Dedicado a nadie

miércoles, 6 de abril de 2011



Algunos me dicen que soy extraño, algunos me dicen que soy demasiado extremista, algunos piensan que soy demasiado tolerante, algunos piensan que soy un talento desperdiciado, algunos piensan que soy un completo idiota, algunos piensan que nunca te quise, algunos se creen todo lo que escuchan.

Las prostitutas y el alcohol no substituyen la perdida de alguien en tu vida y no estoy hablando de la muerte específicamente, pero eso ya lo sabes, pero lo vas a seguir haciendo, la carencia de afecto es algo que nos pasa o nos va a pasar a todos en algún momento, los que estamos acostumbrados, los que somos amigos de la soledad, por supuesto que nos  costara menos, la vida difícil a veces tiene su lado bueno, no perder la calma cuando todo este por estallar, no sería nada nuevo, ¿cuantas veces estuve a punto de estallar? Miles, mi cama ya no te siente más, creo que como ya se ha olvidado un poco de vos, se me hace difícil recordar tu rostro en esta nublada tarde primaveral, aunque sé muy bien que vos también te debes acordar de mí, sí, yo sé que sí, pero hoy no te veo con los mismos ojos, ya que estas sepultada bajo muchos metros de sentimientos, pero te recuerdo, te recuerdo tomada de mi mano, pero no recuerdo tanto tu rostro, recuerdo tu voz, pero no recuerdo tus ojos, recuerdo tu forma de vivir y eso me basta para querer olvidarte.

También recuerdo toda mi locura, toda mi osadía, toda mi fucking hipocresía, casi de cuentos de hadas, nadie sabe de qué estamos hablando, por que sabes bien que este texto es para vos, si, y sabes muy bien que muchos textos de este cuaderno también son para vos, ¿pero por qué? Es como un reflejo, yo dejo mi vida en cada renglón o trato de hacerlo, y es inevitable que estés  en algunos párrafos, tengo todavía mi guitarra, cantar es lo único que me libera que me transporta, a pesar de que soy un cantor pésimo, sinceramente no me importa un carajo, cantar es la única forma que tengo de hablar fluidamente, ¿por algo será no?, por eso canto todo el día, todos los días, todo el año.

Cada minuto cada segundo que pasa creo que lo estoy desperdiciando, pudiendo hacer algo mejor de lo que estoy haciendo ahora, en vez de estar escribiendo debería estar en la casa de ese amigo que me pidió que lo vaya a ver y le mentí diciendo que estaba ocupado, ¿por que hacemos esas cosas? Yo creo que en el fondo no nos importa un carajo nadie, no quiero ser así, seria ser como vos, y odiaría ser como vos, que vida, no sé cómo hacen ¿Cómo hacen?, como viven con ese cargo de conciencia de mierda, como conviven con la culpa de que dañan a otras personas, les pregunto por qué me vendría bien un tutorial, ya que a mí me cuesta, lo odio, me odio a veces y te odiaba, que loca es la vida, los giros que tiene la hacen más interesantes, también la hacen más sombría cuando estas en la cima todo cambia y luego te encuentras tirado en un callejón con una botella en la mano completamente ebrio, con la ropa sucia y el corazón roto, las noches, días y tardes que estoy desperdiciando pensando en vos  y en la forma que tenías de ser, lo que al principio por lo menos era así, por lo menos así, conmigo, eras.

Y con la cordura de un maniaco camino por la vía, ahora solitario, pero el tiempo sigue pasando y de a poco siento todo más tibio, como un útero, siempre tuve la capacidad de adaptarme a todo, y creo que lo estoy consiguiendo nuevamente, me duele, a veces a la noche siento como sangra, pero se detiene, late, lo siento, vive y eso es lo importante, vive , late, siente, sufre, pero vive, y eso es realmente todo lo que necesito, no nos vamos a entender jamás,  y aunque alguna vez todo pareció calmo como una pradera en una tarde soleada, a veces era como estar en el medio de una tormenta en el océano navegando con un pequeño velero, pero no podía darme cuenta, con cada caída crecemos, sacamos lo peor de nosotros, para que luego no nos pase nunca más.

Todos tenemos demonios dentro nuestro y con el correr del día se manifiestan de diferentes formas, de diferentes emociones se compone cada uno, viven con nosotros todo el día simultáneamente y sinceramente nuestros demonios eran demasiado hirientes cuando salían a flote, cuando tomaba de más, cuando creías cosas que no eran así, cuando te vi ese día, cuando me descubriste, cuando te fuiste, cuando morí.

Pero aquí estoy yo eso ya lo sé no lo niega nadie, es mejor vivir las experiencias con los ojos bien abiertos si queremos sacar algo bueno de ellas, yo no pierdo nunca la oportunidad, por que sé que no voy a cometer el mismo error, y el día de hoy me saca una sonrisa el hecho de que cuando alguno de estos días cuando te cruce por la calle y cruces por al lado mío, te voy a mirar, asentiré la cabeza para no parecer mal educado y seguiré mi camino, pensando en mis locuras, cantando a la luna, el mar y el sol, como si nunca hubiera ocurrido, como si nunca hubiéramos sido esa persona que no podía soportarse a sí misma, esa persona cuyos demonios estaban en conflicto, aquella persona que sabía que algún día iba a morir, ahora soy, somos, de nuevo dos seres rondando este mundo, cada uno por su lado, buscando o peleando su historia, como tiene que ser, me despido, con cariño recuerdo.

♪  ♥  ♫

Nec

Hermanos de sangre

martes, 5 de abril de 2011


 

Son las 11 de la noche, otra vez no puedo dormir, mis ojos están cansados y rojizos, mis cuerpo esta exhausto, mi cabeza está agotada, pero cada vez que quiero cerrar los ojos, lo escucho rondando aquí, sus pasos, su respiración, su presencia, a veces escucho sus horribles alaridos, por las noches, cuando el silencio y la obscuridad reinan en todos lados, donde la luz no llega, donde el dolor es un sentimiento tan habitual como hiriente, como las noches sin luna.

A veces pienso que es todo parte de mi imaginación, pero mi hermano sabe bien que no es así, todo empeoro desde el día que desapareció. Vivíamos juntos en un departamento de la vieja cuidad de la Paternal, las noches eran raras, se respiraba un aire espeso e incómodo, como durmiendo en territorio enemigo, las primeras noches, escuchábamos que las cosas se caían, algunas veces encontrábamos rotos los paquetes de víveres que guardábamos en la alacena, pensamos que las ratas de ese lugar tendrían que ser gigantescas, los paquetes de azúcar eran de 5kg, nos quejamos al encargado del lugar, que nos garantizó que no era posible que haya roedores ya que desinfectan antes de la llegada de los nuevos inquilinos, sinceramente pensamos que nos estaba verseando, así que compramos trampas de ratas, muy grandes, y las colocamos cerca de las alacenas y algunas por el piso. Yo durante el día trabajaba de cadete en una agencia de mudanzas y fletes, trabajaba 12 horas haciendo mudanzas, así que por lógica llegaba bastante cansado, solamente pensaba en comer y dormir, no podía vivir, no tenía tiempo para eso, mi hermano por su parte, trabajaba de ayudante de cocina en un restaurant de recoleta, las mismas horas pero con menor esfuerzo y más dinero, teníamos horarios distintos así que no nos veíamos seguido, esa fue una de las razones para compartir el departamento, nos quedaba cerca del trabajo a los dos, y no nos íbamos a cruzar durante el día, eso evitaría que nos matáramos el uno al otro, quiero mucho a mi hermano, pero no podemos estar juntos más de tres horas, siempre fue así.

A la noche del día siguiente, me dormí a las nueve de la noche, algo tarde para mí, a esa hora llega Víctor, mi hermano,  lo escuche cocinando, al poco tiempo me dormí, cuando desperté, voy a la cocina a desayunar un poco de té y me encuentro que la heladera estaba vacía, ya que todo lo que tenía dentro estaba en el piso, furioso fui a despertarlo a Víctor.

-       Che pelotudo, ¿vos viste el desastre que dejaste en la cocina? – le dije mientras lo agitaba

-          ¿Qué te pasa?

-          ¿Viste el desastre que dejaste anoche en la cocina?

-          ¿Yo anoche no estuve en la cocina?

-          ¿Te pensas que soy boludo? Yo te escuche cocinando cuando volviste del laburo

-          yo ceno en el laburo, ¿no te acordas?

-          Dale no me jodas, vos estabas en la cocina anoche

-          Yo vine directamente a dormir, déjame de joder que es re-temprano, dale déjame de joder – me dice mientras se da vuelta y pretende dormir de nuevo

-          Bueno te digo por que alguien entro a la cocina anoche y dejo un desastre

-          ¿Me estas jodiendo?

-          Te lo estoy diciendo en serio, veni fíjate

Fuimos a la cocina y esta vez no podían ser ratas, las ratas no pueden abrir una heladera tan vieja como la nuestra, algunas veces me cuesta abrirla a mí, no podía estar pasando esto.

Tuvimos una larga charla con el casero y con las medidas de seguridad, pero después de las 21 no se le abre la puerta a nadie, solamente entran con llave, y lo más raro es que estábamos en un quinto piso, no podía ser verdad, la ventanas estaban cerradas herméticamente por mí, el clima es fresco a pesar del joven otoño, algo no encajaba, al día siguiente, me dispuse a esperar a lo que sea que nos visitaba a la noche, mi hermano tenía pensado el mismo plan, pero yo no lo sabía, esa tarde llegue a casa y me dispuse a cocinar, cuando el sol caía, me prepare, conseguí un pedazo largo del caño de la construcción de la otra cuadra, el caño era grueso y pesado, de un metro aproximadamente, cerré todas las ventanas y me acosté con el caño a mi lado esperando a el más mínimo ruido, las luces apagadas y las cortinas cerradas, por las cortinas se traslucía el sol que estaba muriendo en el horizonte, que de a poco se iba apagando, a las ocho y media en punto los unos ruidos menores me llamaban la atención, pero no ameritaban mi agresiva aparición, podría espantar lo que sea que estuviera ahí, así que espere con paciencia, se escuchaban, pasos, pero no de zapatillas, las pisadas eran de otra cosa, algo más sólido, como… como pesuñas, caminaba por toda la casa, respiraba muy alto, yo con muchísimo miedo, salí de a poco de mi cama, agarrando el caño con mucha fuerza, llegue hasta la cocina, vi una silueta negra de aproximadamente dos metros, de espalda, la cabeza cubierta de pelo, el torso desnudo, tome el caño con todas mis fuerzas y lo golpee, cae al piso, inconsciente, prendo la luz de la cocina, muy aterrado, lo primero que veo es el charco de sangre debajo del cuerpo de mi hermano Víctor, mi mano soltó el caño que cayó al piso haciendo ruido, cada gramo de mi cuerpo estaba en shock,  era mi hermano, no media dos metros, no tenía el torso desnudo ni la cabeza peluda, era mi hermano, con el pelo corto y un buzo gris, como todos los días, no podía ser verdad, no podía ser.

Gire su cabeza y la apoye en mi regazo, sus ojos estaban en blanco y el hueco en su cráneo me dejaba ver su maza cefálica cubriendo mis manos, ni siquiera podía gritar, solamente emitía una especie de cuasi-grito, aspirando el aire hacia dentro, de a poco no podía respirar bien, mis ojos estaban gigantes, no recuerdo haber parpadeado en horas, de a poco mi hermano se fue enfriando, lo envolví en bolsas de consorcio y lo deje a un lado mientras limpiaba la habitación, mientras que en la obscuridad se escuchaban pequeños ruidos, como escarbos, en la noche, eran las diez, la luna estaba en lo más alto, su luz entraba por mi ventaba con las cortinas cerradas, pero mi cabeza se centraba en mi hermano, había asesinado a mi hermano.

El edificio en el que vivíamos era muy antiguo, tenía una caldera enorme en el subsuelo, que era donde dormía el casero, el viejo Jorge,  tenía setenta años y estaba casi sordo, un casero inútil, ya que sin oído era lo mismo que nada, baje a visitarlo, la caldera estaba apagada, el dormía en una vieja cama, yo estaba aturdido por mis nervios, transpiraba a pesar de los ocho grados que castigaban la cuidad en un crudo y joven otoño; subí a mi cuarto, tomando el carro de cargas del subsuelo, lo entre a mi habitación, mi hermano envuelto en bolsas era demasiado pesado, tendría que llevarlo en partes, lo lleve a la ducha y comencé a cortarlo con una vieja sierra que tenía guardada, primero la cabeza, luego los brazos, luego las piernas, luego el abdomen el cual era demasiado largo, tendría que cortarlo por la mitad, nunca antes había cortado huesos, no sabía que era tan difícil, mi corazón latía tanto y tan rápido que pensé que iba a salir expulsado por mi boca, tarde aproximadamente una hora, que para mí parecieron diez, miraba para atrás a cada rato, con el terror que alguien entre por la puerta y me vea descuartizando a mi propio hermano, mi misma sangre, mi misma sangre mancho el piso de mi departamento, mis cuerpo, mi ducha, mi cabeza y mi psiquis.

Mi hermano ahora está en pequeños paquetes, envuelto en bolsas, lo subo al carro, abro la puerta, salgo al pasillo para asegurarme de que no haya nadie, llevo mi caño conmigo, en efecto, no hay nadie, se escucha a el casero dando vueltas por el piso de arriba, tengo que apurarme, cuando cierro la puerta lo veo, veo la figura de lo que ronda en mi departamento, con el torso desnudo, la cabeza cubierta de pelos, como sus piernas y sus pesuñas, abro los ojos como dos pequeños círculos, mis pupilas se dilatan, me corre un escalofrío por todo el cuerpo, ya no hay vuelta atrás, eso lo arreglare más tarde, bajo por el asesor de servicio, hasta el subsuelo, la caldera esta prendida, se nota por el calor del piso, entro al cuarto de la caldera, la pongo al máximo y de a uno meto los paquetes negros,  que de a poco se van consumiendo, el olor es horrible, pero sale directamente a la calle, me paro detrás dela puerta con el caño en manos en caso de que entre alguien, mientras se carbonizan los paquetes, esto tarda más de lo que imagine, la puerta no se abre y no se escucha nada afuera, las bolsas se pegan a la carne como una nueva capa de piel color brea, miro las partes y pienso, escucho al conserje acercarse, cierro la caldera, y me oculto en lo obscuro, con el caño en mis manos, con mi cara deforme por todo lo ocurrido,  refriego el caño contra mis manos, listo para actuar, el viejo entra y se vuelve a acostar, apaga la luz, la caldera ilumina la pequeña habitación, de a poco y lentamente, salgo de ahí, tomando un hacha que estaba junto al matafuegos, tiro el caño en la basura y me dispongo a enfrentar sea lo que sea que este en mi departamento, lentamente subo por las escaleras, no quiero que advierta mi presencia, de a poco con el hacha en mis manos, con los nervios rotos, con la mirada perdida, con el corazón en la garganta, con el miedo en la punta de todas las partes de mi cuerpo, llego a mi piso.

El camino del pasillo hacia mi habitación es alarmantemente largo, mis pasos son cortos y dudosos, con miedo pero con ganas, ansiedad y terror, temblando de la excitación, un poco demente, pero la demencia no entra en este momento, o tal vez es todo producto de ella, abro la puerta y prendo la luz con el brazo, sin entrar, prendo todas las luces y cierro todas las ventanas, no hay nada, solamente sangre, en el piso de la cocina y un camino de sangre que da hacia el baño, el camino que había hecho yo mismo, comienzo a limpiar, con el hacha siempre a mi lado, en el otro lado de la habitación se escuchaban pequeños ruidos, mis ojeras eran enormes, mi cara era horrible, con un trapo de piso limpiando las paredes de la ducha, arrodillado, con el hacha en mi mano derecha, los ruidos comenzaron a ser más y más constantes,  el suelo estaba cálido, tibio y agradable, me dio una sensación reconfortante, como un suave abrazo de mujer, las luces se apagaron, y escuche los pasos, las pesuñas pegando contra el piso, tac, tac, tac, tac.

Giraban alrededor de la casa, había ruido de bolsas, cuando lo escucho lejos, salgo lentamente del baño, transpirado y con los ojos lagrimeando, lo veo de espaldas, la ventana está abierta, de a poco me acerco, se da la media vuelta y me mira, camina hacia mí, tiene la cabeza de una cabra, es gigantesco, se acerca lentamente, tac, tac, tac, tac… tomo el hacha con las dos manos la levanto en el aire y corro hacia él, con todas mis fuerzas la lanzo contra la bestia, que desaparece como si fuera polvo, el polvo negro cae y se desvanece en el aire, el hacha impacta sobre el piso de parque flotante haciendo un hueco enorme, el grito de los vecinos de abajo no se hace esperar, saco el hacha del piso, la tomo con mis dos manos y me doy vuelta, esperando encontrarlo nuevamente, en el piso de abajo se escuchan ruidos, la gente se despertó, pero no me importa un carajo. Sigo a la expectativa de él, de que se muestre, comienzan a escuchase sus pesuñas por el baño, voy corriendo y lo veo parado dentro del baño, con toda la fuerza de mis manos quiero pegarle con el hacha y nuevamente se desvanece en el aire, el hacha impacta sobre el inodoro, rompiéndolo en pequeños pedazos, el agua comienza a salir, escucho sus pesuñas en la habitación de mi hermano, se desvanece y el hacha impacta sobre el placar de madera haciendo un enorme agujero, los vecinos golpean la puerta como locos, gritando, quejándose, pero no voy parar hasta encontrar a ese hijo de puta, lo escucho en la cocina nuevamente, lo veo parado frente a la ventana, al tratar de golpearlo, rompo la ventana cortándome con un vidrio el antebrazo derecho, sangraba a borbotones, pero no me importaba, la bestia estaba detrás mío, me miraba y respiraba, tenía los antebrazos tatuados, alumbrado por la luz de la luna se podía ver claramente, tenía un pentagrama en la frente, una estrella de cinco puntas dentro de un circulo, baje el hacha un segundo y lo mire fijo.

-          ¿Por qué estas acá? – le pregunte

No contesto

-          ¿Por qué me hiciste matar a mi hermano?

No contesto, solamente se limitaba a ver, parado frente mío, sus cuernos eran largos y ondulados, daba terror, pero a esa altura no me importaba más nada, era demasiado tarde, las sirenas de la policía se escuchaban debajo del edificio, yo lo miraba fijamente, el respiraba fuertemente, mirándome, parado, tranquilo, con una de sus manos me toco el pecho, sentí un gran alivio, como un calor maternal, mi cabeza comenzó a bombear sangre cada vez más rápido, mis ojos se desorbitaban, mi cuerpo temblaba, salía poco a poco sangre por boca, cada vez más, con lo poco que me quedaba de fuerza tire un hachazo hacia él que se desvaneció frente a la puerta, mientras caía al piso vi la puerta romperse, unos policías entraban, cuando impacte el suelo, comencé a perder sangre por la boca, prácticamente la vomitaba, hasta perder conciencia.

Me desperté en un hospital, a la noche, no sé ni qué hora es ni qué día, solamente sé que es de noche y las luces están apagadas, comienzo a escuchar ruidos a lo lejos, detrás de la puerta que está a mi derecha, unos pasos se acercan a lo lejos, no puedo mover un musculo, tengo suero corriendo por mi cabeza y brazos, solamente tengo fuerzas para mover los ojos, indefenso, frágil, impotente lo espero, camina y camina, va y viene, como buscándome, finalmente se abre la puerta, agacha la cabeza para pasar por la misma, se acerca, puedo ver su silueta, pone su mano en mi pecho, cierro los ojos, y es de nuevo ese calor tan agradable, mis ojos se desorbitan y la sangre fluye de a poco por mi boca, como mi último encuentro con él, comienzo a ver cosas, lo veo mi hermano, cuando nos abrazábamos, cuando reíamos, cuando hablábamos, cuando me consolaba, cuando yo lo consolaba a él, puedo sentir las tibias lagrimas saliendo por mis ojos, que ya no pueden ver nada, mi corazón palpita más rápido, el tibio calor de su mano en mi pecho comienza a quemar, más y más, la imagen de mi hermano comienza a pasar más rápido, cuando éramos niños, mis cumpleaños, los de él, la escuela, nuestras peleas, el con el cráneo roto en mi regazo, todo se apaga de a poco, el pecho me arde, es lo único que siento, pero de a poco esa llama se va apagando más y más, esfuerzo por abrir los ojos y veo a la bestia saliendo por la puerta, con mi último aliento digo “Gracias” se da la vuelta y me mira un segundo, luego cierra la puerta.

Nec

Esperanza

jueves, 17 de marzo de 2011


Mi día fue un poco complicado, solamente pensaba en ella, me llamo a las 8:15 AM, yo estaba trabajando así que no pude atenderla, cuando vi su llamada perdida en mi celular sonreí, después de 2 años todavía sentir ganas de verla es algo increíble, cosa que no me paso antes con ninguna otra, me gusta, me gusta entera, me gusta mala.

Ella es mala y eso me encanta, ella está tatuada, ella toma whisky añejo, ella tiene una forma de caminar por la habitación especial, ruda, rebelde, única, la admiro realmente, ya que se hiso sola y es una de las cosas que más respeto, no se parece a nadie y nadie se quiere parecer a ella, tiene el pelo muy negro y es muy blanca, sus ojos son obscuros y parecieran tener un mundo inmenso de nubes, nebulosas y estrellas dentro de ellos, puedo ver una galaxia entera con solo mirarla a los ojos; ella es tímida, es muy expresiva gracias a eso pinta, dibuja, escribe y toca la guitarra, a veces canta, sé que tiene talento para eso, pero le da vergüenza no le gusta mucho su voz, también tiene un gesto que me fascina, cuando se avergüenza de algo me mira tímidamente con la cabeza un poco gacha mientras se lleva la mano a la boca, luego cuando su mano hace contacto con sus labios, su mirada baja al piso, luego repite, nunca me había gustado el gesto de alguien, en fin, ella lo es todo para mí.

La conocí un día de febrero, hacía mucho calor, es amiga de la novia de un amigo, en ese tiempo era “la nueva” novia de mi amigo, cuando la vi no tuve más nada que decir, fue un verdadero shock, no sabía qué hacer en ese momento, ella me ignoraba.

Paso un tiempo para que me acepte una salida, parecía ser mi única oportunidad así que la aproveche al máximo, siempre fui un tipo tímido y me preocupo mucho por los demás, a tal punto que me olvido de mí mismo, pero esa vez fue diferente, como un perro en la autopista me arroje a la suerte y fui yo mismo, esa fue la mejor decisión que pude tomar.

Yo por otro lado soy diferente a ella, estoy tatuado, tomo cerveza, tengo una forma de caminar corriente, no tengo la capacidad de hablar fluidamente y eso me ayudo a expresarme por otros lugares, quiero ser escritor, es mi pasatiempo, pero secretamente quiero que sea mi vida, quiero que ella este orgullosa. Yo también toco la guitarra, así que algunas noches tocamos por horas, apagamos las luces y tocamos, solamente vemos la puntilla roja del cigarrillo de marihuana que fumamos entre los dos, es más que intenso, es diferente, es genial.

Desde que cambie de trabajo no puedo escribir, hace casi dos meses que no puedo terminar con las historias que tengo, todas por la mitad, no me inspira momentos, no me atrae.

Hace poco yo era taxista, pero por unos incidentes con el alcohol me echaron, ahora trabajo en una fábrica textil, diez horas, pero el sueldo lo vale, cuando trabajaba en las calles cada día era un capitulo diferente para el libro que tenía en mi cabeza, la gente que subía, las situaciones que se veían en la madrugada y las historias de los pasajeros eran una hoja más de mi libro a medio escribir, en cambio ahora todos los días son iguales, hasta veo la misma gente viajando en colectivo, los mismos a la ida y también a la vuelta, como el capítulo repetido de alguna serie barata que pasan a la una de la noche en canal 9, como los domingos que uno pierde durmiendo, como los años y los países.

Estoy solo en el departamento esta noche, escuchando música clásica y escribiendo en mi computadora, como loco, como desatado, había encontrado finalmente un poco de inspiración que entraba por la ventana, y estaba dispuesto a exprimirla, con el fresco aire de lluvia de la tarde, pero ahora es de noche, afuera está fresco y se escuchan tiros, estoy en calzoncillos sentado en la silla, la habitación es un desastre, las botellas acumuladas en todos los rincones, las moscas revolotean sobre la mesa, sobre los platos sucios, con el cenicero lleno prendo otro cigarrillo y tiro las cenizas al piso, caen y se acumulan a mi lado, listo… no puedo escribir más, necesito sacar toda la mierda que llevo dentro, tomo la guitarra mientras miro por la ventana, comienzo a tocar los acordes mientras pienso en la cuidad, estoy en un segundo piso de mierda, en un barrio de mierda de capital, los vecinos son odiosos y como en todos lados, nos odian, son las diez de la noche y no tengo sueño, necesito terminar ese texto, siempre me pasa lo mismo, cuando guardo los textos para terminarlos luego no lo hago como al principio quería, es extraño, pienso en ella mientras apago el cigarrillo en el piso, miro el cielo por el balcón, esta color violeta, salgo al balcón, no hay nadie en la calle, siento la necesidad de algo que no entiendo que es, no lo puedo resolver, menos aquí sentado en mi puta silla, voy a salir.

Tome mi campera negra, me puse los pantalones y la capucha, Salí a caminar por el Parque Lezama, en estos años el parque ha cambiado de una forma radical, antes tenía policías a estas horas de la noche, ahora es un nido de rateros, ladrones y violadores, creo que eso me animara, a la vuelta hay un quiosco coreano que vende cerveza con la persiana baja, voy por una y me siento en el parque, en lo alto a ver qué pasa, más bien a ver, quien pasa y que le pasa, seguramente será interesante, las sirenas pasan lentamente por los alrededores, debido a las denuncias continuas, la mayoría provocadas por adictos del barrio, la pasta base consumió a toda una generación, esto parece Hiroyima, son como zombies, como criaturas de la noche que buscan un medio para conseguir lo que quieren, algunas se prostituyen, otros roban, otros ratean, otros suplican y los niños se prostituyen por igual, la gente pasa por la mitad de esta especie de trampa de lobos como si no lo supieran, un tipo alto con un traje pasa por el iluminado sendero, los adictos atacan, pidiendo monedas, sale un pibe, no debe pasar de los 17 años, con la ropa rotosa, en remera, esta lloviznando, y realmente perdí la noción de lo que hago aquí, al alejarse el tipo, salen otros tres pibes más que lo comienzan a correr, parecen no tener ni siquiera un poco de razón como para tener algo planeado, no lo logran alcanzar están demasiado drogados, vuelven a las sombras como pequeños personajes de cuentos mitológicos, asechadores, depredadores.

Prendo un poco de marihuana, ellos no me ven, estoy en lo obscuro tomando mi cerveza bajo la suave y fresca llovizna nocturna, fumo y observo, los miro son interesantes, es duro ver en lo que nos podemos llegar a convertir, como una substancia nos derrumba y nos convierte en criaturas prehistóricas, zombies 2011, ya están entre nosotros, me largo de aquí.

Daiana debe estar por llegar a casa, caminando por el viejo barrio de San Telmo pensando en ella, como siempre, me tropiezo, con tres tipos dándole una golpiza a un extranjero, los extranjeros se notan a leguas, siempre tienen la cámara colgando, zapatos y pantalones beige, estaba en el piso tirado, los dos tipos lo golpeaban a patadas limpias, seguí mi camino. Tendría que haber limpiado un poco, Daiana se va a enojar, con las manos en los bolsillos camino lento, nada me motiva, nada me agita, creo que verla a ella será bueno, siempre es bueno, llegando a el departamento, llego a la puerta y me saco los zapatos, no la veo por ningún lugar, estaba en la cama acostada, lentamente me acerco a la cama y me acuesto sobre ella, se da vuelta, me da un beso y sonríe, vuelve a su pose original, tiene sueño, mañana es otro día de trabajo, quería hablar con ella, pero no voy a molestarla, no se lo merece, yo por mi parte no puedo dormir, mi difunto padre me habían dicho una vez que con esfuerzo todo es posible en esta vida, nunca le creí, hace años que no se de ellos, mis padres, hace años que no se de mi hermana, pero me entere que soy tío, de una nena, se llama Agustina, tiene tres años y no me conoce, creo que el destino nos depara lo mismo, yo tampoco nunca me lleve con mis tíos, me duele la cabeza, aahrg.

La miro a Daiana como duerme, sentado en la punta de la cama, parezco un enfermo, y sé que lo estoy, al menos eso dicen todos, es raro como la vida te prueba, prueba tu inteligencia poniéndote barricadas adelante, algunas de ellas, pueden matarte, pueden frenarte o penden condenarte, hay que tener cintura, viveza, inteligencia, ella es todo lo que tengo, aunque últimamente está desapareciendo, ella es mi esperanza, de hecho ese es su apellido, Daiana Esperanza, hace meses que no tomo mis medicamentos, desde que me fui de casa, soy un tipo muy sensible, creo que demasiado, pero tengo la Esperanza aquí a mi lado, mejor ordeno el departamento antes que ella despierte.

La mediocridad que me genera mi trabajo es notable en la mediocridad de mis textos, pero prefiero ser espontaneo antes de no sentir lo que escribo, “Feel Free”, vivo bajo esa única regla, en el descanso me siento con mis compañeros ellos hablan sobre brujería, mujeres, el trabajo y más mujeres, yo los escucho, saben que no me gusta hablar cuando hay mucha gente, me entienden, a veces creo que soy la persona más cuerda del mundo, estando entre estos tipos, seguidores de sectas, evangelistas, adictos al juego o a las drogas farmacéuticas, a los calmantes, a los antidepresivos, pero como en todo lugar soy el tipo raro, ella no me mando ni un mensaje en todo el día, me pregunto qué habrá pasado… la extraño.

La tarde en casa es triste, es solitaria, escapo a la soledad, pero logra encontrarme, no me entretiene como antes, ahora me lastima, me hiere, me pesa, pero no se ira, por lo menos hasta que llegue Daiana, falta poco, debe estar llegando, me siento en la cama a esperarla, mientras leo mi libro “la inmensa soledad” de Frédéric Pajak es interesante, comienzo a leerlo, las paginas van pasando, las horas también, me siento más triste, ella no entra por la puerta, a veces hay días que ella no viene a casa, no me avisa, no me llama, parece no importarle, yo me deprimo, toco la guitarra, me deprimo un poco más, tomo los restos de ginebra que quedan en las botellas vacías alrededor de la casa, tristemente, me duermo, el fin de semana no se ve nada prometedor sin ella.

Desperté la mañana del sábado con mucha resaca, ella estaba durmiendo a mi lado, no la quise despertar, prendí un poco de marihuana y me puse a cocinar, hice dos platos de espagueti con salsa boloñesa mientras escuchaba a John Lennon cantando desde el grabador, hermosas melodías que invaden la habitación, ahora rozagante y limpia, la despierto, es el medio día, ella se levanta, y se sienta en la mesa, me agradece la comida, parece gustarle, amo cocinar para ella, es mi todo, es mi Esperanza.

Mi madre me llama por teléfono, hace semanas que lo hace, es la única razón por la que suena, no la atiendo nunca, pero esta vez quise cortar el lazo de una vez por todas, decírselo en la cara, o más bien boca a oído, tome el teléfono con el tenedor todavía en la mano, dije:

- ¿Hola?

- Hola hijo soy yo - en efecto era mi madre

- ¿Qué pasa?

- Quiero que vuelvas a casa, ¿cómo estás?

- Yo estoy bien, estoy alquilando, sigo en pareja, no necesito de nadie

- ¿Seguís en pareja? ¿Con quién? Todavía crees en Daiana

- Si madre ella está acá estamos viviendo juntos

- Hijo mío tenes que comprender, ella no existe, deja de imaginar, tenes que medicarte, ¿no lo haces no?

- No tomo pastillas, no creo en esas cosas, siempre me terminas mintiendo como hiciste toda tu vida, y si no te cae bien Daiana solamente tenes que decirlo

- ¡Daiana no exist….

Corte el teléfono, odio hablar con mi madre, siempre tiene algo para criticar, de repente, me sentía muy mal, me dolía la cabeza, comenza a gritar un poco, luego fue más intenso, al igual que mis gritos, me arrodille del dolor, agarrándome la cabeza, los vecinos golpeaban la puerta, caí al piso retorcido de dolor, Daiana les abre la puerta pidiendo ayuda, los vecinos me toman de los hombros, siento que las venas de la cabeza me van a estallar, me desmayo.

Desperté a la tarde de ese mismo día en el hospital, mire el techo, un techo desconocido, mi cabeza llena de vendas, podía sentir la sangre fluyendo lentamente, me daba placer, sentía tranquilidad, veía todo más claro, no estaba tan triste, me sentía como una persona común, corriente, tirado en la cama de ese hospital mi corazón latía a un modo normal, como cuando era un niño, mi madre entra por la puerta, con un vaso de plástico lleno de té, me mira, sus ojos se ponen llorosos y me abraza, no puedo hacer nada para evitarlo, no tengo fuerzas ni para resistirme, la miro con desprecio, le pregunto, que paso.

Me dice que los vecinos me llevaron al hospital y la llamaron, que la puerta estaba abierta, que me había dado un ataque solo en casa.

- Pero Daiana estaba en casa, ella fue las que le abrió la puerta, al propósito ¿Dónde está ella?

- Hijo, te encontraron solo en casa, no existe esa chica, vos estas enfermo, tu cabeza te juega malas pasadas.

- ¡cállate!, ¿me vas a decir que mi mujer no existe?, ni siquiera la conoces

- ¡No la conozco por que no existe!

- Sos una estúpida, mira voy a llamarla al celular

Mi madre me alcanza el celular, marco el número, lo sé de memoria, 1165110621, marca, marca, me atiende el contestador, eso es raro, no puede ser, el miércoles tenía una llamada de ella, debe estar trabajando, siempre lo apaga cuando trabaja

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- Fíjate bien el número, búscalo en tu celular –dice mi madre

Era mi número, pero no puede ser, estoy seguro que ese número era de ella.

- ¿Cuándo la conociste? – dice mi madre

- En febrero, no recuerdo bien el día

- Cuando es su cumpleaños.

- No lo sé, ella es muy reservada a veces

- Donde trabaja

- No lo sé.

- ¿No te das cuenta hijo? Tu esquizofrenia te llevo a eso, a crearla, no sé de donde la sacaste pero es así.

- ¡cállate, no es verdad, ella es todo para mí, ella me salva!

- ¡¡ella no existe!! los meses que te escapaste de casa la creaste, por tu soledad, no recuerdas nada sobre ella, solamente lo que te imaginaste, necesitas tomar tus medicación, ¿no te sentís mejor ahora?

La corrí a un lado y salí corriendo de ahí, busque mi ropa, me cambie en el baño y me fui a casa, la tenía que encontrar, no podía ser verdad, ella era real no importa lo que digan los demás, ella es mía, ella existe, la voy a encontrar, camino a mi departamento voy caminando solo, mi madre seguramente me encontrara, necesito encontrarla rápido encontrarla e irnos de acá, lo antes posible, llego al departamento, no estaba allí, no sabía dónde empezar a buscar, realmente no sabía nada de ella, busque sus cosas que siempre debajo por ahí, sus púas, sus libros, su ropa, accesorios, cualquier cosa, algo.

Busco debajo de la cama, encuentro unas hojas de papel, escritas, por mí, las escribí hace varios meses, los leo, son cuatro hojas, se trata de una chica llamada Daiana, su apellido es Esperanza, vive en Vicente López, es una música que trata de salir adelante, toda una artista, escribe, pinta, a veces canta, pero no lo hace a menudo por que avergüenza su voz, tiene veinte tres años.

Sentado en el piso de mi departamento, con las lágrimas cayendo por mis pómulos, tratando de entender que hace meses que alucino con la mujer perfecta, con la que yo mismo cree y le di vida, con esa que era todo mi mundo, ahora no lo tengo, los medicamentos la hicieron desaparecer, los odio, odio lo que me hacen, mi madre entra en la en el departamento, mientras me estoy llendo por la esquina, no me vio, me alejare, hasta que ella aparezca de nuevo, no soporto esta soledad, está mal llamada realidad, yo hare mi propia realidad, no me importa vivir en la locura si me hace completamente feliz, aun si me saca la vida, con su suave y adictivo sabor, sea como sea la llevo en el corazón, más bien en el bolsillo de mi pecho, junto a mi corazón.

Voy buscando en la basura, unos labios que me digan “esta noche quédate”

Nec

Pido perdon

viernes, 11 de marzo de 2011


Algunos se estarán preguntando por que no escribo más en este pedacito de mí que algunos de ustedes leen y sé que les gusta, la respuesta es por que básicamente no estoy pasando por un momento muy grato, no sucede nada en especial, y eso justamente es lo que sucede, no sucede nada, nada me ilumina y nada me obscurece, nada me alienta ni me alimenta, nada me llena o me deja sin aliento, he aprendido que es una de las sensaciones más horribles, no sentir, en este momento no siento, parezco no estar vivo, parezco un cadáver que nunca nadie encontró, cada día termina de la misma forma, cada fin de semana también, cada risa es por las mismas cosas, necesito algo que me ilumine, no puedo escribir si no estoy sintiendo, no puedo vivir tampoco, no estoy feliz ni tampoco estoy triste, no estoy, no soy, no.

A veces la vida nos juega en contra, nos traba, pero esta vez no sé lo que está pasando, ya que, el mundo parece bueno sin tener mi participación, parece girar como si no faltara nadie, el sol sigue golpeando duro, como hasta ayer y como lo hará mañana, la lluvia caerá, amo la lluvia, pero no logro ver su encanto esta vez, no logro ver el encanto de la ciudad vestida de gris, cosa que hace muy poco, me inspiraba de sobremanera, ¿la edad producirá esto?, no lo creo, solamente tengo casi 22 años, ¿será la soledad?, quizá, pero ya la tengo incorporada, es como mi hermana, mi hermana Soledad, como mellizos unidos por el corazón, negro, seco, y lleno de humo y alcohol.

Mi vida mejora al mismo tiempo que por dentro me apago, las cosas van de maravilla pero al mismo tiempo no tanto, me faltas vos, si vos que lees esto, por que sé que lo lees, me faltas a mi lado, solamente necesito una palabra que me haga renacer las sensaciones que busco por todas partes pero no puedo encontrar, soy como la cabeza sin el corazón, frio, rígido e insensible, pero no por gusto, no por devoción, busco lo contrario, pero las cosas no cambian, desearía verme en este mismo momento de mi vida, pero con la forma de ver todo como antes, me venció mi hermana, mi hermana Soledad, es muy pesada, no se aparta un segundo de mi somos mellizos unidos, y no podre sepárame de ella tan fácilmente, ¿con que propósito? No lo sé, y lo sé bien, ella no se ira nunca, está pegada en mi pecho, pero… no la quiero tener cerca, cuando todo salía mal, era muy buena companía yo creía que cuando las cosas mejoraran nos llevaríamos mejor, pero obviamente tenemos objetivos distintos, lo malo es que los dos objetivos son para mí, los peleamos, no soy el único dueño de mí, es más, muchos de los escritos que leen aquí son autoría de ella, o gracias a ella.

Por eso quiero pedir perdón, a todos ustedes, tengo muchos proyectos que verán aquí, pero este no es el momento, escribiendo soy muy perfeccionista, creo que es el único aspecto de mi vida en el que lo soy, y la verdad quiero que lean lo mejor de mí, o en todo caso de Soledad, el escribir es y a la vez no lo es, fácil pero difícil, placentero pero cansador, hermoso pero horrible, da orgullo pero a la vez produce melancolía, frustración, bronca, pero créanme que no existe nada comparado con la reacción que tienen alguno de ustedes con los que he tenido el gusto de hablar o leer, no los voy a abandonar, pero necesito estar bien primero para poder dar lo mejor, quiero lo mejor para ustedes, quiero lo mejor para mí.

Repito las disculpas y espero que sepan entender, vos me podes cambiar con solo unas palabras, vos que sé que leerás esto, vos que lo estás terminando de leer, yo lo sé, ustedes lo son.

Se despide Nec.

¡Hasta pronto!