Vuelve a mi, Blanca vuele

viernes, 25 de mayo de 2012




Estaba contemplando el gigantesco pilón de basura, que tenia delante mio, era enorme, kilos y kilos de basura, chorreado por el piso, apestando por el aire, pudriéndose delante mio, y yo ahí parado con un uniforme incomodo, unos guantes que sostenían grandes bolsas de consorcio y una escoba vieja, definitivamente no era mi día.

Cuando comencé a recoger la basura, pensé en vomitar, y eso hice, vomite por 5 minutos, no había comido nada, así que solamente vomitaba saliva, y un liquido de color naranja, supongo que eran los restos de alcohol de la pasada noche, cuando me incorpore, mire el pilón de nuevo y comencé a recoger, un poco mas tranquilo ya sin nada mas que vomitar, juntaba la basura en pilones y luego los metía en la bolsa, estaba solo, eso me gustaba, había muchos restos de comida, saque del bolsillo el barbijo que el viejo Vidal me había entregado, cosa que no ayudaba mucho, había muchos restos de comida, me hiso acordar a los nazis, esos folletos vegetarianos tenían razón, la gente comía un pedazo de carne y luego los desechaban, ese pedazo de carne se descomponía y apestaba, ese pedazo de carne no tenia derechos, para los verdugos, ese pedazo de carne no tenia sueños ni sentimientos solamente era un pedazo de carne, me acorde de Auschwitz y los campos de concentración, en los mataderos, mientas veía huesos de pollo y pedazos de albóndigas, podridas entre revistas de Shop y diarios de la semana pasada, prendí un cigarrillo, creo que la vida es irónica, los animales tienen derechos decimos, pero los consumimos, como gigantescos nazis, pero a la vez, es parte de la evolución, los seres con mas poder eligen a los seres inferiores, por ejemplo yo o tú mismo, yo trabajo juntando la basura de un montón de gente, gente con muchas posibilidades y sueldos de 8 mil como básico, a mi me pagan un octavo de lo que ellos ganan por hacer un trabajo mas duro y pesado, degradante e humillante, aceptando todo eso el momento mas grato del día es cuando te pagan y contento vas al supermercado en busca de un poco de carne y verduras, para comer un manjar una vez al mes, carne al horno con papas, bife de chorizo con puré, pollo a la mostaza, esas comidas eran el premio, el gusto que uno se daba cada vez que podía, las personas como yo no podíamos muy a menudo, así que cuando lo hacíamos, todos los pensamientos y culpas desaparecían cuando estabas delante de ese plato que de a poco se iba entibiando, y los derechos animales se iban a la mierda, afuera es la selva, y el mas fuerte sobrevive, yo no tendría problema en comerme un cerdito si de ello dependiera mi existencia, y no tenia dudas que todos mi jefes eran cerdos, que no dudarían en comerme y cagarse en mi si de ellos dependiera su existencia, que de echo básicamente eso era lo que hacían.

Cuando sali del trabajo eran las tres de la tarde y hacia calor, me compre una cerveza y prendí un porro, mientras caminaba hacia la parada del colectivo que no quedaba muy lejos, vacié la botella y la deje en la parada, apague el porro y subí al 86, no había asientos, pero estaba bastante vacío, me senté en los escalones y saque mi libro “factótum” lo abrí en la pagina 130, decía algo así –

Era un caluroso día de verano. Empecé a sudar y a sentir picores. Me picaba el escroto.
Empecé a rascarme. El picor se fue haciendo insoportable. Seguí caminando y rascándome los
cojones. Yo no podía ser un reportero, no podía ser un escritor, no podía encontrar una mujer
decente, todo lo que podía hacer era andar por ahí rascándome como un mono. Me apresuré a
montar en mi coche, que estaba aparcado en Bunker Hill. Conduje apuradamente hasta el
apartamento. Jan no estaba en casa. Fui al baño y me desnudé.
Escarbé entre mi escroto con los dedos y hallé algo. Lo saqué. Lo dejé caer en la palma
de mi mano y lo contemplé. Era blanco y tenía muchas patas. Se movía. Me quedé fascinado.
Entonces de pronto dio un salto y cayó en el suelo del baño. Me quedé mirándolo fijamente.
Dio otro rápido salto y desapareció. ¡Probablemente de vuelta en mi vello púbico! Me sentí
enfermo y cabreado. Me puse a buscarlo. No conseguí encontrarlo. Se me revolvió el
estómago. Vomité en el retrete y luego me vestí de nuevo.
La droguería de la esquina no quedaba lejos. Había una vieja y un viejo detrás del
mostrador. Se acercó la vieja.
—No —dije—, quiero hablar con él.
—Oh —dijo ella.
El viejo se acercó. Era el droguero. Parecía muy pulcro.
—Soy víctima de una plaga —le dije.
—¿Qué?
—Verá. ¿Tiene algo para las...
—¿Para qué?
—Arañas, pulgas... mosquitos, piojos...
—¿Para qué?
—¿Tiene algo para las ladillas?
El viejo me miró con disgusto.

Me quede dormido.

De repente cuando desperté estaba llegando a casa era hora de bajar, baje en la infernal calle de tierra que me conducía hasta casa, camine las 4 cuadras y entre, no había nadie, como siempre, me di un baño, comí un pedazo de milanesa que encontré en la cocina y sali a la calle, nadie me saludaba, no era muy popular en el barrio, y tampoco lo era en la vida, compre una cerveza en el kiosco de la otra cuadra, el sol siempre lograba ponerme de malas, fumaba un cigarrillo tras otro mientras caminaba y tomaba la cerveza, llegue a la plaza me senté en la sombra, en la plaza si me conocían unas cuantas caras, prendí un porro y saque mi libro, seguía en la pagina 131, la gente pasaba a mi alrededor, como si no existiera, eso me gustaba, los perros se sentaban a mi lado, familiarizados conmigo, la gente me miraba y era uno mas, un imbécil leyendo en la plaza, eso también me gustaba, terminaba un capitulo me levantaba iba a supermercado chino que quedaba a la vuelta y me compraba otra cerveza, los embaces se acumulaban a mi alrededor, luego volvía a casa, encendía la PC y escribía mientras escuchaba música clásica, no me sentía bien esa noche, estaba muy borracho, cerré las persianas y me acosté en boxers, transpirando, mirando hacia el ventilador, que giraba y me arrojaba aire caliente en el cuerpo, estaba obscuro, veía cosas, hacia días que veía cosas en la obscuridad, veía rostros, los de mis amigos, veía días, tardes y sonrisas, por alguna razón me daba mucho miedo, esa noche no  pude dormir bien, me desperté sin saber que hora era, saque la botella de whisky medio vacía de la alacena y comencé a tomar, mientras estaba empapado de sudor, fui tambaleando hacia el piano, y comencé a tocarlo, me había olvidado de como tocarlo, pero de a poco mis dedos se iban aflojando, mi copa siempre estaba llena, mi cabeza no entendía muchas cosas, mi cuerpo estaba hirviendo, hasta que caí al piso por un fuerte dolor en el estomago y me desmaye.

Desperté no se cuanto tiempo después, estaba completamente vomitado al igual que toda la habitación y el piano, el baño y la cocina, me sentía morir, fui directo al hospital, llegue a la guardia y me encontré con cientos de personas, era la salita de Laferrere, había mas gente ahí que en cualquier calle peatonal, salvo que la gente que se veía por ahí, estaba moribunda, jóvenes con heridas de arma blanca, sentados en el piso en los bancos, con una gaza en la herida, la gaza completamente teñida de rojo, había por lo menos 20 tipos en el mismo estado, luego había niños y mujeres con aspecto de muerte, apestados, no se podía saber bien por que enfermedad, pero era evidente que era grave, me sentí  mal por ocupar lugar con mi problema que al parecer era mucho menos grave que el de todos ellos, pero realmente me dolía el estomago y no me quedaba otra alternativa, mas que depender del hospital publico. Los hospitales públicos de La Matanza eran repudiables, podías morir en la sala de espera que nadie haría nada por vos, como en todo lugar, cuando uno esta solo, lo esta completamente, no tenia a quien llamar ni nadie que me llame.

No se cuantas horas habré pasado ahí, cuatro, cinco, la gente no parecía desaparecer además siempre se sumaban mas  y mas, con todo el calor que asomaba por los pasillos era insostenible, decidí salir afuera a respirar un poco, era de noche, estaba mas fresco que ahí dentro, siempre había repudiado los médicos y los hospitales, eran tan pero tan necesarios, que abusaban del poder que tenían sobre nosotros, los simples mortales, ellos no eran así, ellos podrían salvar tu vida, ni siquiera nosotros podemos salvar nuestras vidas, dependemos de un tipo con un delantal blanco, que sale a comer cuando tiene a mas de cien personas muriendo en un sucio pasillo, los hospitales y los doctores están sobrevalorados, a veces no podía creer en la forma que se manejaba todo, ya que justamente estamos en democracia, que seria lo mejor para el pueblo, pero solamente vemos beneficiados a unos pocos, los pocos que no tienen sangre como para mirar a los costados, aquellos que no tienen sangre como para atender a un pobre infeliz con una puñalada en el riñón derecho, esos tipos eran los jefes de nuestro “bienestar”, esos tipos eran los que vivían como reyes mientras nosotros nos poníamos contentos una vez al mes que era cuando podíamos comer algo decente, me parecía una mierda todo, mas en ese lugar, con el estomago a la miseria, me fui de ese lugar, no les iba a dar el lujo de arrastrarme por un poco de piedad, fui a la esquina y compre una cerveza y prendí un cigarrillo, mientras la tomaba, parecía que estuviera tomando acido cítrico, me quemaba el esófago hasta llegar al estomago, pero no me iba a detener una boludes como esa, termine de tomarla, camine dos pasos y la vomite entera, en la esquina, me sentía débil, no podía ingerir nada, nada de nada, sin vomitarlo, ni siquiera agua mineral (ya lo había intentado)- creo que llego la hora – pensé por adentro mio, mi hígado seguramente había colapsado, no quería pensar eso, pero a esa instancia, no había otra respuesta lógica, así que me fui caminando a casa, arrastrando conmigo todo mi fracaso y mi agonizante dolor.

Dormí esa noche, como pude, transpire como nunca, no podía comer ni tomar, nada, así al día siguiente fui a trabajar, realmente lo necesitaba, si tenia alguna otra falta me podían echar y entraría a decaer como me había pasado muchas veces en el pasado llegue como pude, mi encargado sin decirme nada me puso delante de el pilón de basura, parecía exactamente el mismo que había recogido el día anterior, pensé que era una especie de broma , pero no era así, nuevamente me dio los guates y las bolsas, y se largo dejándome ahí, me sentía parte de ese pilón, Bukowski tenia razón, no podía tomar, no podía comer, cagaba liquido y vomitaba liquido, para lo único que me necesitaban era para juntar pilones de basura el trabajo mas indigno de toda la empresa, definitivamente no era mi día, ni mi mes, ni mi año.

Volví a mi casa, como siempre, leyendo en el colectivo, me enamore de una chica que subió, como todos los días y luego baje para caminar por la calle de tierra hasta mi casa, bajo el horrendo sol de verano, mi piel se irrita demasiado con el sol tan fuerte, tenia los brazos rojos, y el alma apaleada, me recosté en la cama mirando nuevamente el ventilador, me harte de todo, de todo, arme un porro y me fui a comprar una cerveza,  caminando como podía, recorrí las calles, en el supermercado me estaba agachado buscando cervezas frías en la heladera, en cuclillas, cuando siento una mano en el hombro, gire mi cabeza y reconocí su perfume, Blanca, era Blanca.

Blanca era una especie de “exnovia” que había tenido hace tiempo, como siempre, quedo una buena relación con ella, ya que yo no podía guardar rencor por mucho tiempo, era un defecto que tenia, ella era pequeña media aproximadamente  1,58 tenia el pelo negro y corto un piercing en el la nariz y uno en la ceja, había estado con ella aproximadamente 4 meses y habían sido cuatro meses jodidos, ella tenia la costumbre de ponerse borracha y cogerse a cualquiera cuando la dejabas sola un momento, y yo tenia la costumbre de saberlo e intentar hacer lo mismo cuando se me presentaba oportunidad, así que esa era nuestra relación, ella se cogía a 20 tipos y yo a 5 minas sacando cálculos aproximados y tenia esa manía de mentir, y de hacerlo bastante bien, pero cogiendo era el paraíso, para los dos teníamos muy buena piel, y lo sabíamos, nos queríamos, pero solamente servíamos para lastimarnos, nunca tuve ese coraje como para pegarle a las mujeres, ella si lo tenia, cuando se enteraba que había estado con alguna, siempre lo terminaba averiguando y cuando lo sabia iba directamente a cagarla a piñas, yo intentaba detenerla, borracho corría detrás de ella, y ella se soltaba de mis manos y seguía enceguecida, cuando yo estaba borracho estábamos parejos en fuerza, ella era mas rápida y golpeaba velozmente, yo también sufrí sus arranques de locura, me golpeaba la cara y yo la agarraba y la tiraba al suelo sujetando sus brazos, cuando se calmaba, se ponía muy deprimida y lloraba sobre mi, apretaba mi remera con sus puños contra su cara llena de lagrimas, no me miraba, parecía que la poseía un demonio, luego pedía perdón millares de veces y hacíamos el amor, nos levantábamos en las mañanas cogíamos una ves mas antes de ir a trabajar y nos veíamos a la tarde, cuando tomaba cocaína se ponía realmente agresiva y comenzaba todo de nuevo, no podía culparla, había tenido una vida realmente de mierda, yo era todo lo que tenia pero no sabia cuidarme, no podía pedir mas, ni siquiera ella sabia cuidarse, yo tampoco sabia cuidar a nadie, pero sabia respetar, terminábamos discutiendo y ella salía los fines de semana y terminaba en la cama con alguno, que se le cruzara,  una y otra vez lo mismo, yo me enteraba y discutíamos de nuevo, yo volvía a la borrachera de unos cuantos días y ella volvía golpeaba se arrepentía y después cogíamos, en fin, me dio gusto verla, me puse de pie y le dije:

-          ¡Hey! Ha pasado un tiempo ¿Cómo estas?
-          ¡Bien! Trate de llamarte varias veces pero creo que cambiaste de numero
-          Perdí el celular hace tiempo y no me voy a comprar otro, ya sabes lo que pienso de los celulares
-          Si ya se, los odias
-          Exacto
-          ¿Como esta tu vida donde estas viviendo? Seguís con los Hippies
-          No me fui hace tiempo, me estoy quedando en un hotel para pasajeros
-          Son una mierda esos hoteles
-          Si lo sabré yo – dijo con una sonrisa falsa – ¿Esa cerveza es para vos solo?
-          Si, iba a tratar de escribir algo
-          Che… no te molesta si un día paso…  a visitarte… - agacho la cabeza
-          No me molesta para nada, es mas tenia pensado faltar al trabajo mañana
-          ¿Así que no te molesta que te visite ahora?
-          Me gustaría
-          Entonces voy a dejar esto y te voy a comprar algo
-          ¿Qué llevas ahí?
-          Comida para la noche.

Dejo el canasto en el piso y fue a sector de bebidas y compro un Vodka Limón Absolut, mi preferido, sonreí, hicimos la fila, de nuevo con ella, con Blanca, con el sweater azul obscuro, su pantalón negro, su cinto de tachas y sus Vans viejas, tenia esa aura que hacia que todo le sentara bien, sus pechos seguían firmes como siempre y sus uñas malpintadas de negro eran algo que extrañaba, tenia pequeñas manos, era como un pequeño ser demoniaco, y lamentablemente soy adicto a lo que me hace mal y la peor parte es que soy consiente de ello, dolor, dolor para siempre.

Caminamos hablando a casa mirando el piso tímidamente como dos pelotudos enamorados, ella me conto de lo poco que hiso sin mi y yo hice lo mismo, le conté de mi pequeño viaje al hospital y ella se ofreció a cuidarme, pero le deje en claro que no iba a dejar de tomar, que no me rompiera las bolas con ese tema, ella lo acepto, pero sabia que no iba a durar mucho, me miro, a los ojos con ese puto piercing y esos ojos marrones llenos de obscuridad y sentí nuevamente que estaba condenado por siempre, era como fumar pasta base era tan rica que la odiaba, pero no podía, necesitaba Blanca, la había olvidado y apareció nuevamente en mi vida, otra vez, no podía estar con una mujer decente, no sabría que hacer con ella, ellas no sabrían que hacer conmigo, el cielo estaba negro y sin una estrella, la luna reposaba cómodamente en lo alto de la calle iluminando nuestro camino y las botellas hacían ruido cuando caminábamos y chocaban, ella me miraba de esa forma hermosamente hijadeputa, y yo cedía, pero veía cierto brillo en sus ojos, creo que ella también sentía algo similar, no creo que lo mismo, estoy convencido que las mujeres no saben lo que es amar de verdad, pero creo que es algo parecido y ella lo esta sintiendo en este momento.
Cuando llegamos, pusimos todo en la heladera y fuimos al piano con un vaso lleno de Vodka cada uno, lo apoye arriba del piano y me senté a tocar para ella, era lo que solíamos hacer antes, cuando todo andaba bien, nos la pasábamos todo el día desnudos mientras yo tocaba el piano ella cantaba muy alto, no cantaba bien los dos lo sabíamos, pero era un hermoso momento, en ese momento realmente sentía amor, esta vez no era así, tenia esa culpa, por que sabia que todas las veces que peleábamos era por culpa de que ella no podía tener las piernas cerradas, y yo salía a buscar mujeres pero lo que terminaba encontrando casi siempre eran peleas en las calles, por armar alborotos o estadías cortas en la comisaria que luego ella tenia que ir a sacarme, esta ves yo tocaba el piano y ella me miraba desde lo lejos, tímidamente mas de lo normal, se acercó, se subió a la cola del piano y acostada arriba del piano acerco su boca a la mía, la bese despacio sin dejar de tocar, sentí, finalmente sentí nuevamente algo, una pequeña llama se encendía en mi, pero había algo raro, su boca parecía fría, diferente, no me importo, se subió arriba mio y me abrazo sin separar su boca de la mía, luego separo su boca y me abrazo, muy fuerte.


-          Te quiero – me murmuro al oído
-          Yo también

Nos dormimos abrazados, mirándonos, algo había cambiado, algo era diferente, teníamos otra conexión, pensé en ser feliz, luego esa loca idea desapareció, ser optimista no era lo mio.

-          Estas muy callada – le dije en frente de ella, los dos en la cama, acostados
-          Estoy pensando… en que, nos hicimos mucho mal, y fue todo al pedo, yo se bien que si quería podía ser la mujer ideal para vos y quererte nada mas a vos, pero siempre terminaba cagandola, sabes… yo te quise mas que a nadie, mas que a mi papa, ese hijo de puta, en vos siempre encontré ese… ese ejemplo de hombre ideal, pero nunca te supe querer – brotaban lagrimas
-          No te preocupes… vos sabes que…
-          Si me preocupo – me interrumpió – yo te lastime mucho, y no te lo merecías, vos merecías lo mejor de mi, pero tenia miedo, miedo de tantas cosas, que son tan idiotas que no me entenderías
-          Pero a mi no me importa,  Blanca, te quiero, acá y ahora te quiero.
-          Yo también y también te quería decir que te amo.
-         

Antes que pudiera responder me beso, luego cuando trate de hablar puso su dedo índice en mis labios indicándome que me calle, ella cerro sus ojos y durmió - dios, pensé,  no puede gustarme mas dormida que despierta -  pero así parecía, me ilusionaría nuevamente y rompería mi corazón y se chuparía un pedazo de mi alma otra vez, se volvería una trola otra ves y se iría con el primero sé que cruzara trataría de cogerse a mis amigos y quizá lo conseguiría, sabia todas esas cosas, pero igualmente sabia también, que no podía hacer nada, esa puta mujer, tenia mas poder de decisión en mi, que yo mismo, me arruino mas de una vez, sabia bien que la cicatriz que dejo en mi, no se borraría, nunca, y como soy un hijo de puta, me gusta rascarme y volver a sangrar, la misma película una y otra vez, yo no la pasaba bien, casi nunca, solo sabia que iba a terminar volviéndome loco, así que las únicas oportunidades de cuasi felicidad que tenia, eran con ella a mi lado, sonriendo por las mañanas, dejando su perfume en mis manos, el olor de su vagina en mis dedos y esa sonrisa grande y perfecta, eran las únicas cosas que me hacían sentir vivo, luego el torbellino de maldad que arrasaba con todo volvería por mi una vez mas.

Desperté con una ligera resaca, ella ya se había levantado y limpiado todo, estaba haciendo café para desayunar, yo en boxers me levanto me siento en la cama y la veo barriendo con la pava arriba del fuego esperando a hervir, el olor a café en el aire, y ella barriendo con un short de Basket mio puesto, realmente una escena encantadora, fui al baño tome  mucha agua del grifo y sali, me puse la remera la bermuda y las Converse, fui a la mesa y me senté, me sirvió una taza de café, le recordé mi repulsión con tomar líquidos calientes pero insistió tanto que se lo acepte, realmente era algo sorprendente significaba una de dos cosas, o ella había dicho la verdad, halla cambiado y realmente aprendido a valorarme o se habría vuelto completamente loca, y no era para ignorar, ya le había pasado, antes en nuestras varias peleas ella siempre se ponía violenta y como loca, su rostro era distinto su expresión cambiaba, realmente expresaban odio y rabia, odiaba y lo estaba vomitando todo en mi, en varios puñetazos que casi siempre acertaba unos cuantos y mi cara quedaba siempre con un ojo negro, echo por una dulce y hermosa “niña” de 1,58.

Terminamos de desayunar y me arme un porro, lo fumamos  acostados en la cama, me dio sed y me pare a buscar un poco del Vodka, saque un vaso, un poco de jugo de naranja y lo mescle con el Vodka, le puse hielo y volví a la cama, me abre tomado cuatro vasos, cuando me dieron ganas de escribir y eso fue lo que hice, fui al cuarto y comencé a teclear con la computadora, se me había ocurrido un relato sobre la violación de una mujer en la ruta, estaba realmente inspirado, escuchando Pink Floyd y fumando muchos cigarrillos, cuando escucho un sonido proveniente de la cama, era Blanca tocando la guitarra, había encontrado mi guitarra acústica y estaba tocando algo, era una canción lenta, ella rasgaba las cuerdas de una buena forma, había mejorado en este tiempo separados, luego comenzó a cantar:

“I want you around
I want you around

They telling us
They gonna make a fuss
About the two of uss
I want you around
I want you around”

Hija de puta, esto no podía estar pasando o ella se estaba volviendo loca o era yo, ¿realmente se había convertido en lo que yo esperaba? ¿Había madurado de la noche a la mañana? ¿era eso posible? Deje de escribir, yo siempre había sido estúpido con las mujeres no sabia elegirlas y no sabia manejarlas, y me enamoraba demasiado rápido, me puse de pie y camine hasta ella que cuando me vio acercarme dejo de tocar y me sonrió, me incline y la bese, todavía sentía algo, frio en ella, como demasiado culpable, su beso me transmitió eso, esa sensación, y yo entre nuevamente en su mundo, ese mundo negro lleno de calor y confort, a pesar de que la sentía extraña me estaba enamorando de nuevo, y en menos de un día, yo realmente era un idiota.

Estuvimos toda esa tarde cogiendo, y luego fuimos a la plaza a fumar un poco, los perros se acercaron ahora no estaba tan solo, éramos cuatro con los dos perros, eso me gustaba, volvimos al atardecer y me di cuenta que era sábado, y que seguramente estaba suspendido había mandado a cagar todo por ella una vez mas y me estaba gustando, fuimos a casa a seguir tomando y fumando, la noche de a poco se aproximaba, luego como a las 9 vinieron unos amigos míos, que realmente se sorprendieron de verme con ella, por que eran ellos los que me soportaban cuando yo estaba mal por ella, yo tenia siempre ese instinto suicida en cierto momento, como una la vez que trate de tirarme de un primer piso en el medio de una fiesta de 15 solamente de lo borracho que estaba e intentado experimentar, sabia que no me podía matar, a lo sumo lastimarme mucho, pero lo quería hacer realmente, se había armado un albo rotación mayor de la que yo me esperaba, estaban los de seguridad de la fiesta haciendo de mediadores para que yo no salte y toda la gente de la fiesta estaba en las ventanas mirándome, baje de la baranda y sali fuera, encima no conocía de quien era la fiesta, ellos soportaban cosas como esas, y no les gusto la idea de que ella este conmigo, lo note en las primeras miradas que me echaron después de verla a ella.

La situación era incomoda, Mi amiga,  se llama María, es especialista en tirar indirectas en momentos incomodos, para hacerlos mas incomodos aun,  y eso es lo que hacia, en el medio de las charlas metía comentarios del tipo “¿Cómo cuando lo engañaste?” “Nahuel te quiso mucho” “no lo supiste apreciar” y otras mas que no recuerdo con claridad, el ambiente se torno mas incomodo, Blanca se puso de pie y se fue al baño, estábamos sentados tomando cuando de repente María dice:

-          ¿Como volviste con la trola esta?, no te acordas o sos boludo, la mina se cago en todo y ahora que esta sola y no tiene a quien joder vuelve con vos
-          Gracias
-          No ¿que gracias? Tenes que darte cuenta Nahuel, esta mina es una cagada de persona y vos y todos los que estamos acá lo sabemos.
-          Bueno María, la verdad, me estoy sintiendo bastante solo y creo que un poco de compañía no me haría mal.
-          Hace lo que quieras Nahuel… mira…  creo que me voy a ir llendo

Los dos salieron por la puerta momentos después quede solo y Blanca que no salía del baño, golpee la puerta:

-          ¿Blanca?, abrime ¿estas bien?

Nadie contesto

Decidí entrar a la fuerza, cuando entre, estaba sentada en el piso, llorando muy bajo y con la muñeca llena de sangre, se había cortado el antebrazo, era una herida bastante fea, la tome por el brazo y la lleve de un tirón a la mesa, la senté y saque el agua oxigenada que tenia hacia mas de un año todavía cerrada, la abrí y con un poco de algodón se la aplique importándome un carajo si le dolía o no, ella no me miraba, tenia la cara roja y mojada, no existía forma de que no me pareciera linda, no hablaba.

-          ¿Por qué carajo hiciste esto? blanca… contéstame
-         
-          Eu, contéstame
-          Ella tiene razón
-          ¿Quien? ¿María?
-          SI LA TROLA DE MARIA TIENE RAZON, soy una mina de mierda
-          No me importa lo que digan los demás
-          A mi si, ¿no entendes? No puedo ser un carajo en esta vida, estaría conforme con solamente hacer feliz a una persona, a vos, pero tampoco puedo, por que siempre termino lastimándote
-          Como quieras - dije

Me levante de la silla y fui a la cama a acostarme, luego de hacer un poco de ruido, al parecer guardando todo, se acercó a la cama se acostó  a mi lado y me abrazo, no la abrase, odio que la gente dude de si misma y mas cuando se lo estoy confesando, tengo poca paciencia para esas cosas, cerré los ojos sentí sus labios contra mi espalda no estaban normales, será por el día de mierda que tuvimos, será por el vino, dormí.

Desperté y ella estaba levantada, tenia el brazo vendado, estaba en la cocina nada mas vestida con mi remera de Nueva Ética, imagen mas encantadora que la del día anterior, cuando, me mira, se acerca a la cama, y se sienta a mi lado, yo todavía acostado, me acaricia el hombro con su pequeña mano y me mira tiernamente, hija de puta ya me tiene, se acuesta a mi lado y mirándome a los ojos me dice:

-          Voy a morir
-          ¿Qué?
-          Tengo sida
-          ¿sida?
-          Si, hace dos meses
-          Esta bien…

El silencio se extendió por toda la habitación y hacia fuera, no se escuchaba nada, parecía que el mundo entero se había quedado en silencio después de tal devastadora noticia, todos los autos parecían haber frenado todas las sirenas apagado, todos los cantantes del mundo se habían callado, esperando respuesta alguna, respuesta que nunca llego, tenia la mente en blanco, y solamente atine a decir.

-          No tenes donde quedarte ¿no? Es por eso
-          No, es por eso, bueno es verdad que no tengo donde quedarme, pero no estoy con vos para que me des hospedaje ¿no entedes? Me voy a morir, y no quiero dejarte así como así, no quiero que te lleves esa imagen de trola que tenes mía. Yo te dije la verdad todo este tiempo, yo te amo, se muy bien que fui una basura con vos y ya te pedí perdón miles de veces sé que no sirve de nada pero… quiero que cuando te acuerdes de mi sonrías, con esa sonrisa hermosa que tenes…

Puta madre ¿que podía decir después de eso? Si fuera un engaño para desbalijar mi casa creo que me lo merecería, la verdad me llego todo eso que me dijo, nos quedamos acostados toda la tarde, recordando viejos momentos, cuando estábamos juntos, toda la tarde fumando en la plaza, y mirando como moría el sol atrás de los techos de chapa y la monotonía, como pasábamos horas viajando en colectivos sin tener lugar donde ir, cuando realmente la amaba y no desconfiaba de ella,  cuando se podía mirarla desnuda sabiendo que seria el único, todas esas cosas eran nuestras, todas esas cosas, no se repetirían con nadie mas, nadie, absolutamente, la muerte es injusta eso lo sabemos todos, pero también es una puta ingrata, que te pega donde mas te lastima pero sin antes recordarte lo mucho que te dolerá, eso fue lo que hiso trayéndome a Blanca para luego llevársela, el dolor mas básico, quitarle el caramelo de las manos de un niño, otra ves a llorar.

Las semanas que siguieron fueron como antes, haciendo lo que sabíamos hacer, tomar y fumar, perdernos en la capital y tirarnos en plazas parques y bares, pero con Blanca cada vez mas débil, hace ya días que me duermo, con esa certeza de que ella no despertara al día siguiente por eso me duermo mirándola examinando cada uno de sus poros y mirando como respiraba y con el miedo de que sea el ultimo, miraba mi guitarra y me levantaba a tomar algo luego me volvía a dormir, estaba todo el día con ella, hacia mas de dos semanas que no iba a trabajar, seguramente me habían echado, el día era bueno y la noche también, hacia años que no me sentía así, disfrutando un poco, casi sin pensar, me había quedado en una rutina de mierda, enganchado en la soledad y en sueldo básico de mierda, que no me ayudaba a ser feliz que me destruía moralmente y me rebajaba,  un día una mujer me conto que iba a morir y mi vida se transformo.

Blanca estaba muy mal, acostada en la cama, pálida y solamente tomaba agua, le costaba hablar y moverse, yo estaba tocando la guitarra mirando por la ventana, veía motos, perros, y gente, dando vueltas, perdiéndose, cruzándose, entrelazándose y yo viendo morir a un amor en mi cama, ella me había pedido que “nada de hospitales” así que se lo respete, yo también los odiaba, odiábamos bastante parecido, yo estaba un poco loco lo sabia, y las luces naranjas que entraban por la ventana también lo sabían, lo sabíamos todos en esa habitación, comenzó a lloviznar, fui a su lado se senté en la cama y la bese, ella como pudo puso sus brazos en mi espalda, realmente me dolía ver morir algo tan frágil, la bese mas y mas, luego, me desabroche el pantalón, saque el pene afuera, me metí debajo de las sabanas y la penetre, acabe dentro de ella, que había tenido jadeos pero después de un tiempo no la había escuchado mas, estaba pálida, la muerte vino y comenzó a llenar toda la habitación, se podía olerla, se podía sentir, casi se podía tocar, Blanca miraba hacia el infinito, todas las galaxias que existían en sus ojos se habían apagado, todo había terminado para ella , y comenzado para mi, el primer paso a la muerte.

@Nec

Puta la suerte

lunes, 2 de abril de 2012




Puta la suerte, había escondido la plata por algún lugar anoche cuando todavía estaba ebrio y ahora por la mañana, resacosa mañana por cierto, no puedo encontrar la billetera, así que decidí llamarla a Carla, creo que ella fue la ultima persona que vi anoche, hasta donde me acuerdo, estaba sentado en la plaza tomando cerveza y fumándome un porro, cuando la veo acercarse Carla con esas caderas que se mecen de un lado a otro, realmente Carla es fuego, fuego puro, las veces que me masturbe pensando en ella, miles…

Pero a ella le gustan las mujeres, y tiene el pelo largo y negro, los ojos siempre delineados de negro y la piel blanco porcelana, es ardiente, y es como yo por eso es mi mejor amiga, recuerdo una vez, había venido a casa con Verónica su novia (de turno) de ese entonces, Verónica no era realmente bonita pero tenia unas piernas poderosas llevaba unas zapatillas Vans que le quedaban mas que genial y tenia una personalidad realmente encantadora, parecía una persona normal entre nosotros, recuerdo no poder dejar de ver esas piernas mientras nos emborrachábamos y fumábamos, ella fumaba Malboro y tenia unas gafas sin marco  y un piercing en la boca en el medio del labio inferior, pasaban las horas y nos poníamos mas ebrios, Carla en el medio de la charla toma la cabeza de Verónica y la besa mete su lengua dentro podía verla, podía ver las caderas y el culo de Carla tan pegado a las piernas de Verónica, Carla me mira mientas se besan, baja la mirada y se aleja me pide perdón.

-          No hay por que – dije – sigan un poco mas que tengo un par de monedas
-          Sos un asco -  dice Carla - con una sonrisa en la boca

En fin, la primera en desmayarse fue Verónica, después de vomitarme el baño, como siempre, las mujeres manchan un poco mas de vomito a mi alma y mi tocador, los tipos son mas directos casi siempre te avisan antes de vomitarte el alma, para esas cosas es mejor no dar sorpresas. Estábamos con Carla sentados en el sillón mientas escuchábamos vomitar a Verónica.

-          Creo que realmente estoy sintiendo algo por esta pelotuda – Dice Carla exhalando el humo del cigarrillo
-          ¿Amor? – dije
-          No lo se, pero sé que es algo, creo que un afecto mas… mas grande
-          Es el principio del amor, es el principio del fin
-          Puta madre, creo que tenes razón – me dijo

Seguimos tomando yo había cobrado hacia poco tiempo así que teníamos cerveza de sobra, eso me gustaba, me gustaba la compañía de Carla, era la única persona que me pudo soportar tantos años, por lo general, la gente se cansa en menos de un año, y luego, tengo que volver todos los días a mi cueva de soledad en mi habitación a escribir y masturbarme, mientras me drogo y veo  películas de Rock, todo eso, solo.

Estaba Carla encima mio, muy ebria, yo estaba acostado en el sillón y ella apoyo su cabeza contra mi pecho y quedo dormida, sentía su perfume, parecía adornar el ambiente y quedarse en mis cortinas en mi ropa en mi pecho en mi corazón parecía poder verlo como flotaba en el ambiente, podía verlo correr por ahí, Carla siempre me pareció una gran y hermosa mujer, pero por las que su culo y sus caderas fueran tan excitantes me provocaba una especie de amor tenerla en mi pecho y también por que no de ternura, realmente había adquirido sentimientos por esa mujer, mi única amiga, la que mas duro y la única persona que nunca se fue.

Sentía ruidos en el baño, y Carla se durmió derrotada en el sofá, como pude, la corrí hacia un costado y cayo redonda en el sofá donde se quedo dormida, me dirigí lentamente al baño, caminando de puntas de pie para no hacer ruido, asome mi cabeza entre la puerta que estaba a medio abrir, la vi a Verónica tan tierna y patéticamente abrazada al inodoro, también completamente borracha, me acerque a ella y trate de levantarla, pero no se podía mantener de pie, no podía ni estar parada, miraba sus piernas, que desembocaban en esas zapatillas Vans, comencé a tocarle el muslo, mientras miraba por la puerta, luego me puse de pie y sali a controlar la situación, Carla dormía derrotada en el sillón, cerré la puerta y me desabroche el cinturón, me acerque a Verónica y puse mis manos en sus piernas, subí lentamente por su short de jean, y me desabroche la bragueta, saque el pene y comencé a masturbarme, ella no reaccionaba, luego la bese en el cuello y en todas partes del cuerpo, lentamente baje sus shores y se la metí, bombee un rato hasta que termine, la limpie un poco, y la levante en brazos, la lleve hasta el sofá junto a Carla y la deje ahí, luego levante a Carla y la lleve hasta la cama, la coloque boca a bajo y le toque el culo un largo rato, me masturbe y acabe en su espalda, luego, la metí bajo las sabanas y dormí abrazándola.

Me desperté no sabiendo muy bien donde estaba, pero Carla no estaba a mi lado, lentamente corrí mi cabeza y las vi estaban cogiendo en mi sofá, podría levantarme y tratar de sumarme parecería algo que nadie quisiera desperdiciar, pero por otro lado, ya había sido lo suficientemente mierda con las dos, así que las deje seguir en paz, dormí de nuevo.

Cuando desperté era tarde y llovía en La santa maría, hacia días que el sol no se asomaba, eso me gustaba, no quería ver el sol, cuando me senté en la cama para analizar la situación,  no las vi en el sofá, de repente Verónica salió del baño me miro sonrió y siguió hasta la cocina, mire sus piernas mientras se alejaban, me levante y me puse los pantalones, que los encontré por alguna razón debajo de la cama, prendí un cigarrillo, y fui hasta el baño, mire mi cara al espejo, necesitaba un afeitado, necesitaba suerte, necesitaba tantas cosas, sobretodo un espejo y una cara nueva, me lave los dientes, la lluvia golpeaba la ventana de vidrio, los pájaros esperaban resguardados en algún lugar junto con los vagabundos y mi principal preocupación era que tuviéramos cerveza suficiente como para no ir a comprar, cuando llovía, afuera como las calles eran de tierra mi cuadra se convertía en un puto pantano y salir a comprar un cajón de cervezas era tarea complicada, fui hasta la cocina y la encontré a Verónica cocinando no sé que cosa en una hoya mientras picaba cebollas en la tabla que tenia en mi cocina.

-          ¿Donde esta Carla? – Pregunte
-          Fue  a comprar
-          ¿Con esta tormenta?
-          Pidió un remis
-          ¿Se llevo los envases de cerveza?
-          ¡Si!
-          Oh gracias a dios – sonreí

Verónica se me acerca muy lentamente sonriendo y todavía con el cuchillo en la mano, me llegaba por el hombro era una pequeña mujer dotada de unas bellas piernas, me apoya sus pechos en mi estomago y su mano en la entrepierna, mirándome fijamente, su perfume aunque estaba tapado por una capa de olor a alcohol era intenso y lograba describirla muy bien era dulce y fuerte y apasionado, me susurra al oído.

-          No creas que no recuerdo lo de anoche

Ante tan terrible situación recordé exactamente lo que había echo, me sentí muy mal pero en el fondo realmente no, solamente lamentaba no recordar con exactitud esas piernas blancas y poderosas completamente desnudas, al parecer ella si, se escucha el ruido de la puerta, Verónica me suelta se aleja y sigue picando cebollas, entra Carla a la cocina con las Cervezas en bolsas blancas, voy a ayudarla las colocamos en la heladera y se va a la búsqueda de Verónica , que con un abrazo afectivo la recibe, y luego mirándome mete su lengua en la boca de Carla que me daba la espalda, mirándome fijo y con una especie de sonrisa, ya no tenia el cuchillo en las manos y con una de ellas le toco el culo firmemente, Carla se alejó un poco sonrojada, saque un porro de mi bolsillo y lo encendí, mientras Verónica no dejaba de mirar y sonreír, se me acerco me pidió una pitada, la fumo tiro el humo en mi cara y se alejó a seguir con las cebollas, Carla viene y me abraza afectuosamente, con su cabeza apoyada en mi pecho, pude sentir cariño y amor en ese abrazo, mientras Verónica me seguía mirando desde mi tabla, cortando y sonriéndome, en ese momento supe, que las cosas se me iban a complicar. 


Nec

Poesia mediocre II

martes, 7 de febrero de 2012




Puta

Puta no es la mujer parada en la esquina
Vendiendo sexo
Puta es la suerte, que cuando mas la necesitas se pierde
Y regresa cuando ella quiere
Puta no es la que te roba a tu marido
Puta es la policía reprimiendo
Por qué no tienen nada mejor que hacer
Puta no es la mujer
Que se acuesta con todos
Puta es la persona que disfruta verte sufrir
Puta no es mi madre
Puta es la vida, que se complica e histeriquea
Puta no son todas
Putas son pocas, pocas cosas
Pocas personas
No creo en las putas
Pero de que las hay las hay.


La razon de seguir

Había encontrado
Una pelota
Para jugar
Y eso fue mi razón de vivir
Por muchos años

Hasta que la conocí a Daisy
Y ella me dio otra
Mas importante
A mi parecer

Cuando se fue
Encontré una hoja de papel
Y ahora estoy
Tratando de no caer

Encontré también a Natty y a Linda
Que se marcharon rápidamente

Siempre es encontrar
Encontrar algo que te haga vibrar
Y cuando lo tenes
Es tan jodidamente dulce
Que parece
Que no vas a poder parar

Pero cuando se van
Y estas en esa isla
Solo como ayer

Solamente quedan cosas
Como una pelota para jugar
O una hoja de papel
Volviendo a las cosas

Que no te pueden hacer mal
Nunca.


La cuidad de las mil lagrimas


Casa, es la puta casa
De la que corro
Cada vez que escucho
Los gritos
Me refugio
En los vicios
Y en los mundos irreales
Que ofrecen al mejor postor

Por qué las calles de tierra
Son más difíciles de caminar
La lluvia moja más
Por qué se cola entre los techos
El sol calienta más
Por qué arde en las chapas


Cada noche se convierte
En la muerte
De algún pibe
O de algún sueño

Cada corrida, en la noche
Te hace más xenófobo
Te hace misógino
Te hace odiar

El de acá odia
A de más allá
Los otros odian a los nuestros
Los nuestros a los demás

Aprender
Entre la lluvia de piedras
No es fácil

Aprender
Cuando la policía
Reparte golpes de ignorancia
No es fácil
Es difícil creer
Que existe otra cosa
Para nosotros

Además de flotar
Hacia otra realidad
Para no llorar
Por qué acá
Los hombres y los niños
No lloran.


Color verde claro


Es la cuarta o la quinta ves
que me vuelvo a acobardar con tus ojos verde claro
Todos los días tomando coraje
Para que en solamente 5 segundos
Me mires tan profundamente como para correr la mirada

a veces las oportunidades están
Y no las sabemos aprovechar
Cada vez que veo tus ojos
Color verde claro
Me paralizo y pasan miles de cosas por mi cabeza

En ese colectivo solamente lo sabemos vos y yo
Cuando ese día me dibujaste un “hola” con los labios
Que tampoco supe responder
Miedo, temor, miedo
¿A que?

A ser feliz, a conocer, a cambiar
Miedo, el miedo esta presente en el peor momento
El miedo te impide todo lo que mas te hace falta
Los seres humanos a veces somos ilógicos
Y a veces somos cagones

Y a veces bastan un par de ojos
Color verde claro
Para darse cuenta
Cuando es demasiado tarde.


La silueta en la lluvia


Anoche me acorde
De vos cuando no podía dormirme
Sali a la noche
Y mire la luna

La última vez que te vi
Te fuiste y me dejaste
Tomando mi cerveza en el bar billares
Te enojaste, como siempre
Me gritabas con ese tono
Tan… trágico y yo sonreía
No pude escuchar mas nada
Después de el primer grito
Solamente miraba tus ojos
Grandes y expresivos
Que me decían mucho más
Más de lo que te imaginas
Y sonreía

Había comenzado a llover
Clavaste tus uñas en mi mano derecha
Como un halcón con su presa
Tu cara tenía furia
Pero tus ojos
Tus ojos tenían alma
Tanta, que parecía que iba a saltar sobre mí
A tratar de estrangularme

Comencé a sentirme mal
A preguntarme por que
Me pegaste una patada por debajo de la mesa
Que me hiso sentir vivo
Tan indefenso y frágil

Vos no sos para mí
Y lo sabes
Sabes que yo tampoco soy para vos
Somos demasiado poco
Para ambos
Merecemos algo mejor
Y a la vez somos lo mejor que nos paso

Cuando saliste y te mesclaste con la lluvia
Sali detrás de vos, intentando pararte
Pero tú caminar, tan salvaje
Hiso que me quedara parado
Mirando como te perdías
En las salvajes calles del microcentro

Luego una paloma cae bruscamente contra el pavimento
Se rompe un ala
La lluvia la comienza a taparla
Mirando esa paloma
En la misma situación que yo
Decidí sacarla, y dejarla a su suerte
Debajo de la parada del 24

Después de todo
No me sentía tan mal
Por lo menos
Sé que pude hacerle bien a alguien
Sonreí…


A la Luna


Lo único que recuerdo de esa noche
Es que estaba borracho y drogado
En la terraza de mi casa
Era de noche
Una noche templada
Una luna grande y luminosa
Me observaba, juzgonamente 
Con unas nubes color borravino
Que parecían pintadas al oleo

Yo la miraba
Como un pequeño insecto
Pestañeaba constantemente
Se me cayo el embace de cerveza
Y se rompió en pequeños pedazos
Frente a mis pies

Quise caminar y caí de lleno al suelo
Mis manos estaban ensangrentadas
Por los vidrios brillantes con la luz de la luna
Las gotas de sangre caían y se mesclaban con el alcohol
Mire al cielo otra vez
Yo vi belleza en esa terraza
En mis manos ensangrentadas
Y en las nubes pintadas al oleo
Era simplemente hermoso.


La Ra La

Luces
Sos luces
Claras y celestes
En el medio del campo
Y los arboles verdes

Surcos
Son surcos
Los trazos que te dibujan
Y la forma de tu piel

Mirarte es como
Ver el sol directamente
O como caer
En el medio del pasto
Una tarde de verano
Bajo la sombra
De un jacaranda

Difícil es verte reír
Sin sonreír
O verte llorar
Sin sentirse mal
Por qué la pureza
No se debería manchar
Y tampoco se debería marchar

Pero a veces las cosas
No son como queremos
Y esa irradiación de tu alma
Blanca y almidonada
A veces viene
Y otras se van
A veces me llama
Y otras se apagan

Y es ahí
Cuando yo me siento mal.


Nec

Cortes de papel

lunes, 6 de febrero de 2012




Había terminado de tomarme todo lo que tenia a mi alcance ese día de primavera, mis ojos estaban vacíos, como los de una marioneta, pintados al oleo, mi cabeza estaba inclinada hacia mi hombro izquierdo, estaba sentado en la calle, de pronto, abrí mi boca y vomite, encima de mi cuerpo y un poco de la vereda, era el decimo sexto día que estaba borracho, y mi en mi cabeza pasaban cosas.
Desperté en mi cama, sin ropa y con el ojo morado, me levante y mire al espejo, me había roto un diente hacia poco por ir a un recital borracho y caer al piso, me dolía la espalda y tenia el pelo muy largo, logre observar que mi ojo izquierdo era mas pequeño que el derecho, no me extrañaba que la gente se marchara de mi lado, era lógico, era comprensible.
Esa mañana me seguía sintiendo mal, todavía estaban en mi mesa de luz, todas las cartas que leía todos los santos días, las sabia de memoria, sabia como había escrito cada trazo, lo podía ver, la podía imaginar escribiéndolas pensando en mi, lo podía hacer, y ahora no esta.
Mama no esta nunca para mi, papa se fue hace mucho, mis amigos me evitan y ella se marcha, ¿es que no existe la piedad en el mundo?
 
Suena el teléfono, era mi amigo Daniel, me dice que nuestro amigo Brian se casaba, Brian era mayor que nosotros, el tenia 32 y estaba buscando pareja hacia rato, parece que finalmente encontró la indicada, eso me puso feliz por el, también me puso feliz el echo de que se hubiera acordado de mi, eso fue bueno de su parte, la boda seria el sábado, mire el calendario decía que era jueves, después de muchas vueltas le dije que iba a ir y colgué, mire el techo un largo rato, luego vi la foto de ella, en la que esta sobre un tronco cortado en la plaza del centenario, ese día la pasamos muy bien, recuerdo haber comprado una botella de agua, debido al calor de ese día, recuerdo sus sonrisa entre los rayos del sol, recuerdo que encontramos ese tronco cortado y que ella quiso que le saque una foto en el, lo recuerdo, había salido hermosa, no podía salir de otra forma, comencé a llorar, de a poco, sufrir, sufrir es un vicio, sufrir se convierte en algo necesario, cuando alguien tiene una verdadera razón para sufrir, lo único que hará es sufrir y yo no tengo mas elección no tengo mas nada, nada mas que yo mismo, y no creo que eso sea bueno, ya que todos se van, algo malo debo tener.

Tocaba la guitarra y lloraba, escuchaba música y lloraba, tomaba para no llorar y me terminaba lastimando, mas y mas, tomar era lo único que evitaba que las lagrimas cayeran, tomaba día y noche, durante dieciséis días, hacia dieciséis días que me había dicho que no me quería mas a su lado y la verdad no sabia que me enfrentaría a tanto dolor, tanta tristeza, me había desacostumbrado a la soledad, no existía la posibilidad de seguir respirando sin que ella volviera, así con todo eso en la cabeza sali a comprar cerveza. Entre al mercado y compre un cajón, con el ultimo pago del trabajo del cual me echaron, abandono de puesto de trabajo decía la carta documento, no me importo.

 Volví a mi cuarto, pensando en que realmente no merecía todo esto, ¿Por qué las cosas tenían que ser así? Me educaron con la idea de que si era un hombre de bien podría hacer lo que yo quisiera, me educaron diciendo que la bondad y el amor están ante todo, que son las máximas del ser humano como sociedad y como personas en si, yo no creía en nada de esa mierda hasta que llego ella, ella me brindo amor, cariño, respeto, comprensión, calor, momentos, vida, y realmente comencé a creer que quizás había algo por lo que realmente valía la pena estar vivo, realmente valía la pena el duro sacrificio que hice para no bajar los brazos, valía la pena todo ese dolor de no tener a nadie, por que sabia que ella representaba todo lo bondadoso del mundo, yo lo sabia, pero… se marcho, sin importarle nada, como todas las personas que conocí, como todas las putas personas que conocí.

Habré fumado 5 porros, tomado 7 cervezas y acompañadas por 30 cigarrillos esa tarde y faltaban muchos mas, mis ojos tenían un rojo color sangre mientras miraba la pared, sentado en el piso, con sus fotos tiradas por toda mi habitación, sus cartas también, temblaba un poco y no era de frio, me dolía el pecho, y las lagrimas caían intercaladamente, marcando surcos de sal en mi cara, el teléfono no sonaba y no sonaría mas, ella era la única que lo hacia sonar, también era la única que hacia sonar mi puerta, y mi corazón, pero tenia que volver a acostumbrarme a no tener nada, como un día me acostumbre a tener todo, todo y nada a veces son lo mismo, todo es lo mismo, por la ventana veo el cielo gris y el viento que mueve las nubes y yo encerrado en mi cuarto sucio y solitariamente vacío pensando en la mejor forma de matarme, pero no lo haría tenia miedo, tenia mucho miedo la posibilidad de fracasar harían caer mi alma definitivamente en el pozo de la melancolía y se dice que de ahí no se vuelve, escribí en la pared en mi punto mas grande de borrachera la palabra SOLO y me desplome sobre mi mesa de luz rompiéndola y lastimándome las costillas, caí de lado y la botella de cerveza también se había roto, caí sobre los vidrios lastimándome el antebrazo izquierdo, el corte no era mucho pero sangraba, me trepe a mi cama como pude y dormí en ella, henchido de no gloria.

Desperté en una enorme macha seca de sangre, la sabana estaba pegada a la herida de mi brazo, cuando la despegue ardía mucho, como no tenia alcohol etílico ya que me lo había tomado, eche whisky en la herida y tome un largo trago, prendí un cigarrillo me dieron arcadas y corrí al baño, vomite un buen rato luego volví a sentarme en la cama, mis costillas me dolían, cuando me saque la remera tenia morado gran parte de mi pecho, puse ambas manos en mi cara y llore, llore y llore, cuando me di cuenta estaba de nuevo borracho y caminando por las calles, fui a la plaza a seguir tomando y fumando, luego cuando se hiso de noche, decidí irme a mi casa y me perdí, tenia la campera que me había regalado ella, con una remera que también me la había regalado ella, caminaba agarrándome de las paredes,  hasta que no pude mas y me deje morir en la esquina de una calle que no podía llegar a reconocer, cuando estaba tirado en el piso, mirando hacia la luna, veía acercarse a una luz, una luz color azul y una luz color azul es tan horrible, sobretodo cuando sabes que se trata de la policía, el patrullero se acercó, paro a unos metros, escuche como se bajaban, uno me dio la vuelta con su borcego y me alumbro la cara, me pregunto cosas que no recuerdo ,  me subieron a el patrullero, y ellos viajan adelante, sacaron mi DNI y me lo regresaron, yo iba mirando por la ventana, las mojadas calles, algunas las podía reconocer, estaba cerca de casa, no decía nada, hacia mas de diez días que no hablaba, no hablaba si era evitable, odiaba a la gente en general, los policías frenan se bajan y me abren la puerta, me dejan en la calle y siguen su camino, estaba a cuatro cuadras de casa, no podía creerlo, como pude camine lenta y torpemente, un perro estaba en la mitad de la vereda y me miraba tímida y fijamente, yo como siempre tratando de buscar un poco de calor, venga de donde venga, lo quise acariciar, cuando mi mano se acerca lo suficiente, me la muerde, y se aleja, y de nuevo vuelve a arremeter, muerde mi pierna muy fuerte, luego se aleja y muerde mi mano nuevamente, logro pegarle una patada y se marcha, regreso a casa completamente derrotado, no existía nada bueno en esta vida y ese perro lo termino de confirmar. Me dolía el pecho de una forma impresionante, no se lo desearía a nadie nunca, nadie tendría que sentir esto que me esta pasando, no tendría que existir el amor, sus precios son muy caros y yo no lo sabia, nadie me había dicho esto, no tenia a quien pedir ayuda, no sabia cual era el primer paso, no tenia información, solamente le podía hacer caso a mis impulsos que eran lo que justamente me hundían mas, las malas decisiones y las recaídas.

Me despertó Daniel, teníamos que ir al casamiento de Brian, me obligo a que me bañe y me arregle, como no tenia ropa para un casamiento me tuve que poner la ropa que tenia limpia, eso era una bermuda y una camiseta de básquet, Daniel tenia una camisa y una corbata, por supuesto acompañado de unos zapatos bien lustrados y de un pantalón de vestir, salimos a la calle, me sorprendió que el clima no había cambiado en días, seguía lloviendo intercaladamente, el cielo completamente cubierto, como si estuviéramos llorando a la par, tomamos un colectivo que nos llevaban a los kilómetros, los kilómetros eran lejos de la cuidad y llegando al campo, festejaba la boda en una casa quinta, íbamos caminando por la calle bajo el refrescante sudor de la llovizna, me recordaba a ella todo me la recordaba, era como una puta maldición, la tristeza es adictiva, no podía sacarla de mi cabeza, su cara, su voz.

Llegamos finalmente después de caminar bastante, era una casa quinta hermosa y estaba realmente muy bien decorada, toda la familia y amigos estaban saludándose en la entrada bajo el techo especialmente armado para la ocasión, yo me sentía un perdedor, mojado y vestido como un idiota, como siempre desentonando, los trajes eran moneda corriente y mi camiseta de básquet, mi diente roto y mis ojeras llamaban mucho la atención, la gente se estaría preguntando quien mierda seré y que carajo hare ahí, yo no conocía a la novia futura mujer de Brian, estábamos esperándolos a ellos, cuando por fin llegaron, cuando lo vi a Brian lo abrace con muchas fuerzas, había encontrado a la mujer que había estado buscando y sin dudarlo se casaron, me parecía completamente admirable todo un hombre, tan limpio y bien vestido, tan feliz, mi sonrisa era tan falsa como las promesas de amor de ella hacia mi, conocí a su mujer que me dijo un nombre hermoso que olvide casi al instante, me saludo con una sonrisa y con un poco de lastima, creo que la lastima irradiaba por mis poros, luego se alejaron y los invitados pasamos a la carpa que habían armado para los invitados en el medio del patio debido a la lluvia, había unos pares de conocidos entre ellos, nos mandaron a una mesa con los restos de las demás mesas, yo conocía a un tipo que estaba sentado a mi lado, era amigo de Daniel, y trabajaba en un local de celulares cerca del trabajo de mi ahora ex, me pregunto si salía con ella todavía, le dije que no, me dijo que la vio de la mano de un tipo, y cuando termino la frase me levante de la silla y sali afuera, tome mi celular y la marque su numero, la había borrado de mi agenda pero sabia su numero de memoria, la llame, el teléfono sonaba, no me atendía, luego probé de nuevo, tampoco, luego de nuevo, prendí un cigarrillo y lo seguí intentando, hasta que me atendió.


- Hola, es verdad lo que me dijeron
-          - ¿Que te dijeron?
-          - Que salís con otro tipo, te vieron de la mano, decime la verdad
-          - No quiero hablar de esto, por favor no me llames mas



Corto, cuando volví a llamarla había apagado el celular, sali de la quinta lentamente la lluvia había comenzado a empeorar, camine bajo la lluvia llorando no se cuantas cuadras, me perdí alrededor de dos horas, todas las calles eran iguales, cuando finalmente pude encontrar el colectivo, le mande un mensaje a su hermano, era mi amigo, él no me mentiría, en el colectivo había una mujer amamantando a su hijo, me hiso extrañar, el nene termino de mamar, se subió al hombro de su madre me miro y comenzó a llorar, realmente era algo de no creer,  ¿realmente el mundo se volvía un infierno? O era solo mi imaginación, baje fui a la plaza y me compre 5 cervezas, arme 3 porros y compre un Philip de 20, me senté a esperar a su hermano, llego y me conto que era cierto, hablamos dos palabras mas le pedí que me deje solo y se marcho, era extraña la sensación, había algo dentro mio que se estaba marchitando, pero no sabia que era, tenia frio, y hacia calor, estaba sucio y mi cabeza no daba mas, el tiempo parecía detenerse, todo pasaba mas despacio, las gotas caían mas despacio, me tire al paso, en el medio de la lluvia un rato, pensando, con una bola de dolor en el pecho, termine con las cervezas me levante y decidí volver a casa, los cigarrillos estaban mojados los deje ahí, camine lentamente, embarrado y como un perdedor, las calles se inundan fácilmente así que se había juntado mucha agua en una esquina, quise saltarla pero estaba borracho, caí mal, pise de costado y mi tobillo hiso un fuerte ruido, caí acostado en el agua que me cubría casi todo el cuerpo, pude ver como mi celular y mis llaves se iba lentamente por la corriente de agua, cuando me quise parar, caí de nuevo, el tobillo me dolía mucho, tuve que arrastrarme hasta la vereda y quedar ahí, sentía que mi ángel guardián me estaba vomitando el alma y yo mirando el cielo, tratando de encontrar alguna pista, para no volver a caer.

Nec

Galones de brillante alcohol flotando hacia el límite

lunes, 16 de enero de 2012



La habitación parecía hacerse más chica, sentía como miles de ojos me miraban expectantes, expectantes de lo que hacía, de mi respiración y de mis nervios, ellos lo sabían, la pared lo sabía,  el velador lo sabía, sabían que tenía miedo, sabían que estaba asqueado de todo, sabían que me estaban ganando de a poco, mis ojos estaban tan rojos que sentía que saltaban de mi rostro, mi boca estaba seca, yo arrinconado en esa sucia habitación, solo, frágil y vulnerable, hacía años que no me sentía de esa manera, de esa manera tan baja de ser, de ser el escalón más bajo, perdido como un perro en el medio de la cuidad lleno de rabia y mínimas gotas de esperanza, así me sentía acorralado entre esas cuatro paredes de cemento gris y apagado que adornaban mi espacio.

Por la ventana veo la cuidad que también está bajo el aura gris del cielo nublado, hasta las luces parecen más tenues desde acá, mi cordura había alcanzado su nivel más bajo, no era tan valiente como para suicidarme, no era tan cobarde como para aguantarlo, no era tan inteligente como para seguir adelante, solamente tenía una vieja guitarra sobre la cama pero no tenía ganas de tocarla, tenía 8 cigarrillos en mi paquete de Philip Morris pero no quería fumar, tenía mucho tiempo por delante pero ¿Para qué? , comencé a ver imágenes en esa pared gris, comencé a ver colores, figuras, formas, símbolos que me miraban, que aparecían en todos lados, miraba por la ventana y se iban, así que pasaba todo el día sentado en una silla viendo la ciudad, gris y humeante, ruidosa, seca, atropellante y sin modales, como la mayoría de las personas que conocía, como la mayoría de las mujeres que habían pasado por esta misma habitación que hace mas de tres días que esta tratando de arrebatarme las ultimas gotas de coherencia que me quedan, odio estas paredes, parecen achicarse y mientras mas lo hacen mi corazón comienza a latir mas rápido y de forma mas intercalada.

Tengo miedo, tengo miedo de que un día me encuentre en un horrible accidente y salga ileso, tengo miedo de no poder dejar de experimentar todas las cosas horrendas que reflejan mi pared, mi pared de color gris, sucia y manchada, muerta y llena de vida, húmeda y leprosa, tengo miedo de no envejecer y que esto siga todo el tiempo, no podría hacerlo, no podría, terminaría como mi familia, casado con una mujer que seria la menos peor de todas las que he conocido, tendría un automóvil mediocre que conduciría hasta mi trabajo “estable” todos los días, tendría responsabilidades, tendría poder, diminuto pero poder, el poder que te hacia sentirte mas “digno” por llamarlo de algún modo pero era completamente indigno lo que un ser humano tiene que soportar solamente para poder comer y dormir, era horrendo, era desesperante, yo no quiero una mujer con ruleros que me tenga de acá para allá, no quiero tener una amante por necesidad a auto-escaparme de la rutina, no quiero 8 horas de tortura en algún lugar que odie, los que disfrutan su trabajo es por que se los hicieron para ellos, como los deportistas, los músicos, los genios, las personas corrientes estamos en el olvido, en la miseria, encerrados sin salida, como un sucio cerdo en un matadero, esperando por el sol.
Recuerdo en esta misma pared fue cuando discutíamos con Julia mi ultima mujer, ella era una borracha sin destino, como yo, nos entendíamos muy bien, cuando lo hacíamos, ella era rubia con el pelo por los hombros, delgada con labios carnosos, piel blanca y ojos color miel, hermosa sin duda, pero lo realmente horrendo era la forma de tratarme, pero cuando cogíamos, era tocar el cielo con las manos, realmente creo que era una de las razones por la cual existo, una de las razones por la cual existo es para coger con Julia, eso es todo lo que se, ella tenia un temperamento de mierda cuando tomaba demás, y cuando no lo hacia era insoportable, no paraba de deprimirse y hablar y hablar, me daban ganas de suicidarme, Julia era deprimente, lo era, siempre se pintaba las uñas cuando estaba aburrida y sobria, solamente le duraban pintadas un día, que era lo que tardaba en estar completamente borracha, cuando estaba muy ebria, solía mirarme y decirme.


-    Realmente sos un mierda, pero a la vez sos la persona más bondadosa que eh conocido.

No sabia si reír o llorar ante esa frase, esa frase la pase a escuchar diario, eso fue cuando le dije que se mude conmigo, bueno realmente ella me dijo que YO le había propuesto eso, yo le creí ya que con los años de bebida, uno cada vez va perdiendo mas sus recuerdos y capacidad para retenerlos, no me sorprendería si un día despierto con amnesia permanente, sin poder recordar nada mas, y nada menos, mi vida no cambiaria mucho.

Julia, cocinaba, horrendamente mal, pero era la mujer mas sensible que conocí, tenias que comer su comida si no querías herir sus sentimientos, te miraba con esa cara, resacada, sin maquillar ni lavarse, con esos hermosos labios carnosos, brillantes por un poco de saliva que se le caía de un costado, con los ojos dilatados, las manos siempre limpias y suaves y su camisón blanco que siempre usaba, ya no recordaba cuando la había visto vestida de otra forma, ya no recordaba muchas cosas, yo comía esos huevos revueltos, que era una de las pocas cosas que sabia hacer, y la miraba, ella me miraba a los ojos, media todas mis reacciones, esperaba que me guste, y nunca lograba hacerlos correctamente, siempre se le quemaban (un poco o mucho) o le echaba demasiada sal, yo había aprendido a controlar todos mis gestos cuando comía su comida, así que no hubo gesto alguno en mi cara, ella sonrió y se sentó a comer a mi lado, delgada, en ese estado, el mas puro que tenia, resacada y débil en las mañanas, era el estado mas hermoso que tenia, realmente podía recordar por que la soportaba día a día, era tierna y tonta en su costado mas frágil y eso realmente me encantaba de una mujer, se sentó frente a mi y me dijo.

-    ¿Te gusta?
-    Si me gusta esta riquísimo
-    Si lo se, lo puedo ver por tus gestos puedo ver que no me mentís, ¡y eso me hace muy feliz!
-    Nada me alegra mas que verte sonreír así – le dije mientras metía en mi boca un gran pedazo de huevos revueltos, sabían horrendo.
-    Mi ex marido no le gustaba que le cocinara decía que era horrenda, decía que no servía para nada
-    Eso no es cierto Julia vos lo sabes mejor que nadie
-    Te quiero
-    Yo también
Se levanto de su silla se acercó a la mía y me dio un gran beso en la cabeza, había pocas cosas que me gustasen mas que eso, esos detalles podían comprar a un hombre, lo podían hundir en lo mas profundo de la miseria o remontarlo a lo mas alto de la gloria, eso, dependía de quien lo hiciera.

me di cuenta que era sábado, sali a comprar, el sol del sábado siempre me pareció algo detestable, siempre los sábados soleados tiende a hacer mas calor que lo habitual o al menos eso me parece a mi, en fin odio los sábados al medio día, era bastante raro que yo este despierto ese día a esa hora pero ahí estaba en el supermercado haciendo las compras, agarre varias botellas de vino tinto y le pedí un cajón de cerveza, y lleve una botella del whisky mas barato, conseguí un remis y volví a casa, cuando llegue Julia estaba en ropa interior, abanicándose con un diario viejo que no se donde habrá salido, me vio llegar vino corriendo y me abrazo y comenzamos a guardar las botellas, cuando terminamos abrimos el whisky y nos servimos en dos vasos, con 4 hielos, nos fuimos a la cama.
Al pasar las horas Julia se iba convirtiendo en el demonio mismo, cuando tomaba se ponía agresiva con todo ser que tenia cerca y el único ser en esa habitación con ella para mi desgracia era yo, comenzaba a gritar obscenidades y a mandarme, yo cuando estoy ebrio casi siempre soy muy calmado, ella no era así, ella perdía el control completamente, rompía cosas, me insultaba, y casi siempre terminaba rasguñándome o golpeándome, yo la dejaba por unos momentos que desahogue toda su furia, había pasado cosas horrendas, como yo, la entendía de una forma u otra, no se bien de que forma pero lograba entenderla, Julia me miraba a los ojos y me decía que yo era un mierda, que no servía para nada, que ella y todo el mundo lo sabían, y realmente no era una sorpresa, sus palabras pasaron a no afectarme, solamente me sentaba en el sillón a leer, tenia muchos libros, esa era la única razón por la que trabajaba, para poder comprar libros, libros y alcohol, era como comprar felicidad y tiempo, aunque irónicamente era lo que me arrebataban, felicidad y tiempo, uno puede seguir adelante si cree que tiene una de esas dos cosas, uno puede seguir.

Esa noche, Julia se quedo dormida en la cama, boca arriba, cuando termine de leer, me fui a acostar, me desnude y comencé a tocarla, de a poco, le toque los pechos, la entrepierna, y comencé a besarla en el cuello, lentamente, ella reaccionaba muy de a poco, yo me había puesto muy caliente, tenia el pene mas erguido que nunca, saque su ropa interior y la deje con el camisón puesto, la monte y comencé, ella poco a poco se despertaba mientras emitía pequeños gemidos, comencé a acelerar el ritmo, ella gemía cada vez mas alto, hasta que abrió uno de sus ojos, y sus brazos rodearon mis espaldas, me apretaban cada vez mas fuerte, ella gemía realmente muy alto, yo seguía cada vez mas rápido, y mas rápido, y mas rápido, y mas rápido, hasta que acabe, sus manos me apretaban fuerte y me habían rasguñado un poco la espalda, me tumbe a un lado y ella me abrazo, me dijo que me amaba y los dos nos dormimos.

Me desperté  con el sonido del teléfono, no sé que hora serian pero el sol estaba poniéndose en el horizonte, el teléfono seguía sonando, hasta que Julia se levanto a contestar, yo me dormí de nuevo, finalmente, escuche varios ruidos, y unos leves gritos que creí que eran parte de mis sueños, así que no les di mucha importancia, cuando desperté era de noche, las ventanas estaban abiertas, los mosquitos invadían toda la habitación, sali de la cama en boxers, mirando hacia afuera, nadie en las calles, deberían ser las once de la noche, fui al baño a vomitar, y luego me cepille los dientes, busque a Julia, pero no la encontré, me pareció raro, hacia mas de siete días que no salía de la habitación, así que me digne a cocinar, habrá salido a algún lugar, cocine pastel de papas, con lo poco que encontré, puse la mesa para los dos y me senté a esperarla, cuando se hicieron las doce, me comí mi porción y la de ella, le deje las sobras en el horno y me propuse a escribir, cuando me dirijo al escritorio veo un sobre, no, no puede ser.
Lo abro, era la letra de Julia - “no puede ser” – pensaba a medida que iba leyendo cada párrafo, cada palabra cada letra, era la misma historieta de siempre, la que me acompañaba a todos lados, me había dejado, al parecer el que llamaba era su ex marido, ella no lo pensó dos veces y lo prefirió antes que a mi, luego decía un montón de pelotudeces del estilo que, nunca me iba a olvidar, que fui el hombre mas bueno que conoció y bla bla.

Me sabía esa mierda de memoria, otra ves solo, creo que esta ves no iba a poder soportarlo, así que sali a la calle a buscar drogas, fui a la casa de un viejo amigo que no veía hace mucho, cuando deje de verlo fue cuando Julia se asentó en mi casa, el tipo antes solía ser, un pequeño transa de poca monta, no se como pero en estos nueve meses de a poco se fue haciendo un pequeño imperio, ya ni siquiera vendía, tenia gente que lo hacia por el, cuando me vio, su sonrisa no tardo en asomar,  éramos viejos amigos, habíamos trabajado juntos, trabajos sucios en los que no vale la pena detenerse, fui a comprarle cocaína, acido y hierba, por la cordial amistad, me dio mucho mas de lo que tenia para gastar, además de convidarme a tomar un poco de cocaína con el, que acepte gustosamente, nos saludamos por ultima vez y me largue, la calle era fría y tenia muchas drogas, como antes, volvería a ser lo único que sabia ser, nada.

Cuando llegue a mi habitación, deje todo sobre la mesa y arme un porro, saque el acido y me metí medio cartón en el ojo, destape una cerveza y me puse a escribir, escribí no mas de dos poemas, estaba mirando fijamente, un zapato, zapato de ella que había dejado tirado, con ese mismo zapato me lo había arrojado, mientras me gritaba sin ninguna razón aparente,  mirando ese zapato de mierda se me caían las lagrimas, mientras fumaba y tomaba cerveza bajo la templada luz de la luna de diciembre, no existía nada ahí fuera para mi, no existía nada aquí dentro para nadie, no existía nada, nada de nada, a medida que me tomaba cerveza tomaba cocaína, cada vez mas, fumaba uno tras otro porro y cada hora me metía un poco de acido, mi nariz comenzó a sangrar, mis ojos estaban grandes dilatados y rojos,  de a poco, la habitación comenzó a mutar, a girar y a moverse, todo parecía tener perfecto sentido, todo parecía encajar, comencé a reír, a reír mucho sin tener ninguna razón, me puse de pie y mire por la ventana la noche de verano, me senté en un rincón, con mi cerveza, parecía que nunca nada pudiera alcanzarme, estaba en otra dimensión, estaba en otra galaxia, y aunque era lo único que tenia no me gustaba, tenia suficientes drogas como para estar encerrado días enteros, y así fue, el sol salía y volvía a caer, no se cuantas veces lo habrá echo, la bolsa de cocaína parecía no acabar mas, el porro estaba tirado por toda la habitación, y el acido todavía estaba vigente en mi organismo.
La habitación comenzó a hablarme por las noches, yo le contestaba, era la única compañía que tenia, no se cuantos días habrán pasado, los suficientes como para perder mi trabajo supongo, el teléfono no suena y la puerta tampoco, completamente solo, solo, solo, solo, solo, desde la calle llega un olor muy parecido a la mierda, y suenan sirenas de policías, y gritos, gritos de niños y mujeres, los gritos se hacen cada vez mas fuertes, me agarro la cabeza y corro hacia la esquina de la habitación, donde prendo un porro y espero, los gritos suenan cada vez mas, y mas, en mi cabeza, no puedo sacarlos, no puedo parar, no voy a parar.

El quinto día despierto y sin probar bocado, parezco mas muerto que vivo, y con las neuronas completamente muertas, al menos es lo que siento en este momento, siento como mi cerebro muere pero antes de hacerlo completamente, quiere acabar con lo ultimo que me queda, como todos, como vos.
Recuerdo cuando mi madre me llevaba de viaje, yo era un niño, ella no me agradaba mucho, siempre salía de viaje, y yo me quedaba en casa, con mi niñera, solía quererla mas a la niñera que a ella, me dolió mucho cuando la despidió, así que no tenia mas chance que llevarme de viaje con ella, se iba en auto y manejaba mucho, también hablaba mucho por teléfono, en cada estación de servicio llamaba a alguien, su “Bíper” sonaba constantemente,  me dejaba en el auto, a veces por horas, yo la podía ver, la podía ver como reía y hablaba desde la cabina, yo lo veía todo desde el asiento trasero de nuestro auto, cuando terminaba y finalmente llegábamos al hotel ella se marchaba y me dejaba instrucciones, como ordenar comida, o en caso de emergencias a que numero llamar, ya que sus reuniones podían durar mas de lo previsto, así era como es esa habitación de hotel podía estar solo hasta dos días, o tres, cuando mi madre volvía casi siempre era muy tarde, yo la miraba entrar por la puerta del hotel bajándose de un auto, manejado por un hombre, que le tocaba la pierna antes de despedirse de ella, cuando regresaba comúnmente estaba borracha, así que se iba directo a la cama, al día siguiente regresábamos a casa, un día, ella se fue, como Julia, un día despertamos con mi padre y no estaba ni ella ni sus cosas, como por arte de magia, no estaba mas, así que creo que lo que hiso Julia no esta nada mal, creo, podía verla a ella reflejada en la pared gris de la habitación, podía verla a mi madre también, a mi madre cogiendo con un tipo, mientras yo leía un libro extrañándola bajo la luna cordobesa, podía verla a Julia siendo sumisa con su marido y siendo violenta y sumamente malvada conmigo, esa pared gris horrenda y alquilada me mostro todo eso esa noche, no había nada para evitarlo, no había nada que perder ya que no había nada en juego, nada de nada.

Al sexto día termine con todas las drogas, seis días sin comer ni dormir, me sentía morir, estaba ebrio y la sangre salía por mi nariz y mi boca, no tenia fuerzas ni para pensar, no tenia ganas de respirar mas, pero era algo que no podía controlar, nadie ni nada, no existía nada, de nada, no existía nadie, nada nadie, nada nadie, pensaba en eso mientras tomaba la ultima línea armada en la mesa ratona, la tome, y caí de costado, aun despierto pensando en nada ni nadie, nada, nadie, nuevamente y otra vez, todo se repite, siento la sangre circular por mi cabeza, siento como bombea, lo siento, me agarro la cabeza, cuando la puerta se abre de golpe era Julia, con mis ultimas fuerzas sonrió y cierro los ojos.