, luego al día siguiente mis padres se molestaban por ello, ellos dormían en su habitación para esa época todavía dormían juntos, su habitación quedaba al otro lado del living, la idea de dormir con ellos me daba vergüenza así que estaba solo contra la inmensa y intimidante obscuridad, eso me aterrorizaba, mi primer aliado para combatir esa temible obscuridad fue la música, la música me calmaba y me ayudaba a llevar la situación, me calmaba, todas las noches abría mi ventana para que la luna alumbrara un poco mi habitación, aproximadamente a las tres de la mañana la luna se ubicaba delante de mi ventana haciendo así el paisaje más placentero.

Fue mi madre la que me llevo a comprar mi primer CD, me llamo la atención la tapa del mismo cuando estábamos pasando por la tienda de música, al día siguiente me llevo por el mismo, resulto ser Be here now de Oasis lo que me llamaba la atención de la tapa era el escenario que mostraba como una especie de mansión, una piscina, una scooter inglesa y un antiguo tocadiscos, esa noche al escucharlo entre en un mundo maravilloso que no pude dejar, el Rock & Roll, pasaba noches enteras escuchando ese CD hasta que cada viernes si traía buenas notas a casa mi madre me llevaba a comprar otro CD, así llene mi colección con U2, Lenny Kravitz, Red hot chilli peppers, Aerosmith entre otros, me sentaba en mi ventana miraba la luna y escuchaba música a solas, la obscuridad de a poco se convirtió en algo que muy por el contrario de lo que anteriormente me producía ahora me gustaba, me gustaba mucho el ambiente que creaba era armonioso, era lo que buscaba, soy un hombre que vive de momentos, cuando encuentro un momento perfecto siento que realmente vale la pena estar vivo.

Al tiempo con catorce años de edad mis padres ya separados, solía robarle los cigarrillos a mi padre que los dejaba sobre la cocina para fumarlos y como no tenía otra salida los fumaba fuera en el patio, me parecía un poco tétrico así que siempre que salía a fumar también sacaba el grabador y dejaba el volumen bajo, lo justo y necesario para crear ese ambiente que tanto me gustaba, mi madre se había ido de casa hacia un año, vivía solo con mi padre con el cual no tenía una relación muy fluida éramos muy diferentes, ambos callados y reservados, así que prácticamente éramos como dos inquilinos viviendo en una casa compartida más que padre e hijo, no me molestaba ya que siempre he sido muy reservado lo cual me ha llevado a conocer la soledad desde muy temprana edad, así que no era problema, me era suficiente con tenerme a mí mismo y a mi música en los parlantes, y más tarde llegaría ella.

En una de mis noches de tabaco y música, estaba sentado fumando en una silla mecedora que tenemos en el patio de casa, mirando hacia el pasto debajo del techo, todo el patio estaba alumbrado por la luz de la luna como si fuera un candelabro gigantesco en el vasto espacio, hasta que en un momento vi una silueta que se me acercaba de a poco, era pequeña y no se podía diferenciar bien ya que estaba bajo el árbol que tenemos en el patio, pero lentamente se acercaba, yo todavía seguía sentado en la mecedora totalmente aterrado sin mover un solo musculo, cuando sale de las sombras era una chica tenía una remera negra con las mangas cortadas, un jean negro y pelo largo, lacio y negro que llevaba desatado, tube miedo se acercaba hacia mí, lentamente, el cigarrillo en mi mano se consumía mi espalda estaba pegada al respaldo y con mi corazón esperanzado de que no me viera, de a poco se iba acercando hacia mí, cuando estaba frente mío dijo - ¿Hola? – todavía estaba muy atemorizado pero al no quedar otra salida aparente dije.

- Hola

- Hola, disculpa que te moleste y que entre así, lo que pasa es que te vi, me mude acá atrás hace unas semanas y siempre te veía a la noche.

- Ah ¿sí? Y por qué viniste

- Mis viejos siempre se la pasan discutiendo seguro los escuchas y no quiero quedarme en mi casa, como no conozco a nadie del barrio te quería conocer a vos.

- Pero, ¿por qué a mí?

- Por qué me gusta la música que escuchas

Al darme cuenta tenía una remera de Korn, el día que comenzó mi vida, dijo que su nombre era Sabrina.

Luego de esa vez, estábamos juntos todos los días, yo no tenía amigos en el barrio y ella tampoco, ella tenía dos años más que yo, pasábamos toda la tarde juntos y a la noche ella se escapaba y venia conmigo a fumar y tomar la ginebra de mi padre.

Llegamos a ser muy amigos, al tercer día de estar en el patio de casa a la noche me hiso un regalo, me compro Follow the leader, no podía creerlo al fin tenia alguien que me haga companía y me entendiera a un cien por ciento, ella siempre se mostraba muy atenta a lo que me pasaba, siempre preguntaba cosas de mi vida, pero no me contaba nada de la suya, muy poco, su padre era un alcohólico golpeador y su madre una sumisa de mierda o al menos eso era lo que decía mi padre, al cual que le gustaba que estemos juntos, ya era preocupante que su hijo de 14 años no tuviera amigos, así que también la quería mucho a ella, pero tenía serios problemas con el padre de Sabrina que cada noche venía a buscarla furioso, ya que se pensaba que ella se escapaba y a veces lo hacía, siempre cuando se la llevaba tomada del brazo a la fuerza yo salía al patio y me quedaba contra la pared escuchando que pasaba, realmente no quería que nada le pase, siempre gritaban y ella le recordaba lo mucho que lo odiaba, su madre no hacía nada, por que si lo hacia la golpearía, cuando ya no escuchaba más gritos la llamaba por teléfono y ella llorando me contaba sus problemas, decía que quería irse de allí, lejos, que algún día nosotros dos lo haríamos, juntos, alejarnos de todo.

Luego de un año de conocernos, paso algo que no me esperaba para nada, mi madre volvía, aparentemente se le había acabado el dinero del divorcio y no le quedaba más remedio que regresar, por supuesto eso no es lo que me dijo a mí, ella me dijo que volvía por que no soportaba vivir lejos de mí, se quedó en casa dos noches, discutiendo hasta tarde con mi padre, yo sé que él es un buen hombre, siempre hiso lo mejor para mí, ella se fue y no le importó nada, yo no la quería en mi casa, esa noche salí al patio en busca de la ayuda de Sabrina, la necesitaba, no me sentía bien tenía ganas de llorar y de abrazarla, ella me hacía sentir seguro era la única que me calmaba, me senté en el patio abrazando mis piernas, con la cabeza gacha, la luna me iluminaba y mi perro me lambia la cara tratando de consolarme, pero yo solamente quería ver la cara de ella.

Ella no venía, no habíamos arreglado nada esa noche, pero por alguna razón tenía la esperanza de que viniera, los gritos de mis padres no paraban y ya era de madrugada, de repente se prendió la luz de la habitación de Sabrina, luego se apagó, dormida se acercó a la pared a ver qué pasaba, me acerque a la pared, ella la cruzo se paró delante mío y me abrazo fuertemente, sin ni siquiera cruzar una palabra, en ese momento me di cuenta que quería pasar el resto de mi vida junto a ella.

Mi madre decidió quedarse en mi casa, no había forma de que se fuera, mi padre tenía que irse a un motel hasta que encuentre un lugar para hospedarse, tendría que vivir con mi madre, la peor noticia del año, yo no la respetaba y le tenía un poco de rencor, me había dolido mucho que me dejara sin dudarlo, pero siempre Sabrina estaba a mi lado, no dejaba que me sintiera mal, ahora más que nunca ya que sabía que no estaba pasando por un buen momento, ella estaba ahí como cuando yo siempre estuve con ella, a mi madre le molestaba que ella este todo el día en casa, nos encerrábamos en mi cuarto a escuchar Pantera y hablar, leer o solamente estar, las cosas en la escuela estaban empeorando, para los dos, así que no podíamos vernos tan seguido como antes, su madre no la dejaba y la mía tampoco, nos veíamos a la noche, no dormíamos, una de las tantas noches salgo al patio para esperar por ella con lo poco que quedaba de la ginebra de mi padre, ella se acerca.

Ella quería ver las estrellas subimos a mi terraza, cuando nos sentamos a tomar, ella me dice.

- No sé cuánto más voy a soportar, mi viejo está cada vez más insoportable, no puedo mas – lagrimas comienzan a caer por su rostro

- Sabrá vos sabes que siempre me tenes a mí, no te preocupes, algún día vamos a dejar toda esta mierda atrás

- Yo te quiero mucho ¿sabes? – me dice llorando tomando mi cara con sus dos manos

- Yo también Sabri, sos lo único que tengo

- Vos también – sonríe y apoya su cabeza contra mi hombro y me abraza llorando

La luna esta hermosa hoy y un ángel está llorando en mis brazos, ¿que hace sufriendo? Todavía no lo entiendo, ese día descubrí que los ángeles sufren y que viven entre nosotros, mi ángel guardián tenia forma de mujer y era hermosa.

Para esa época me compre un bajo, Sabrina tenía una guitarra eléctrica que siempre me gusto, me dijo que me compre el bajo para poder tocar juntos los temas que tanto nos gustaban y eso hice, el primer tema que tocamos fue In a Little While de U2, ella cantaba, que cosa hermosa, tocando esa guitarra y cantando con esa voz hermosa, no podía creerlo, yo con mis torpes movimientos de dedos intentando no perderme en su mirada cada vez que cambiaba de acorde, el primer tema que toque en mi vida y todavía sigue siendo mi favorito.

Ya los con 16 años no quería ser más amigo de ella, yo quería algo más y no sabía que esperar de parte de ella toda una mujer de 18 años, no aguantaba ni un segundo más, la próxima vez que la vería se lo haría saber, no, mejor arreglaría de vernos , de repente alguien me golpea la ventana, era ella, salgo afuera, me abraza, finalmente había pasado lo que se venía postergando hacia años, su padre la había golpeado… ese hijo de mil puta.

Sabrina lloro durante horas en mis brazos, apenas podía hablar, el llanto no se lo permitía, estuvimos abrazados casi una hora y media en el patio de mi casa con la luna como testigo, no era el momento para decírselo, subimos al techo, le preste mi remera para que se seque sus lágrimas, se calmó, le convide un cigarrillo.

- No sabría que hacer sin vos – me dice mientras expulsa el humo por su boca

- Yo tampoco.

Baje la cabeza, me sentía decepcionado, no me animaría a decirle, ella toma mi mano y me mira a los ojos yo la miro, acerco mi cara a la de ella y me detengo a la mitad, ella me toma por la nuca con una de sus manos y me besa, era todo ya podía morir ahí mismo.

Luego de ese día no podíamos estar separados, me parecía curioso el hecho que ella se interesara por mí, ella era muy hermosa y ya varios tipos se habían querido acercar, pero parecía tener repulsión a los hombres, a todos , menos a mí y mi padre, creo que era el tipo con más suerte que conocí, comenzamos a escaparnos por las noches a ver recitales de todo tipo, las noches tomando alcohol tomado de su mano era increíble, después de los recitales íbamos a una plaza que no queda muy lejos de casa a besarnos por horas, yo la amaba y sabía que ella también a mí, nos amábamos desde después que nos conocimos esa noche hace dos años, era todo perfecto a pesar que luego tener que llegar cada uno a su fuckin casa, odiábamos nuestras casas, nuestro objetivo era escaparnos algún día, como lo habíamos prometido.

Las discusiones en su casa cada noche eran más intensas, su padre con los años perdía mas la cordura y compostura ya no le importaba nada, yo siempre me quedaba despierto mi madre no me importaba un carajo y hacia casi un año que no sabía nada de mi padre, más que el dinero que me mandaba por semana y alguna que otra charla en el mes por teléfono; Sabrina me llamaba siempre que se sentía mal por las discusiones de sus padres, siempre cuando eran muy fuertes esperaba su llamado como una señal para salir afuera, siempre era lo mismo, casi una vez por semana, pero esta vez, la pelea fue demasiado fuerte, pero ella no me llamaba, eso me preocupo, Salí afuera de todos modos, los escuchaba discutir, me apoye en su pared como siempre hacia, para que me sintiera cerca, tenía miedo de que le haya pasado algo, de repente los gritos y ruidos terminaron y comencé a escuchar la voz de Sabrina, llorando a gritos, salte la pared lo mas rápido que pude y de un golpe entre a la casa, quede impactado con la imagen que vi, era el padre de Sabrina desmayado en un enorme charco de sangre, su mujer estaba sentada en el piso con un arma en las manos, con la cara totalmente golpeada, Sabrina estaba gritando desde la puerta de su habitación, fui hacia ella y cerré la puerta, lloraba tanto y me abrazaba tan fuerte que tenía miedo que se muriera de tristeza, mientras la abrazaba pensaba en miles de cosas al mismo tiempo, ¿qué hacer? ¿Qué hago?

La noche termino cuando llego la policía, los vecinos la habían llamado cansados de los gritos, la madre iría a juicio, ella estaría en la casa de su abuela hasta que todo se resuelva, definitivamente estábamos pasando lo peor del mundo, yo la visitaba todos los días, era lejos, pero no me importaba, siempre viajaba en el colectivo con mucha nostalgia cuando volvía, Sabrina se la pasaba llorando en mi hombro, me decía que yo era el único hombre que valía la pena, luego comenzó a decirme que era la única persona que valía la pena, estaba herida, muy herida, eso me hacía mierda internamente, estábamos toda la tarde juntos y cuando me tenía que ir me llamaba al celular, cuando llegaba a casa la llamaba por teléfono, tratábamos de estar todo el tiempo del mundo juntos.

De a poco la note más lejana, los médicos decían que sufría de una fuerte depresión, me llamaron a mí por que ella le conto al psiquiatra que era la única persona que quería, así que me llamaron para aconsejarme que hacer, básicamente era lo que venía haciendo hasta ahora, no dejarla sola, hacerme cargo de ella, comencé a escribirle cartas para que las lea a la noche, le contaba de los proyectos que tenía para nosotros, ella me contestaba a pesar de que nos veíamos todos los días, siempre muy contenta en las cartas, creo que finalmente estaba ayudando acompañarla.

Pero siempre al subirme al colectivo sentía nostalgia, se le había ido esa costumbre de llamarme ya que siempre me volvía con una carta suya, eso me ponía contento, no quería que gaste crédito, cuando llego a casa siento una sensación rara, vomite en el baño, luego subí a mi habitación y como siempre me di un baño, me cambie y abrí su carta que decía.

Hola amor!!,

Te quer
ía decir antes que nada que te amo mucho, mucho, mucho, como siempre te digo ya sé que te debo tener medio podrido que te joda todo el día, siempre me estas aguantando, pero voy a estar mejor, ya encontré la forma de estar mejor, así que vamos a estar mejor!! =)

Hoy mi abuela hiso sopa otra vez, nunca entendió que no me gusta, me hubiera gustado probar una vez más tus comidas, siempre me gustaron, que cagada que no tengo mi guitarra la extraño mucho, pero a vos más!! Ajjaa no te enojes, sabes cuánto te amo tonto!

Hoy dicen que va a estar fresco, al fin un poco de fresco, no me gusta estar en la casa de mi abuela, es una casa vieja y tiene olor raro, no se me da como miedo, siempre a la noche veo cosas, hace días que no duermo bien, siempre lo veo a mi viejo, se me aparece, tengo miedo de que me haga algo, mi mama dice dentro de poco va a estar todo como antes, pero no le creo un carajo, yo no quiero estar más separada de vos, quiero que nos vallamos de toda esta mierda como prometimos, pero por ahora no se puede y eso me da mucha bronca, yo quiero estar en tu casa pero no me dejan, aparte creo que no le gustaría a tu mamá.

Escucho todo el dia el CD de u2 que me regalaste, nuetro primer tema como grupo In a Little while es mi preferido, siempre que lo escucho me dan ganas de abrazarte fuerte fuerte y no soltarte mas!!

Te amo mucho bombón, siempre voy a estar con vos, nunca te voy a dejar, como te dije al principio ya encontré la solución a todo esto, esta noche me voy a ir y vamos a estar mejor de esa forma, vos sos una ángel y tenes que estar cuidándome a cada rato y yo no quiero eso, yo quiero que estés con alguien que no tenga tantos problemas, los míos terminan hoy y no quiero que vengas conmigo, cuando hayas leído esto ya voy a estar lejos pero nunca, NUNCA me voy a olvida de la persona más buena, hermosa y tierna del mundo que sos vos, sos lo que más ame y lo único que valió la pena de todo esto, ya le deje una carta a mi abuela que dice que te dejo todo a vos mi amor, el único que se lo merece, prométeme que vas a ser muy feliz por los dos y que siempre vas a pensar en mí, yo te voy a cuidar.

Siempre tuya Sabrina.

En ese momento creí que todo era una broma de mala pasada, no sabía para que lado correr, mi cerebro no coordinaba, era demasiada información, me vestí llame un remis y me fui para haya, esperando que todo esto sea una broma de muy mal gusto, no puedo pensar.

Llego a la casa de la abuela, eran la 1 de la madrugada el remisero exige su paga, no me interesa, golpeo la puerta, no me escucha nadie, grito su nombre, no sale nadie, comienzo a golpear la puerta como loco, el remisero baja para matarme a trompadas, la abuela me abre molesta por el ruido, la hago a un lado, subo corriendo las escaleras, la puerta de su habitación estaba trabada, grito su nombre, no me contesta, comienzo a patear la puerta que de a poco va cediendo, cuando de una patada la abro y caigo al piso, caigo al piso cuando levanto la mirada la veo, colgando de una soga, sin vida, con su hermosa cara pálida, con todo su cuerpo tieso, la miro y la sigo mirando, las lágrimas caen de mis ojos pero no me percato de eso, solamente sigo mirando, la bajo de ahi y la acuesto en la cama, le digo que la amo mucho, le doy un beso en la mejilla caigo al piso y comienzo a llorar a gritos, pareciera como si mi corazón hubiera explotado en miles y miles de diminutas partes, entran todos a la habitación y no dicen nada, la abuela se desmaya y el remisero corre a llamar a la policía, que tarda en llegar, me desmayo.

Lo siguiente que recuerdo es que desperté en el hospital, deseando morir, a la hora me dan de alta, dijeron que tube una crisis nerviosa debido al shock del momento, cuando salgo, estaba la madre de Sabrina que me lleva a casa llorando, yo estoy completamente callado, cuando me estaba por despedir, me dice que valla a su casa, cuando entro, me da una caja llena de cartas de Sabrina que eran para mí, eran poesías y cartas que al parecer no se animó a darme nunca ya que las fechas eran de hace 2 años cuando recién nos conocíamos, también su diario y su guitarra al darme cuenta tenía un stiker de Korn, el día que se apagó mi vida mi vida, Sabrina esa guitarra era de Sabrina.



Nec